Viva Cristóbal Colón
Lo que Espanya va fer a Amèrica té nom: civilització.

“Quiso la historia que fuera precisamente España la nación que descubriera América”, empieza el primer capítulo de La civilización hispánica, el nuevo y fabuloso libro de Borja Cardelús, expresidente del Patronato de Doñana y de Parques Nacionales. Y que fuera España va canviar el món. Porque si América hubiera sido descubierta por los ingleses, la otra gran potencia que allí se hizo presente, otro gallo habría cantado a los americanos. Miri, miri lo que diu en Cardelús:
“A la hora de definir los modelos colonizadores en América, cabe centrarlos en dos, el español y el británico, con diferencias esenciales entre uno y otro. La colonización fue un asunto que la Corona inglesa delegó en compañías mercantiles y en particulares, con intervención mínima del Estado. Detrás de ello no había otra motivación que la de obtener beneficios,
en el caso de las compañías; de buscar una vida mejor, en el caso de
los particulares; y de obtener tributos, en el caso del Estado, que
declaró “colonias” sus posesiones.
- España, por su parte, declaró la colonización de América un asunto de Estado, impulsado por un designio superior, la evangelización del continente. Este principio inspira de modo general la presencia de España en América. Así figura en el testamento de Isabel la Católica: “el principal fin de la pacificación de las Indias no consiste sino en la evangelización lo ¿de sus habitantes” (…)
Inglaterra
solo traslada a América colonos, individuos particulares, no establece
una estructura administrativa. Declara ‘colonias’ a sus posesiones
porque solo tiene un interés mercantil, derivado del calvinismo. Se
trata de un nuevo modelo de imperio, puramente económico.
España traslada toda una estructura de Estado: llama ‘provincias’ a sus
posesiones y crea una compleja estructura administrativa de
virreinatos, gobernaciones, capitanías, cabildos; construye ciudades y
pueblos, caminos, monumentos, puentes; funda iglesias, hospitales,
misiones; traslada colonos, frailes, soldados, funcionarios. Es el
último imperio según el modelo clásico. (…)
Inglaterra no acudió a América con propósito religioso alguno, sino con exclusivas intenciones mercantiles. La
posible evangelización de los indios de la costa atlántica es asunto
que no preocupó en absoluto a los colonos ni a las autoridades
británicas, toda vez que los propios indios no fueron objeto de atención
alguna (…). España, por el contrario, impuso múltiples restricciones
normativas a los colonos, para que cumplieran el fin humanitario general
que justificaba la presencia de España en las Indias: la evangelización y la incorporación de los indios y del continente a la cultura europea. También hubo motivos económicos, pero fueron de segundo nivel para la Corona.
España declara a los indios vasallos, súbditos de la Corona. Y
además los trata en pie de igualdad con los ciudadanos de la Península.
También aprueba un gran número de normas y medidas (…) para la
protección del indio y sus tierras (…) Además España fomenta el
mestizaje (…) para lo cual habilita los matrimonios mixtos. En el otro
lado, Inglaterra no toma en consideración a los indios, no cuentan formalmente, los considera una raza inferior. Por
tal razón es imposible hablar de cualquier forma de mestizaje, porque
no lo hubo en la práctica, y mucho menos en el Derecho. Por eso los
indios pueden ser desplazados, e incluso exterminados. (…) España
protege las tierras de los indios a través de las Leyes de Indias (…)
Inglaterra se apropia de las tierras de los indios de una manera
sistemática. (…)
Inglaterra
no realiza esfuerzo alguno en trasladar a los indios la cultura
occidental. Por el contrario, España desarrolla un ímprobo esfuerzo para
incorporar al indio a la cultura occidental. El aparato legislativo,
burocrático y religioso de España en América se pone al servicio del indio, buscando elevar su dignidad como persona.
Ejemplo acabado de ello son las misiones (…) En ellas no solo se les
enseña la religión, sino agricultura, ganadería, oficios, lengua,
cuentas (…) La misión es el máximo exponente del humanismo español (…).
El resultado de una y otra política, la española y la inglesa, es elocuente: al
este del Misisipi, en la zona inglesa, no quedan indios. Al oeste, la
zona española, los indios fueron salvados de la extinción (…) Del mismo modo, las razas indias, puras o mestizadas con los españoles, han subsistido en Iberoamérica”

Pues es lo que se ve en el mapa de arriba: este del Misisipi, colonias inglesas, no hay indios. Oeste del río, territorio español, hay indios. Como en toda América Central y del Sur. No hubo exterminio español, no hubo genocidio. Ans al contrari: hubo mestizaje, integración, hermandad, promoción humana, cultura y convivencia. Hubo civilización. El genocidi el van fer els estatunidencs i alguns “llibertadors” fascinats per les ideologies supremacistes de la revolució.
Amb episodis foscos, com tota obra humana. Però sí, hi vam estar molt per sobre del nivell de l’època. Que se acomplejen otros en sus ideologías, y digamos nosotros la verdad sencilla: els espanyols ho vam fer bé. Molt bé. Y allí está nuestra obra de hermandad, cultura y civlización para demostrarlo. I el mapa, és clar.
Black Lives Matter? A los españoles nos importó toda vida humana. Y nos importa la verdad, y no las consignas ideológicas de los fanáticos de turno.
Dolça i civilitzadora Espanya…
