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jueves, 21 de junio de 2018

Hipersexualización de la sociedad

Hace ya varias décadas que el sexo casual ya no está mal visto. Es algo habitual en las películas americanas incluso en una primera cita. Se ha convertido en algo tan normal como el fitness. Pero ahora ha surgido un problema de muy difícil solución y es que a partir de ahora los hombres ya no pueden tomar la iniciativa. Es decir, está prohibido ligar. Si un chico se acerca a una chica y le dice que es muy guapa puede ser inmediatamente denunciado por acoso sexual y, claro, ante esto no se atreven ya siquiera a mirar a ninguna chica por normal que sea. Porque además no hace falta que sea guapa. Hemos pasado de un extremo al otro.

Entonces la única opción que queda supongo que son esas aplicaciones que te informan de si alguien está disponible en tu entorno. Pero me imagino que pronto habrá que firmar un contrato previo de consentimiento antes del coito para poder demostrar ante el juez que la mujer no cambió de opinión en el último momento.  De manera que vamos irremisiblemente camino de la extinción, no ya por la anticoncepción y el aborto sino por falta de ocasión. Me recuerda una novela que leí de un planeta llamado Aurora donde hombres y mujeres vivían en absoluta soledad y sólo se reproducían por obligación y naturalmente in vitro. La realidad recuerda cada vez más a la ficción.

miércoles, 20 de junio de 2018

Migraña

Desde hace ya más de diez años, pero cada vez más a menudo, tengo unas migrañas algo extrañas. Empiezan siempre en un lado de la nariz y se van extendendiendo a media cara y luego completa. No me sirve ningún calmante normal tipo ibuprofeno, nolotil o similares. Sólo se curan con unos que se llaman triptanes y cada pastilla vale seis euros. Cuando me dan suelen durar una semana. Después de tomar la medicina generalmente o estoy mareada o me da por moquear como una loca, porque me produce una especie de alergia, así que no se sabe que es peor.

He ido a varios neurólogos y otorrinos. Me han hecho toda clase de pruebas. Es la típica molestia que no es lo bastante grave para necesitar estudio pero sí muy incapacitante. Digamos que ya me he acostumbrado. Antes era peor cuando no conocía todavía los triptanes. Lo que me temo es que llegue el momento en que ya no me hagan efecto, porque ya he pasado por varias marcas. La migraña antes me afectaba un par de días al mes, ahora es al menos una semana y a veces dos. Por eso siempre llevo la medicina en el bolsillo. Al menos puedo permitirme pagarla. Siempre podría ser peor.

lunes, 18 de junio de 2018

En tierra de nadie

Desde que tengo uso de razón nunca he conseguido encajar en ningún grupo. Demasiado liberal para los conservadores, demasiado conservadora para los liberales. Muy pija para los normales, muy normal para los pijos; muy intelectual para algunas mujeres que sólo piensan en moda, muy inculta para las que viven para los libros. En cuanto conozco a alguien noto ese rechazo. Para los religiosos soy muy laxa, y para los ateos muy religiosa. Incluso en mi familia eso me ha traído multitud de rechazos. El caso es que no pertenezco a nada más que a mi misma.

Sólo mi marido y mis hijos se han acostumbrado a convivir con esa personalidad tan contradictoria. Por ejemplo, me encanta la naturaleza, pero no quiero saber nada de esas hierbas tan populares que suelen consumir los ecologistas. Me comunico con mucha gente en internet y sin embargo soy poco sociable. Estoy justo en el límite entre la tolerancia y el tradicionalismo, entre el amor a la familia y las ganas de que se independicen mis hijos. Soy un ama de casa bastante mediocre, no me apasiona la cocina ni confecciono mi ropa. Me gusta viajar pero me conformo con el pueblo de al lado. Son la definición misma del término medio y por eso nunca entusiasmo a nadie.

viernes, 15 de junio de 2018

Mis libros

Una vez al año suelo venir a dar la murga con mis libros. He escrito catorce. Dos son inéditos, diez son recopilaciones de posts y otros dos son compendios de tres libros cada uno. Se pueden encontrar en el  siguiente enlace acontracorriente. Son libros autoeditados que están en papel y en ebook y los segundos suelen ser de descarga gratuita. Hubo un tiempo en que pensé que podría hacer negocio con ellos. Ahora hace tiempo que me conformo con que alguien los lea. En el lateral del blog tengo un enlace directo al último que publiqué.

Son libros finitos. La letra me quedó un poco pequeña y el formato no está muy trabajado. Pero supongo que lo importante es lo de dentro. Las cientos de ideas que atesoran, las horas de trabajo y la ilusión que puse en ellos. Son de la época en que mi mente parecía un río desbordado que desagüaba ideas sin cesar. Llegó un momento en que el manantial dejó de fluir con tanta fuerza y aquí sigo con los restos de lo que fue mi capacidad creadora. En todo caso, como tantas cosas en mi vida nunca demostró tener una finalidad concreta.

miércoles, 13 de junio de 2018

Los años oscuros de la eta

Ayer le decía a mi hija pequeña que cuando yo tenía su edad había un atentado cada día. Casi todas las semanas cuatro o cinco muertos, a veces más. Estaba acostumbrada al ruido de las bombas y las sirenas de policía. Una vez mi marido entró en la estación del tren justo cuando acababa de estallar una. Ahora todo eso suena como si fuera una leyenda del pasado, pero algunos lo tenemos grabado a sangre y fuego. Ni perdón ni olvido. No sólo por las victimas y sus familiares sino también por los miles de heridos y perjudicados.

Si los jóvenes que ahora votan hubieran vivido esa época estarían ya vacunados contra todo extremismo, pero parece mentira lo rápido que se puede llegar a olvidar tanto horror. Es como cuando muere un ser querido y te acostumbras a no pensarlo para no recordar los sentimientos, pero el recuerdo sigue allí y nada ni nadie podrá nunca borrarlo de tu memoria. Tantos entierros, tantos funerales, tantas viudas y huérfanos, para que ahora quieran convencernos de que no ha pasado nada. Yo ya una vez me metí de lleno en el tema y salí trasquilada pero es una causa que vale la pena.

lunes, 11 de junio de 2018

Sabiduría

El otro día alguien me dijo que yo era una persona muy sabia y, claro, a todo el mundo le gusta que le digan eso. Me puse esponjada que no cabía en la habitación. Pero a mí me gustaría tener la sabiduría de los pastores de ovejas, que no tienen otra cosa que hacer todo el día que pensar en la vida. El pobre Hawkins, que no podía mover ni un músculo. O los grandes místicos que pasaban las horas meditando sin salir de la habitación de su monasterio. Si algo he tenido en la vida ha sido tiempo para pensar. Sobretodo cuando era joven.

Yo no sé mucho de libros y literatura universal, ni domino desde luego las leyes de la física y las matemáticas. Yo sólo me precio de conocer a las personas, sus sentimientos, lo que les motiva. Y la verdad es que es una capacidad que he tenido siempre y que me ha dado más disgustos que otra cosa. Saber buscar el origen que está detrás del origen. Adivinar las consecuencias. Eso es lo peor. Es como haber leído ya el libro de la vida y saber el final. No me ha servido para mucho ni creo que me sirva ya. También una vez me dijeron que yo era un alma vieja. Tal vez sea eso.

viernes, 8 de junio de 2018

Ambiciones

No sé por qué siempre he tenido la impresión de que tenía que hacer algo importante. Como tener tres hijos y sacarlos adelante ya parece una misión suficiente, suelo pensar que ya he cumplido. Pero de vez en cuando me entra la tontería y creo que me falta algo. He escrito muchos libros pero no tienen difusión. Tuve un blog muy famoso pero no funcionó. He estudiado tres idiomas y soy incapaz de utilizarlos. Ahora hago una mínima labor contra la ideología de género y el aborto. Pero no sé si es eso, si es suficiente, si he cumplido con mi labor.

No sé hasta qué punto no deja de ser ambición o soberbia lo que me lleva a pensar que tengo algo más que ofrecer. Con cincuenta y dos años cumplidos y una salud bastante precaria no hay mucho más que pueda emprender. Así que cuando sigo buscando por internet cosas nuevas, oportunidades de negocio, grupos afines, ya empiezo a comprender que eso no es para mí. Pasó mi momento si es que alguna vez lo tuve. Y, como siempre digo, me conformo con seguir como estoy, que es lo más sensato.

miércoles, 6 de junio de 2018

Fomento de la ludopatía

Yo pensaba - a veces soy muy inocente - que el juego estaba prohibido en España fuera de los casinos, al menos tal como se ve en las películas americanas. Pero desde hace unos pocos años resulta que han proliferado locales dedicados a las apuestas e incluso en televisión los anuncian. No digamos por internet, donde ya es un negocio redondo. Entonces yo me pregunto si la ludopatía no era una enfermedad reconocida como la cleptomanía pongamos por caso, y qué pasaría si pusieran tiendas donde se permitiera el robo, bajo una pequeña comisión por ejemplo.

O la drogadicción, digamos que no está prohibida, pero tampoco incentivada; ni el consumo de alcohol en menores. Igual que existe en los bares reservado el derecho de admisión para poder expulsar a los alcohólicos. Entonces por qué se permite que cada vez más haya locales dedicados a formentar la ludopatía y que en televisión salgan famosos contando sus ganancias, sabiendo que se trata de un problema grave de salud pública que nos puede afectar a todos. Me decepciona mucho que las autoridades sanitarias no tomen cartas en el asunto.

lunes, 4 de junio de 2018

Soy una romántica empedernida

Tengo tres hijos. El mayor prepara oposiciones. La mayor trabaja en Alemania. La pequeña estudia sin tregua. Supongo que tienen una buena vida.

Pero yo a los veintun años estaba comprometida, a los veinticuatro casada y a los veintisëis embarazada. Ya sé que son otros tiempos.

Yo pienso que el sentido de la vida es amar y ser amado, y que el amor básico es el de pareja, del que provienen todos los demås.

Mis hijos no tienen novia ni novios ninguno de ellos, ni intención de buscarlo. El tiempo pasa y yo me pregunto sino se están perdiendo lo más importante.


Los estudios acaban. Los trabajos también. Sölo el amor permanece, aunque no siempre tampoco. La verdad es que hay muchos divorcios.

Pero aún así creo eso de que es mejor querer y después perder que nunca haber querido. Y yo deseo ser abuela. Si no me sentiría incompleta.

viernes, 1 de junio de 2018

El timo de los créditos rápidos

Como la historia es cíclica, recuerdo que ya escribí sobre esto hace diez años y que entonces me criticaron mucho por meterme con la libertad individual. Pasó la crisis, debida en buena parte a las familias que se habían endeudado por encima de sus posibilidades, y como nadie aprende de sus errores, ya estamos otra vez con los anuncios de créditos fáciles a todas horas. Los cuales naturalmente hay que devolver en un tiempo y con unos intereses astronómicos.

Lo siento, pero si no tienes dinero ahora para ir al Caribe, no vayas. Que el mundo va a seguir estando allí y si no, siempre puedes verlo por internet. Luego suele pasar que no es para tanto, especialmente cuando te metes en un resort igual que el que podrías encontrar en Benidorm. Pero la gente sigue picando y se endeudan hasta las orejas por un viaje soñado, una fiesta de Comunión o una casa con jardín, sin pensar en las consecuencias que a veces duran de por vida.

Porque además, quien pica una vez, pica ciento. Que no escarmientan. Y cuando van a darse cuenta tienen deudas para pagar en varias vidas. Y entonces llega el penar y el echarle la culpa al gobierno o a quien se tercie, cuando nadie te ha obligado a firmar esos papeles. Y los que se han aprovechado de esos ilusos luego encima exigen que les rescaten, y lo peor de todo es que lo consiguen.