domingo, 26 de enero de 2020

El toro por los cuernos: el pin parental

Me da mucha pareza meterme en el tema pero es necesario. No se trata de que cada hombre o mujer adulto pueda ir con quien quiera. Eso nadie lo ha puesto en cuestión. Se trata de que a los niños en el colegio no se les confunda con el tema de la sexualidad. En primer lugar porque no son cosas de niños. Iniciar a los niños en el sexo cuando aún no han madurado físicamente supone darles una preocupación que no les corresponde. Así se obtiene niños precoces en el uso de la pornografía y en las relaciones sexuales.

Pero lo peor no es eso, sino crear la duda en sus mentes sin formar sobre su sexualidad. Darles a entender que pueden ser hombres o mujeres, o ambas cosas según la ocasión, es una barbaridad. De este modo cualquier niño que tenga problemas psicológicos o no se entienda bien con las niñas, pensará que es gay; y cualquier niña similar que prefiera jugar al fútbol o juegos de chicos, entenderá que es lesbiana. Cuando lo cierto es que todos hemos conocido personas así que han resultado ser perfectos esposos y padres de familia. Yo misma jugaba más con coches que con muñecas.

Por tanto, aquí no se trata del respeto a una parte de nuestra sociedad, sino de la manipulación mental de la infancia. Los padres tienen derecho a asegurarse de que sus hijos tienen una maduración física y mental sana, a salvo de influencias nefastas. Por otra parte, eso no significa que sus hijos en el futuro vayan a ser de la misma opinión. Resulta ridículo suponer eso, ya que más bien al contrario los hijos tienden a oponerse a las opiniones de sus progenitores por principio. Pero en cualquier caso, no le corresponde al estado la formación moral de los niños, sino a sus familias.

viernes, 24 de enero de 2020

Sin operación todavía

Debido a un retraso en la fabricación de la lente, resulta que a mi marido no le han operado todavía de cataratas el otro ojo. Hace ya como dos meses de la primera operación. Por eso se le ha acabado la baja y va a tener que volver a trabajar aunque no vea bien de cerca. Son estas cosas que pasan con la medicina y eso que no es la seguridad social. De todas maneras, no nos pofrmos quejar porque esta baja ha sido como una jubilación anticipada. De hecho ya estamos tan acostumbrados que nos va a costar mucho volver a la rutina.

Yo me cambié de clase de gimnasia porque el chicún me estaba costando ya mucho esfuerzo y ahora voy a una clase más convencional, con la misma profesora pero otro dia. Somos muy pocos pero parece gente agradable. Mientras tanto, sigo pensando si volver a clase de idiomas, esta ve de francés, porque el horario es bastante incómodo, pero la verdad es que me está apeteciendo. Mi hija pequeña quiere irse de Erasmus a Francia el año que viene, de manera que voy a a tener dos hijas fuera. La otra está en Alemania y voy a tener que viajar bastante.

martes, 21 de enero de 2020

Más sobre política

Dado que el último tema ha dado para mucha conversación, quisiera ahondar un poco más. El otro día encontré un blog donde hablaban de la falta de ideales de la gente, del consumismo y el desapego de la familia. Yo estaba muy de acuerdo, pero seguí leyendo y resulta que achacaba todos esos males a la derecha. Yo siempre los he achacado a la izquierda. Pienso que el materialismo en sí y la masificación de las ideas ha sido siempre algo propio del socialismo, que tiende a convertir al individuo en masa manipulable.

Mientras que el individualismo, la competividad y los valores familiares forman en mi caso parte del legado de la derecha. Es triste pensar que se pueda pensar básicamente lo mismo y estar tan distantes ideológicamente. Creo que eso se debe a la herencia cultural que cada uno recibe. Por otra parte, en ese blog decía también que los comentaristas televisivos eran todos de derechas; y a mi entender es todo lo contrario. Yo no sé qué canales veía esa mujer pero yo no sigo los debates por la misma razón que ella, porque no son de mi cuerda. Supongo que todo es bastante relativo.

El caso es que si pudiéramos prescindir de la política y centrarnos en lo que de verdad nos preocupa estaríamos mucho más cerca de lo que parece.

domingo, 19 de enero de 2020

Buscando blogs

Un día a la semana habitualmente me dedico a surfear por internet buscando algo interesante que leer. Como ya he dicho alguna vez, no es nada fácil para mí porque quiero algo claro y directo. No entiendo mucho de poesía y no me van los acertijos. La lástima es cuando encuentro algo que me gusta pero veo que la ideología de ese blog es demasiado opuesta a la mía. Porque se puede pensar diferente siempre que no se deteste a los contrarios. En algunos casos es mucho pedir. Y ya sé por experiencia que es inútil intentar dialogar con ellos.

Los peores casos son aquellos que han heredado la ideología de sus padres y abuelos y no se han planteado nunca cambiar. Sucede entre los hijos del franquismo que casi todos hemos tenido rachas rebeldes donde nos hemos replanteado lo aprendido. Sin embargo, entre los opuestos no se da tanto esa facilidad para ponerse en piel ajena, sino que han mamado sus ideas y las han asumido desde la cuna. No me gusta hablar de política en el blog pero a veces es necesario porque quien calla otorga y, si todos los que hablan son de la misma cuerda, parece que no hay elección, pero no es cierto.

jueves, 16 de enero de 2020

Obispos plastificados

Obispos plastificados

Algunas almas compañeras mías de tercer grado, que al fin y al cabo se sienten miembros de la Iglesia Purgante (siempre se enseñó así), han pedido permiso a la Superioridad para vagar unas semanas por los despachos en los que se cocina la realidad eclesial (como recuerdo que decía con voz engolada, uno de mis abades modernistas). Querrían estas almas ver en directo cómo van las cosas, para poder aderezar luego las sesiones de terapia con mayor rigor.
Se les ha negado tal permiso. Se les ha dicho que no hay costumbre de permitir a las almas del purgatorio pasar por los susodichos despachos, ya que existiría el peligro de desánimo, enfado e irritación, con los cuales sería más difícil acceder en poco tiempo al Piso Superior, en donde ya todo es bienaventuranza y alegría. La verdad es que me parece que lleva razón el Alto Mando. Nos han dicho que nos conformemos con las noticias que ya se van publicando en los medios que no son bobalicones ni rastreros. Así, el propio San Pedro (que conoce bien su Santa Sede), nos ha aconsejado que para los Sacros Palacios basta con que leamos el Specola –dice el Pescador que informa bien de lo que se cuece en los pasillos-, y para las oficinas episcopales es suficiente con leer lo que ellas mismas publican, porque por ahí podemos colegir y vislumbrar por donde van sus ilustrísimas seseras.

Parece que la Conferencia Episcopal Española, ha decidido hacer frente a los problemas que aquejan a la querida España, con valentía, intrepidez y arrojo. Los Obispos se han reunido para tratar algunos de los temas y consideraciones que ocupan su mente y su corazón, empeñados siempre en dar buenos pastos a sus ovejas e impartir doctrina en tanto que Pastores y dignos Sucesores de los Apóstoles.
Alguien podría pensar que la situación de España, con la ya inminente formación de un gobierno comunista, es preocupante para el Episcopado. La tormenta que se avecina sin duda en torno a la destrucción de todo lo que signifique católico -colegios incluidos-, podría suscitar inquietudes, pesadumbres y temores en sus Ilustrísimas. Alguien podría pensar asimismo, que la situación de crisis de la Iglesia, con gran número de cristianos que de hecho han abandonado sus antiguas creencias, la caída en picado de la recepción de sacramentos, los divorcios, el número millonario de abortos, la escasez de vocaciones sacerdotales o el envejecimiento de las ordenes religiosas, que están abandonando conventos de presencia centenaria en pueblos y ciudades, quita el sueño a Monseñores y Prelados. Alguien podría sospechar que las reuniones de la distinguida Conferencia Episcopal y todo su enorme aparato burocrático, expresan la honda desazón e inquietud que embarga a los mitrados por el estado agónico del catolicismo español y los ataques furibundos de una izquierda estalinista y narcótica.
Pues no es así. Los pastores de las almas que todavía viven en España, han excretado una declaración en la que se hacen cargo -y comparten con los fieles-, el peligro con que el uso de los plásticos amenaza la convivencia y la salvación de las almas.
En una declaración serena, valiente y cargada de testosterona episcopal, el Secretario General de los Obispos Españoles lo ha dicho sin tapujos, sin ambages y sin pudor alguno: Vamos a tratar de disminuir el consumo de plásticos. ¡Toma ya!

No es fácil para sus eminencias llegar a este punto, sin haber hecho antes una concienzuda investigación sobre los problemas de los católicos españoles. Y para dar ejemplo e ir los primeros delante de las ovejas, -añade el comunicado- se analizarán alternativas para las pequeñas botellas de agua que se puedan ofrecer. Se ha encargado a la Comisión correspondiente la compra de unos 150 botijos unipersonales, para poder ofrecer agua a los obispos durante las reuniones. Claro que los botijos deben ser de barro legalizado por la Comunidad Europea, no resulte ser barro de alguna zona minera, y se cuelen junto con el agua algunas unidades de Zinc o de Manganeso, que luego con la orina episcopal desequilibre el medio ambiente.
Por otra parte, conviene que se sepa que los Obispos están construyendo un edificio que va a ser la cumbre y la repanocha de la ecología integral:
«Nosotros mismos hemos comenzado una obra para hacer un edificio de editoriales a 200 metros de aquí, los criterios dados son que sea un edificio que pueda ser ejemplar desde el punto de vista ecológico, de su aislamiento a la hora de las pérdidas de calor y frío, de lo que hoy se nos aconseja, como las placas solares y la gestión de residuos»
¡Toma!

Pero no acaba aquí la cosa. Hay más preocupaciones. El Secretario de los Obispos, con cara de Greta sonriente dice que tienen la impresión de que en la Conferencia Episcopal Española tiran «mucho papel a la papelera» y van a estudiar «cómo gestionar estos gestos sencillos».
La verdad es que en esto sí estoy de acuerdo con Mons. Greto, porque quizá sea la propia Conferencia Episcopal la que haya evacuado más papel en los últimos cincuenta años, a juzgar por las Declaraciones, Programas, Proyectos y todo tipo de Documentación destinados siempre a clarificar a los fieles por dónde deben ir sus actitudes católicas. Siempre con firmeza y claridad. Que hay que votar en conciencia, que no se puede votar a Vox, que hay que ser demócratas con el voto, que hay que estudiar bien los programas políticos de los partidos, que hay que poner la X en la declaración, que hay que atender a los inmigrantes y que hay que tender puentes. O sea, que efectivamente debería haber mucho menos papel al menos el que se usa para estos menesteres, porque para superar el miedo, creo que deben seguir usando el habitual.
En fin, la sensación general ha sido la de que los Obispos españoles comparten las inquietudes de sus ovejuelas. Mientras la Conferencia Episcopal alemana hace la conversión homosexual para bendecir parejas del mismo signo que se atraen, en España se cuida el medio ambiente, se quitan las botellas de plástico y se edifica con ladrillos refractarios de usar y tirar. Y las almas y su salvación, abandonadas en el cubo de la basura (para reciclar en el infierno).
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lunes, 13 de enero de 2020

Consolas y bebés

Cuando mis hijos eran pequeños ya existían las consolas pero yo sólo les dejaba usarlas una hora al día y dos el fin de semana. Ahora ves bebés con consola conectada porque se quedan mirando cualquier cosa y ya no molestan. Pero no sé si se dan cuenta los padres de que esa tentación tan jugosa es toda una trampa. Los riesgos para los niños que abusan de la tecnología, empiezan por el nada despreciable peligro de coger epilepsia por el exceso de estimulación visual. Luego, a largo plazo es muy posible que desarrollen miopía. En cuanto a la falta de ejercicio, obesidad y sus consecuencias. Y por no saber relajarse, pueden ser niños hiperactivos.

Me pregunto si vale la pena la posibilidad de todos esos problemas ante la tentación de tener al niño conectado todo el día. Digamos que lo que no te molestes de bebé tendrás que hacerlo con creces cuando sea un poco mayor. Y luego además no hay que despreciar el efecto psicológico, que un niño conectado no se relaciona con sus padres ni con el entorno y eso puede ocasionar un trastorno de comportamiento todavía más grave en el futuro. Los niños necesitan interactuar con el medio y sobre todo con sus seres queridos. La consola y el móvil se han convertido en sustitutos imperfectos.

jueves, 9 de enero de 2020

Colonias y perfumes

Si hay algo que no entiendo del consumismo navideño desde luego son las colonias. Me refiero a esa publicidad intensiva que nos hacen durante un mes de toda clase de perfumes de marca. Comprendo que es un regalo cómodo de hacer porque no hay que pensar mucho, pero realmente no conozco a casi nadie que utilice habitualmente una colonia conocida. Me da la impresión de que es la clase de regalo que se hace solamente por el envase, que suele ser muy llamativo. Para ponerlo después de adorno en la estantería del cuarto de baño.

Yo por lo menos sólo las utilizo para eso. Claro que a mí no me regalan de las caras, ni falta que hace. Una vez pregunté y me quedé pasmada porque por un botecito minúsculo me pedían noventa euros. Ni que llevara oro líquido. Se supone que tiene un poder de atracción sobre el sexo opuesto, que a veces es más bien repulsivo, cuando se echan demasiada. Pero aunque de verdad funcionara no justificaría esos precios. Creo que simplemente se aprovechan de que la gente lo paga, y la gente lo paga porque es un regalo de prestigio. Es un círculo vicioso.

martes, 7 de enero de 2020

Nuevo propósito: no hacer propósitos

Llevaba muchos años planteándome obligaciones como estudiar idiomas y hacer gimnasia. Ahora que me ha fallado lo del alemán y el chicún se me está haciendo muy cuesta arriba, he pensado que este año de momento no voy a hacer nada. La verdad es que las obligaciones me agobian, incluso aunque me gusten como es el caso. Me he planteado un principio de año de relax. Más tarde ya decidiré si vuelvo a algo porque la ventaja es que va por trimestres. A ver si de paso me cambian algún horario porque los que tengo ahora no me vienen bien.

Además a mi marido todavía no le han operado el segundo ojo y yo prefiero estar disponible por si acaso y nos quedan algunas pruebas médicas más. La última cita me la dieron con tanto tiempo que he perdido el papel y voy a tener que pedirla de nuevo. También sigo con la psicóloga y el osteópata y espero recuperar la inspiración para seguir escribiendo aquí. Mientras tanto vuestros blogs me mantienen entretenida. Intentaré comer un poco menos, eso sí, a ver si bajo algún kilo. También me gustaría seguir leyendo libros.

jueves, 19 de diciembre de 2019

Fiestas del consumo

Como ya saben los que me siguen no soy una forofa de las fiestas navideñas. El hecho de ver a la gente una vez al año no me inspira mucha emoción. Digamos que me pregunto por qué no nos vemos más. En cuanto a los regalos, a Dios gracias, ya hace tiempo que me libré de ese follón. Cuando los niños eran pequeños tenía que comprar unos treinta regalos y se nos iba la paga extra en un montón de cosas innecesarias que tampoco nos agradecían mucho. Ahora ya no compramos para tíos y sobrinos y la cosa es más relajada y mucho más razonable. Tanto hablar del consumo responsable y en estas fechas se olvida.

Sin embargo, sigo viendo en las calles cómo la gente en su gran mayoría continúan con la costumbre de comprar todos para todos, lo cual aparte de ser una pérdida de tiempo, evita que puedas llegar a algo que valga la pena, porque hay que repartir entre muchos. Y algunos se gastan unas cantidades de dinero realmente desorbitadas, que no sé yo qué comerán en enero, turrones y sobras. Luego en las comidas también se tira la casa por la ventana, acabando todos hastiados y teniendo que comer cosas que a veces ni nos gustan. Total, que estoy deseando como siempre que pasen estas fechas y podamos recuperar la naturalidad.

lunes, 16 de diciembre de 2019

Los adeptos de la nueva religión verde y la Iglesia


| Esta es una publicación centrada en la información católica, y muy especialmente en el panorama eclesial, pero sería extraño que fuera del todo indiferente al gran espectáculo de religiosidad oficial y popular que tiene ahora su centro en Madrid: la Cumbre del Clima.
Ya sé, ya sé: es CIENCIA. A eso se agarran, pero incluso en su parte meramente científica resulta muy poco científica. Lejos de estimularse el cuestionamiento, se fuerza el asentimiento, llegando calificar a los vacilantes con ese peligroso sambenito de ‘negacionismo’, que para según qué es incluso delito. Se cita más el consenso científico -¿recuerdan el consenso científico en torno a la Teoría Geocéntrica de Ptolomeo en tiempos de Galileo?- que los datos, se ignoran las predicciones erradas, se silencia a los críticos pese a sus cualificaciones profesionales.
Pero no entraremos en eso; para lo que nos interesa, que el dogma del Cambio Climático sea cierto o falso -que el clima de la tierra está entrando en una nueva fase estable con consecuencias catastróficas debido a la actividad humana y que todavía podemos impedirlo empobreciéndonos radicalmente- es irrelevante.
Lo relevante es que se trata de un fenómeno netamente religioso que se está azuzando desde el poder -político, mediático, cultural, empresarial, financiero- hasta límites insospechados, como el de convertir a una niña neurotípica en profetisa atendida y agasajada por todos los grandes de este mundo y reverenciada por masas de juveniles adeptos. Ya solo esto sería razón suficiente para desconfiar: quien utiliza niños para vender su mensaje, suele estar mintiendo.
Da igual si lo han inventado, maquillando datos aquí y allá y financiando los estudios más ‘favorables’.o si se han topado con este supuesto calentamiento: el caso es que los poderosos de todos los ámbitos han encontrado en el Cambio Climático el sueño de cualquier tirano: una emergencia tan amplia y terrible que justifica cualquier recorte de libertades o de nivel de vida, y tan vago en sus detalles que nada puede contradecirlo: si llueve mucho, es prueba del cambio climático; si poco, lo mismo, y si llueve igual, espérate a mañana y verás. No hay fechas fijas, ni escenarios precisos: solo una difusa amenaza gigantesca.

Solo es necesario transmitir la fe, y a fe mía que se insiste, desde todos los foros, desde todos los medios, desde todas las personalidades mediáticas, desde todos los informes empresariales o campañas publicitarias. Es un ‘mono’ del cristianismo, con su pecado original, su culpa, sus confesiones, su apocalipsis y su posibilidad de redención. Pero sin Dios, todo aquí abajo, todo material, aunque al mismo tiempo todo quede infuso de una vaga espiritualidad.
Los popes de esta religión tienen las soluciones listas que, como sorprenderá a pocos, pasa por ponernos en sus sabias manos y nos resignemos a que controlen hasta el menor detalle de nuestra vida privada y a los inevitables ‘sacrificios’ (otro imprescindible toque cristiano). Y uno de sus primeros mandamientos, el más repetido y obvio, es que sobra gente en el planeta. Muchísima gente. Lo mejor que podemos hacer por el medio, nos dicen los expertos, es no tener hijos. Y morirnos pronto, que la huella de carbono de los cadáveres desaparece pronto. Para ello es imprescindible fomentar el sexo estéril -la homosexualidad es mejor que la heterosexualidad, y esta es salvable con la adecuada contracepción y el ineluctable aborto- y la eutanasia.

Y toda esta hoguera de vanidades pseudorreligiosa sería motivo marginal para un católico que no espera que esta vida sea otra cosa que una mala noche en una mala posada y que sabe que si el mundo nos odia, odió primero a nuestro Maestro, si no fuera por el desconcertante espectáculo de ver a nuestras instituciones eclesiales sumándose entusiastas al invento.
Habrán oído la expresión ‘conversión ecológica’ mil veces en los últimos meses, casi tantas como ‘nuestra casa común’, y no referida a la Iglesia, sino a este pasajero planeta. También la insistencia machacona del Santo Padre, los simposios organizados ‘ad hoc’ por la Santa Sede, con columnas del agnosticismo progresista como Jeffrey Sachs, omnipresente en Roma últimamente, y la multiplicación diocesana de una ‘evangelización verde’ que se propaga con un entusiasmo que hacía tiempo no encontrábamos en el sencillo mensaje del evangelio ‘convencional’.
Y asusta, para qué voy a engañarles. Asusta porque es evidentemente una religión rival, incompatible con la católica, y radicalmente inmanentista. Porque es idea del mundo, no un ‘desarrollo de doctrina’ desde el mensaje evangélico, sino una adaptación tardía, apresurada y chapucera a lo que impera en el siglo, ayuna de referencias doctrinales en la Tradición. Pero, sobre todo, asusta porque es difícil ignorar qué medidas quieren imponer los sacerdotes de este nuevo culto, y cómo la insistencia de la jerarquía eclesiástica en la ‘urgencia’ de la crisis y en la necesidad de frustrarla a toda costa está jugando a favor de un régimen y de una tanda de ‘mandamientos’ que son lo opuesto a la moral católica.
 https://infovaticana.com/2019/12/11/los-adeptos-de-la-nueva-religion-verde-y-la-iglesia/?fbclid=IwAR2BQArrbT3A6nCi1NNTKr0UhXTB7R92zbE1x0W0bAlv8Yl0CdPunLwFZuI

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Greta Thunberg está zumbada

Aparte de que padece un trastorno compulsivo, parece ser que sus padres son ricos y no vive precisamente en una cabaña del bosque, sino en una mansión con todas las comodidades, sin contar con el teléfono móvil de última generación que lleva en el bolsillo. Mientras intenta convencernos de la emergencia climática, como antes era la gripe A y antes el efecto invernadero, si no recuerdo mal. Actúa como marioneta de poderes que buscan conseguir un gobierno mundial, con la  excusa de la fuerza mayor. Pero afortunadamente la naturaleza es muy terca.

Este otoño es el más típico que hemos tenido en años. El otro día en el cine nos pusieron una proclama sobre el cambio climático en la publicidad. Decía que en los últimos cincuenta años la temperatura había subido algo así como veinte grados. Precisamente yo tengo cincuenta y tres y puedo asegurar que mi ciudad nunca suben de cuarenta grados en verano ni bajan de menos cinco en invierno, así que tendrían que explicar dónde y cómo han cogido los datos. Pueden decir lo que quieran pero no van a convencernos de que el cielo es verde.

"Los científicos norteamericanos, a mediados de los años 70, pronosticaban que, por culpa de la contaminación del hombre y su irresponsable consumismo, sobrevendría una nueva edad de hielo en la que morirían mil millones de personas.
Y adjuntaban datos extraídos de los polos y fotografías de los satélites artificiales.
¿Le habrán informado de esto a Greta?". Alex Holgado Fernández

domingo, 8 de diciembre de 2019

El otro ojo

Debido a la proximidad de las fiestas navideñas me temo que a mi marido no le pueden operar del otro ojo hasta enero. Eso significa que va a estar tres meses de baja o bien tiene que volver a trabajar con un ojo arreglado y otro no. Resulta una faena tremenda. Pero en fin, que sólo sea eso. Yo estoy empezando a comprar grandes cantidades de dulces navideños, aunque tengo un problema porque yo no debería comerlos y es que estoy al límite de mi peso corporal. Lo que ocurre es que como soy terriblemente golosa, me los compro sin azúcar y me temo que eso no hace mucha diferencia.

Por lo demás, me hija viene a España en una semana para quedarse casi tres. La pequeña está pero no para con exámenes y trabajos la pobre. Y el chico todavía no sabe si sigue adelante con su oposición. Estoy un poco agobiada porque esta situación entre operaciones la verdad es que me pone muy tensa. Estoy deseando acabar ya con los médicos, las revisiones y sobre todo con las gotas, que son un engorro. Yo también tengo pendiente alguna prueba médica que no sé si me podré hacer porque estoy bastante molesta del estómago. Deseando ya que llegue febrero.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Descanso

Creo que voy a dejar de escribir unos días porque no estoy inspirada. A mi marido le han operado de cataratas y eso altera la rutina de la casa. Seguiré pasando por vuestros blogs. Besos.

lunes, 2 de diciembre de 2019

No se pueden exprimir manzanas

Cuando leo blogs sobre maternidad a veces me da la impresión de que intentan sacar de sus hijos más de lo que ellos pueden dar. No se dan cuenta de que un niño es un adulto a medio formar y hay zonas de su cerebro que aun no funcionan al cien por cien de su capacidad. Aparte de eso, su capacidad de olvidar sí que es inmensa. Yo he intentado muchas veces meterles alguna idea en la cabeza y al cabo de los años ves que de ese esfuerzo no queda ni rastro. Sin embargo, hay padres y madres que piensan que su hijo es un saco sin fondo de sabiduría.

Que esperen diez años y verán como el primero que aparezca en su camino tendrá mucha más influencia sobre ellos que sus padres. Llega la adolescencia y de nuevo tienes un libro en blanco y da igual que te asesores de los pies a la cabeza sobre el tema, porque cada niño es distinto y asimila las cosas a su manera.  Así que aquellos padres que están tan convencidos de tener todavía las riendas de su retoño, yo les diría que no se hagan ilusiones, que luego es peor. Que recen mucho si son creyentes y esperen que todo salga bien.

viernes, 29 de noviembre de 2019

Dentro de cien años, todos calvos

Otra de esas frases que solía decir mi madre, que olvidé en la recopilación. Una gran sabiduría desde luego. Porque tanto nos preocupamos ahora por el pelo y otras tonterías si dentro de un siglo ninguno vamos a tenerlo. A veces parece que todo es tan trascendental y pasadas dos generaciones, quién se acuerda de la bisabuela. Todo lo más puede que quede alguna baratija olvidada por un rincón. Cuando estuve en el mercadillo de antigüedades me daba lástima pensar que cada uno de esos objetos había sido importante en algún momento para alguien.

Para lo bueno y para lo malo, dará lo mismo ya si te recordaban con rencor o con nostalgia, porque algún día incluso aquellos no estarán tampoco. En el espacio de apenas cincuenta años cómo cambia ya la vida, aunque a veces nos parezca que fue ayer. Tanto tiempo poniéndose crema contra las arrugas y es una batalla perdida. Las arrugas aparecerán con suerte, porque la alternativa es peor, es estar muerto. Y las fotos que atesoramos con tanto interés ya no significarán nada para nadie y como mucho acabarán en el cajón del olvido.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

En Alemania

Este último viaje que he hecho para visitar a mi hija ha sido bastante movido. Empezamos con un paseo por Heidelberg. Al día siguiente tratamos de ver un par de mercados navideños, con tan mala pata que justo empezaban al día siguiente. Encontramos uno que sólo tenía puestos de bebidas y comidas y nosotros buscábamos las típicas chucherías de la época. El domingo nos levantamos temprano para ir a una ciudad más lejana, Koblenz, donde debía haber un típico mercadillo navideño, pero resulta que ese día era festivo y estaba cerrado.

Así que aprovechamos para visitar la ciudad. Teníamos curiosidad pero la verdad es que en casa ya no hay sitio para poner más adornos y verlos hubiera sido muy tentador. Además, pudimos ver una tienda donde tienen todo de forma permanente. El tiempo no estuvo mal, frío pero sin viento ni lluvia, sobre todo el sábado. Caminamos mucho e hicimos muchos kilómetros. La comida estaba deliciosa. Lástima que mi hija estaba resfriada. Es la tercera vez que vamos a visitarla desde que trabaja allí. Ahora que tiene casa y novio me parece que serán muchas más.

lunes, 25 de noviembre de 2019

Crime doesn`t pay

Dicen que el crimen no compensa. No estoy segura, pero lo que está claro es que no renta ser una buena persona. Pasé veinte años aguantando impertinencias de alguien que ahora es un dechado de virtudes. Y otros diez sin darme cuenta de lo que pasaba delante de mis narices. De esos, cinco, cuidando de mis padres para que otros se llevara el mérito y buena parte del beneficio. No creo que den medallas por ser tonta y dejarse abusar. Tampoco creo que te abran las puertas del cielo. Más bien al contrario. Es como desperdiciar tus talentos.

Dice mi psicóloga que soy yo que me dejo tratar mal, tal vez porque pienso que ese sacrificio es lo único que tengo para ofrecer en la vida. Pero lo que esta claro es que la medalla de buena persona no me la voy a llevar yo. Ya la tienen asegurada aquellos que me han convertido en una amargada. Yo soy la villana de la película, la que siempre se queja de todo y nada le parece bien. Lo malo es que entre mis problemas físicos y psicológicos me temo que ya ni siquiera sirva para cuidar a los nietos, y eso es lo único que mantiene viva mi ilusión.