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viernes, 28 de abril de 2017

Un mundo feliz

por Sonia Vázquez

“Dios no es compatible con el maquinismo, la medicina científica y la felicidad universal. Es preciso elegir. Nuestra civilización ha elegido el maquinismo, la medicina y la felicidad. Por esto tengo que guardar estos libros encerrados en el arca de seguridad. Resultan indecentes” (Un mundo feliz, Aldous Huxley)

Y los libros encerrados bajo llave, no eran otros que la Biblia y la Imitación de Cristo. Esto es lo que describió Aldous Huxley en su mítica obra, “Un mundo feliz”. Recuerdo cuando era adolescente y todo esto nos parecía una obra de ciencia ficción, algo que ni por asomo podía ser real. Hace tiempo que campaneaban en mi cabeza algunos fragmentos de aquella lectura y decidí releerlo. Despertábamos al mundo y con quince años estas páginas nos parecían algo futurista e imposible, nos causaba entre risa y asombro, pero en estos momentos y sin temor a equivocarnos podemos decir que lo que relató Huxley en el año 1932, es real y considerado como normal. Los hijos se tienen en laboratorios y el mundo, supuestamente, es feliz.
En este libro se planteaba un mundo de inseminaciones artificiales a la carta, se buscaba una “sociedad perfecta” y para ello, era necesario vivir de espaldas a Dios, o mejor dicho, sin ni siquiera conocer a Dios, se ocultaba toda información que llevara a Él. Lo mismo que sucede a diario cuando, por ejemplo, nos retiran los crucifijos de los lugares públicos, o cuando vemos Iglesias de nueva construcción en las que, fomentando lo que se llama ecumenismo, retiran el verdadero sentido Cristiano de nuestra vida, Templos que parecen oficinas de correos. Queridos, en nuestros días no existe libertad, vivimos una dictadura mundial gobernada por un dictador, ¿Saben quién es? El demonio, sí, el mismo Lucifer que sentado sobre una silla gestatoria nos seduce con las pasiones corporales, nos empuja a vivir en pecado mortal y nos priva de conocer  a Dios. Sí, vivimos una dictadura como no se recuerda ninguna otra y sin embargo, nadie, absolutamente nadie dentro de la Iglesia, nos alerta sobre él.
¿Vds. se han fijado que con relación al tema de las inseminaciones, tan de moda tener hijos en laboratorio, nos presentan hasta clínicas y médicos que quieren presentarlo como algo pío, “sanatorios católicos”? Sí, sanatorios financiados por Católicos, esa es la palabra.
“Inclinados sobre sus instrumentos, trescientos Fecundadores se hallaban entregados a su trabajo…
Ahora cabía tener la seguridad de conseguir como mínimo ciento cincuenta óvulos maduros en dos años. Aseguraban una producción media de casi once mil hermanos y hermanas en ciento cincuenta grupos de mellizos idénticos; y todo ello en el plazo de dos años. Y, en casos excepcionales, podemos lograr que un solo ovario produzca más de quince mil individuos adultos” (Un mundo feliz, Aldous Huxley)
Un mundo sin dolor, sin enfermedades, sin tristezas, esta era la temática del libro, lo que planteaba no era más que un mundo sin Dios… ¿Es eso un mundo feliz?
“Si ustedes se permitieran pensar en Dios, no se permitirían a sí mismo dejarse degradar por los vicios agradables. Tendrían una razón para soportar las cosas con paciencia. Una civilización no puede ser duradera sin gran cantidad de vicios agradables
– Pero Dios es la razón que justifica todo lo que es noble, bello y heroico. Si ustedes tuvieran un Dios…

– Mi joven y querido amigo – dijo Mustafá Mond -, la civilización no tiene ninguna necesidad de nobleza ni de heroísmo. Ambas cosas son síntomas de ineficacia política” (Un mundo feliz, Aldous Huxley)
Leía estos días en la prensa que las cortes españolas han aprobado la admisión a trámite de una proposición de ley sobre “muerte digna”. Según nuestros políticos “se defiende la igualdad de todos los españoles, también para morir” y se presenta esta ley para proteger a los ciudadanos del “enseñamiento terapéutico”. Podríamos poner miles y miles de casos contando lo que está sucediendo no sólo en nuestros hospitales, sino en nuestras familias, que esto es lo más grave. Amparados por frases tipo: “para que no sufra”, nos encontramos con que se está acabando con la vida de las personas no de una manera natural, quizás tampoco se pueda decir “asesinato” porque alguno podría escandalizarse, llamémoslo eutanasia camuflada. Si actualmente estás cinco días, supuestamente, agonizando, pretenden que en un día se termine todo, me imagino a nuestros médicos diciendo: “su estado es irrecuperable, programaremos todo para exterminarlo a media noche, pueden marcharse a descansar, ya nos encargamos de todo y les enviamos el cadáver al Tanatorio el último adiós”. A mi también me daba la risa leyendo “Un mundo feliz”…
Hace unos meses acudí a visitar a una persona enferma en un hospital, su aspecto me llamó la atención, ya que los hijos me dijeron que era cuestión de horas y observándolo, nada hacía presagiar una muerte inminente. Cuando vino uno de los familiares me explicó que lo iban a sedar y a partir de ese momento, sería cuestión de horas. En ese momento, entendí todo, iban a liquidar al enfermo, pero hoy en día todo se hace poéticamente, “sedación, que no sufra, sueño,…”. Un ahorro para la sanidad pública y un descanso para la familia que se quita la “carga” de encima. ¿Cuántos ancianos mueren en su casa hoy en día? Hablo de España donde la mayor parte de la población, el 95 por ciento, fallecen en los hospitales y esto es, en general, porque no estamos preparados para afrontar la muerte, no sabemos “acompañar”, los familiares quieren que los servicios sanitarios le hagan algo al moribundo ¿algo como qué, ponerle una inyección y matarlo? Escuchaba hace unos días “lo he llevado al hospital porque no quería que muriese en casa, ¡vaya recuerdo!”. ¡Miren Vds.! Como si el alma del difunto fuese a pasear en pijama durante las noches de invierno por el salón. ¡Qué inmaduros somos! Y lo peor y lamentable es que estos comentarios vienen de personas que se les supone Católicos, pero ¿de qué hablan nuestros Sacerdotes en las homilías, de qué hablan los Obispos, de qué habla el Papa de Roma? El pueblo de Dios está flojo, está como un higo flácido que se cae del árbol, así estamos.
Vientres de alquiler, inseminación artificial, ensañamiento terapéutico, eutanasia, aborto, relaciones homosexuales, divorcios, infidelidades y todo esto ¿para ser feliz?
“Arte, ciencia… Creo que han pagado ustedes un precio muy elevado por su felicidad – dijo el Salvaje, cuando quedaron a solas -. ¿Algo más, acaso?
– Pues… la religión, desde luego – contestó el Interventor -. Antes de la Guerra de los Nueve Años había una cosa llamada… Dios” (Un mundo feliz, Aldous Huxley)
Y yo les pregunto, mis queridos lectores. ¿Qué lugar le reservamos a Dios en nuestro mundo, en nuestra vida? Ninguno. Buscamos satisfacer al cuerpo, le ofrecemos placer nada más. Aquello que nos es agradable lo mantenemos y lo que nos resulta desagradable lo desechamos de nuestra vida, sean personas, cosas o animales.
No lloramos por nuestros familiares fallecidos, no ofrecemos Misas, nos resulta indiferente su destino, nos viene bien el sermón del cura de turno que nos dice que están en la Gloria de Dios. Perfectamente válido, no perdemos ni un minuto más. El cadáver lo dejamos en manos de las funerarias que hoy en día organizan todo para que pase cuanto antes y te enteres lo mínimo posible.

El que no puede tener hijos, contacte inmediatamente con el laboratorio más cercano para que se lo solucionen vía cheque bancario, aquello de aceptar la voluntad de Dios ya no está en los planes del hombre.
Al que le moleste el abuelo que encargue una eutanasia y así ya nos ahorramos hasta ir el fin de semana a visitarlo a la residencia.
Si el bebé presenta una malformación en el feto, provoquen un aborto inmediatamente, los hijos que sean lo que una sociedad considera como perfectos. Lo que en otros tiempos se condenó, hoy se ensalza: “generaciones de rubios y ojos azules”. Islandia se engrandece públicamente de ser el primer país sin nacimientos con síndrome de Down, ¿Cuál es el número de niños asesinados en el vientre de su madre? ¿Se pueden contar o la cantidad es tan indecente y escandalosa que desborda todas las estadísticas de la historia?
Si nuestra naturaleza caída nos pide sexo, démosle todo y más, desechemos la castidad y vivamos la promiscuidad total y absoluta y no juzguemos ningún tipo de inclinación, “¿Quién soy yo para juzgar?”, como diría el Obispo de Roma, todo está bien y todo es válido, para ejemplo, precisamente, él mismo, que hace unas semanas abría las puertas vaticanas a un presidente de estado y a su pareja…Con este gobierno de la Iglesia, ¿Cómo estarán nuestras almas? Muy sencillo, corrompidas. No tenemos ni idea de lo que es pecado y de lo que es vivir en estado de Gracia. El que tiene que dar ejemplo aplaude todo tipo de actitudes pecaminosas, ensalza el pecado mortal.
Me hace gracia cuando leo a los “nuevos” teólogos del siglo XXI, esos que hablan de “infantilismo” en cuanto a vivir la religión según la Tradición, esos mismos que hablan de “bendecir el pan” en lugar de utilizar la palabra “Transubstanciación”, estos mismos que son los pioneros a la hora de acoger en sus parroquias todo tipo de desechos y proponerlos como modelos a seguir. Esos, justamente, los que retiran los catecismos tradicionales de sus sacristías son los que tratan a sus feligreses como niños que acuden a un jardín de infancia donde todo vale y todo está bien. ¿Puede un Católico justificar la eutanasia, el aborto, la inseminación artificial, las relaciones fuera del matrimonio, el divorcio, las relaciones homosexuales? El hacerlo sólo demuestra el nivel cultural interior que tenemos a día de hoy, un termómetro que nos dice que el alma tiene fiebre, está enferma. Si están en este caso, pónganle inmediatamente remedio, ¿Quieren la medicina? Sigan la Tradición de la Iglesia.
Ciertamente un alma floja no puede vivir anclada en Cristo, preferirá estar en un puesto cómodo, como tantos que se reían mientras el Señor subía con la cruz al Calvario, pero ¿qué sucederá en el día final? ¿Qué le diremos cuando estemos cara a cara con Él, le diremos que los médicos nos convencieron para acabar con la vida de mamá y que nosotros no sabíamos?…¿le explicaremos que la llevamos al asilo porque no podíamos hacernos cargo de ella por nuestra vida tan ocupada?…¿le diremos que nos separamos porque encontramos a otra persona que nos hacía más felices?…no tuvimos más hijos porque ya era más que suficiente para poder vivir holgadamente…decidimos someternos a una inseminación porque queríamos un hijo más y el cura nos dijo que no tenía nada de malo ir a esa clínica…Todo al gusto del hombre, nada a la voluntad de Dios, esta es la sociedad actual.
Permítanme una pequeña reflexión…Por las mañanas cuando salgo a pasear con Pastor por el bosque, con mi perro, veo ante mis ojos la obra de Dios en su plenitud, nada más hermoso y bello que lo que Él creó para nosotros, la naturaleza en estado puro, en estado salvaje. Simplemente avanzando un poco, unos pocos pasos, encuentro la obra del hombre, escombros en medio de parajes singulares. Así empezó todo, primero se tiró un papel, después directamente la basura y cuando miramos a nuestros alrededor no queda apenas nada de la belleza de la Creación…Esto mismo ha sucedido en nuestro mundo, un día nuestros políticos dejaron de ser Católicos, nuestros Obispos también y nuestras almas…Dios las guarde en Su Sagrado Corazón.
“Pero si usted conoce a Dios, ¿por qué no se lo dice a los demás? – preguntó el Salvaje, indignado -. ¿Por qué no les da a leer estos libros que tratan de Dios? (Un mundo feliz, Aldous Huxley)
Sonia Vázquez
 https://adelantelafe.com/un-mundo-feliz/

miércoles, 26 de abril de 2017

Cristiano viene de Cristo

La Iglesia católica es la única que existe desde el comienzo del cristianismo, creada por los discípulos de Jesús, bajo el mandato de Pedro, el primer Papa. Se mantiene desde hace más de dos mil años gracias a que conserva el legado original sin apenas modificaciones. Es atemporal, sirve para cualquier momento de la historia, y universal, para cualquier lugar. Por tanto, no tiene ningún sentido decir que si Jesús viviera ahora cambiaría el mensaje. No es cierto. La doctrina moral de la Iglesia sigue siendo tan válida ahora como en los primeros tiempos. La Iglesia Católica se basa en las palabras de Jesucristo escritas en los Evangelios.

A mí personalmente me gustaría que admitieran los anticonceptivos. Después de todo no creo que la Biblia diga nada al respecto porque no existían. Tal vez deberían facilitar las anulaciones matrimoniales y aceptar las relaciones sexuales fuera del matrimonio. Pero esa es mi opinión personal, no la de Jesucristo. Jesús estaba claramente en contra de la promiscuidad, la sodomía y el adulterio (visto como cambio de pareja). Y no era precisamente un pusilánime que se dejara llevar por las modas del momento. Por tanto, no me compete a mí, ni al propio Papa reinterpretar sus palabras. Sí es sí y no es no. Eso es todo. Lo tomas o lo dejas.

lunes, 24 de abril de 2017

¿No confrontar?

¿“No confrontar”? – A propósito de una consigna muy repetida en grupos provida - Por la Red Federal de Familias (Misiones)

¿“No confrontar”? – A propósito de una consigna muy repetida en grupos provida
Red Federal de Familias (Misiones)

“No confrontar”. Estas palabras parecen conformar una suerte de seudo mandamiento –añadido, en base a la repetición, al antiguo decálogo– que se va colando en ciertos grupos católicos provida. Entre quienes militamos por la defensa de la vida y la familia, suele escucharse esa frase: “no confrontemos”. Se oye con frecuencia en reuniones y pasillos, se repite maquinalmente hasta en las charlas de amigos con quienes compartimos las mismas banderas. Es como cierto imperativo supremo que parece esconder este pensamiento: “Ni se nos ocurra confrontar porque si no, perdemos auditorio. Perdemos oyentes. Perdemos clientes”.
Bromas aparte, es llamativo que –en el obrar y en el pensar de muchos bautizados– se vaya extendiendo la tibieza y hasta cierto conformismo, lo que es especialmente alarmante cuando tiene lugar en los corazones de quienes deberían sentirse deseosos de cumplir con su misión profética de anunciar la Verdad, denunciando lo que se opone a ella. En vez de eso, parece privilegiarse la estrategia del marketing: “No confrontemos porque ‘queda mal’”. Pero, ¿la verdad es un “producto para vender”?
Esta consigna queda al desnudo ante un simple interrogante. ¿Por qué no confrontar? ¿No confrontar acaso para pretender hallarnos en una cierta calma paradisíaca de amorosa convivencia con quienes piensan muy distinto, promoviendo la cultura de la muerte? Si este es el motivo, no parece muy distinto a fingir. Contrariamente, de la Biblia misma surge que nuestra vida, lejos de ser un apacible camino, es un campo de batalla; un constante militar contra demonio, carne y mundo. ¿No es acaso una milicia lo que hace el hombre sobre la tierra? (Job 9,1).
¿Qué es lo propio de quien recibe la Verdad? Lo propio es vivir según ella, practicarla, predicarla, difundirla. Confrontar es, así, la casi espontánea e ineludible consecuencia de recibir la verdad en un mundo que vive contradiciéndola. No nos engañemos. Es imperioso que la Verdad sea dicha, sea elevada, sea exaltada y coronada ante la mentira, el error y la confusión. Lo que es y “lo que no es” entran siempre en colisión, de modo que lo falso no puede sino caer “como un rayo”, como cayó el enemigo mismo, según las palabras de Cristo (Lc. 10,18). Tan necesario, tan justo, tan debido es que la Verdad sea dicha, que si ya no quedara en el mundo ni un sólo cristiano con el valor suficiente para decirla en alta voz, entonces, no cabe duda, las piedras gritarían.



Solemos escuchar en reuniones o charlas de temas provida, muchas veces de manera bienintencionada, que no debemos confrontar. Pero, en definitiva, ¿qué es confrontar? Confrontar es poner una cosa delante de otra. En el campo de la defensa de la vida, ponemos las falacias de la cultura de la muerte frente a las verdades que brotan del plan de Dios para así dar por tierra con todas esas falsedades ideológicas. Así, la verdad –que no es otra que Dios mismo– termina brillando. Esplende. Desde la época de los más primitivos procesos judiciales, el confrontar resultó siempre un medio no sólo eficaz sino hasta necesario para llegar a lo cierto y, en consecuencia, impartir justicia. Agotados los medios pacíficos, no querer confrontar es una actitud que puede interpretarse como un desinterés por conocer. Y dado que el conocimiento tiene relación con la verdad, este desinterés implica también un desinterés por la verdad misma.
No querer confrontar cuando es obligatorio hacerlo es propio del alma que –aunque reconozca intelectualmente la verdad– prefiere no arriesgarse en cuanto a su testimonio, no sea que pierda amistades por decir lo verdadero. El ejemplo paradigmático –y muy adecuado para este inicio de Semana Santa– es Poncio Pilatos. Pilatos pasa a la historia como el que “no confronta”. No tenía la misma maldad de Herodes (a quien Cristo llamó “zorro”) pero, sin embargo, no quiso atraer alguna enemistad ni perder favores, convirtiéndose así en cómplice del mayor crimen de la Historia. Bajo las condiciones ya señaladas, no confrontar puede ser un síntoma tanto de relativismo –en tanto revela desinterés por la verdad– como también de mediocridad, pusilanimidad, cálculo, especulación. Revela falta de esperanza, falta de confianza en la propia verdad, falta de confianza en la fuerza demoledora de la verdad.
En contraposición, tenemos el evangélico ejemplo de la voz que grita en el desierto: San Juan Bautista, quien precisamente por confrontar con quienes obraban el mal, perdió su vida y conquistó la eternidad. ¿No se enfrentó acaso Santo Tomás Moro con un Enrique VIII, enfermo de poder, que le hizo pagar con su propia sangre la osadía de decir la verdad? ¿No confrontaron Santo Tomás de Aquino, San Agustín, San Atanasio con quienes desnaturalizaban tanto las verdades de la fe como otras verdades propias del orden natural? “Suma contra gentiles” tituló Santo Tomás a una de sus obras. ¿No era precisamente una invitación a la confrontación?
El santo grito de “¡Viva Cristo Rey!” –con el que tantos mártires entregaron su vidas–, ¿no fue acaso un confrontar a voz en cuello con el mundo que niega a Nuestro Señor la Realeza que le es propia?
*         *         *
Cristiano que lees estas líneas. No te dejes confundir ni te confundas tú mismo. Agotadas las instancias anteriores, nadie puede prohibirte confrontar enérgicamente con quienes legitiman el aborto, la anticoncepción, con quienes pretenden naturalizar comportamientos antinaturales. Es una acción propia de tu militancia por el Reino. Si no confrontas hoy –cuando a nuestros jóvenes se los pretende sodomizar, cuando a nuestros ancianos y enfermos se los aniquila, cuando a nuestros niños se los asesina antes de nacer, cuando se pisotea nuestra fe y se escupe sobre nuestros sagrarios–, si no confrontas ahora, si no luchas ahora, ¿cuándo lo harás?
Para acicate de nuestras adormecidas conciencias, S. S. León XIII dejó estas palabras:
“Retirarse ante el enemigo o callar cuando por todas partes se levanta un incesante clamoreo para oprimir la verdad, es actitud propia o de hombres cobardes o de hombres inseguros de la verdad que profesan. La cobardía y la duda son contrarias a la salvación del individuo y a la seguridad del Bien Común, y provechosas únicamente para los enemigos del cristianismo, porque la cobardía de los buenos fomenta la audacia de los malos. El cristiano ha nacido para la lucha”.
Julieta Gabriela Lardies
Delegada RFF – Misiones
Juan Carlos Monedero (h)
Colaborador de la RFF-Misiones
http://apologetica-argentina.blogspot.com.es/2017/04/no-confrontar-proposito-de-una-consigna.html

viernes, 21 de abril de 2017

Mi trabajo

Considero escribir como una especie de trabajo, no tanto en este blog, sino en los otros que tengo de divulgación. Un trabajo poco eficaz por el número de visitas que tengo, pero al fin y al cabo no se trata tanto de cantidad sino de las personas a las que llegues. Si yo supiera que mis post han evitado que alguna mujer aborte ya me daría por satisfecha de la cantidad de horas que he echado. El problema es que seguramente nunca llegaré a saberlo. Así que sigo buscando información y dedicándole mi tiempo sin más motivación que pensar que al menos lo he intentado.

De cuatro a seis de la tarde aproximadamente estoy con los blogs y buscando artículos en facebook.  Por la mañana dedico un tiempo a los enlaces de este blog. En total entre tres y cuatro horas, lo que viene a ser una media jornada laboral. A veces pienso que no tiene sentido tanto esfuerzo pero cuando he intentado dejarlo me he sentido mal. Creo que internet está muy necesitado de opiniones diferentes a la mayoría, aunque luego ellos mismos se ocupen de que no tengan mucha difusión. Pero si no lo hiciera, sentiría que no he puesto nada de mi parte.

miércoles, 19 de abril de 2017

Operación

Cuando creo que ya me encuentro mejor, viene la vida y me pega una patada en la espinilla... Esta vez han sido dos días de hospital por la operación de mi hija de rodilla. Llevo muy mal lo de los hospitales porque todavía me acuerdo de las estancias de mis padres. Lo importante es que ha quedado bien, le han puesto un tendón y no le duele mucho. Le han tenido que hacer dos agujeros en el hueso para atarlo, con anestesia epidural y laparoscopia. Ayer pasó bastante buen día y hoy nos han dado el alta. Ya estamos en casa.

Ahora a ver si tenemos una temporada tranquila (toco madera) porque desde que empezó el año no salimos de sustos. Todavía tienen que ponerle a mi hijo el diente definitivo por el que se rompió. Al menos ahora mi marido no está tan agobiado de trabajo. El mes que viene la pequeña tiene los exámenes finales y me temo que eso va a ser horroroso. Pero en fin, son gajes del oficio de ser padres. Yo en eso soy alemana y pienso que los hijos deberían vivir independientes después de los veinte años para evitar roces, pero esto es lo que hay.

domingo, 16 de abril de 2017

Rezar por el papa Francisco


Intenciones malintencionadas…


Desde Argentina, para el Denzinger-Bergoglio
La intención de oración universal es: ”Para que sean respetados los pueblos indígenas amenazados en su identidad y hasta en su misma existencia”.
La intención para la evangelización es: ”Para que la Iglesia de América Latina y el Caribe, a través de la misión continental, anuncie con ímpetu y entusiasmo renovado el Evangelio.”  (Radio Vaticano, 1 de julio de 2016)
Estas intenciones propuestas por Francisco para hacer oración durante el mes de julio merecen un breve comentario.
Al reflexionar sobre la oración, nos viene a la mente lo que nos narran los Evangelios sobre las numerosas veces que Jesús oró y, muy especialmente, el mandato que nos dio de rezar con las siete peticiones del Padre Nuestro, la oración por excelencia; porque orar es orar como Jesús y según Él nos enseñó.
Pero, claro, además de esas siete peticiones primordiales se pueden suplicar muchísimas otras, de variedad hasta setenta veces siete… Ahora, el “respeto por los pueblos indígenas” es una intención de oración que, venida de la cátedra de Pedro, nos parece un tanto descentrada, digamos, demasiado rebuscada y peligrosamente equívoca.
Después de su resurrección, el Señor encomendó a los apóstoles “Id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28, 19). Él podría haber también mandado que se valorasen y salvasen las culturas locales, con la vasta secuela de excentricidades antievangélicas que comportan. Pero no nos dio esa consigna. Al contrario, nos dijo que si los pueblos no aceptan el Evangelio hay que salir de ellos sacudiéndose el polvo de las sandalias…
Gracias a la evangelización, la identidad y la misma existencia de muchos pueblos hundidos en el paganismo, en la barbarie y hasta en cultos diabólicos, fueron heridas de muerte con la “espada de la Palabra”, al mismo tiempo en que se regeneraban con enorme beneficio para las almas y los cuerpos de las “víctimas”. Esa es la historia de las naciones americanas gracias a los misioneros venidos de España y de Portugal.
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Esta intención del pontífice es, además, intencionalmente ambigua, ya que da pie a teorías y praxis anticatólicas en las que están empeñados muchos seudo-misioneros indigenistas que deforman y traicionan las enseñanzas de la Iglesia, incluso las del mismo Concilio Vaticano II al que utilizan como escudo para propagar el error.
Si las “semillas del Verbo” -espléndida expresión de San Justino y los Padres de la Iglesia que recogió y potenció el Concilio en varios de sus documentos- están presentes en todos los pueblos, por peor encaminados que puedan encontrarse, se trata precisamente de regarlas, abonarlas, cultivarlas, podarlas, darles oportunidad de que puedan dar a luz a Jesucristo, el Verbo de Dios.
Idolatrar la semilla sin cuidarla y sofocar al Verbo impidiendo que florezca, es lo que pretende una cierta misionología que, con esta intención de oración universal, Francisco acaba propiciando. Es algo evidente.
La identidad de un pueblo vale en la medida en que se geste y brote en sí el ideal del Reino de Dios. ¿No queremos acaso un solo rebaño y un solo pastor? ¿O estaremos apostando por una religión relativista y ecléctica del tipo que predican los teólogos de la liberación?
La llamada intención universal viene ilustrada con un video “El video del papa – Respeto a los pueblos indígenas” en el cual no aparece ningún signo distintivo de la religión católica. En cambio, en los figurantes, diversos atuendos, collares, vinchas, adornos, plumas, aros, pipas… El propio Francisco aparece sin que se le vea, como ya es normal en esta serie de videos, la extraña cruz pectoral que normalmente usa sobre la sotana blanca. Ni una cruz en la pared, ni una imagen de la Virgen en el escritorio. Nada. Parece todo elaborado en un laboratorio de marketing anticristiano.
La joven indígena que aparece ante un micrófono con aires desafiantes es, en realidad, una mediocre actriz maquillada en un estudio televisivo; algunas de las imágenes de los llamados pueblos originarios son chocantes por la barbarie o la sensualidad que expresan. Francisco pide respeto por sus formas de vida y sus tradiciones amenazadas, presentándonos como modelo figuras de dudosa autenticidad y aberrantes.
slide0040_image086¿Respetar qué tradiciones? ¿La antropofagia, la poligamia, el incesto, la idolatría, el satanismo? No lo dice pero sibilinamente lo insinúa. Se diría que Bergoglio profesa la creencia en una inmaculada concepción de esas pobres criaturas junto a las cuales la luz del Evangelio aún no brilló con todo su fulgor.
Mientras Francisco va desmantelando la tradición en los protocolos, liturgias y modales forjados a la luz del Evangelio, quiere salvar indiscriminadamente tradiciones paganas que por su propio dinamismo irán muriendo sin pena ni gloria.
Fore-tribe-man¿Por qué debería salvarse una cultura o tradición específica? Sabemos que la Iglesia es inmortal. Pero no confesamos la creencia de que los pueblos indígenas lo sean o deban serlo también. En la época de Noé, la supervivencia de las formas de vida de aquellos pueblos no estaba en las intenciones de Dios ni de su profeta…
Semejante salvavidas que el Obispo de Roma lanza a esa pobre gente, además de ser anticristiano, es contradictorio, ya que su política de acoger a todo precio y sin discriminación a los refugiados en Europa, conlleva una renuncia a la identidad cristiana y occidental de países que sí están en riesgo de sucumbir ante la avalancha de la fanática barbarie musulmana. Eso no sólo parece no importarle, sino que además lo incentiva, como ya estudió el Denzinger-Bergoglio (Nota del DB: ver aquí).
En la Evangelii Gaudium Francisco anima a los europeos a no tener miedo de perder la propia cultura:
“Los migrantes me plantean un desafío particular por ser Pastor de una Iglesia sin fronteras que se siente madre de todos. Por ello, exhorto a los países a una generosa apertura, que en lugar de temer la destrucción de la identidad local sea capaz de crear nuevas síntesis culturales“. (Exhortación apostólica Evangelii Gaudium, n. 210, 24 de noviembre de 2013)
¿Porqué estas “nuevas síntesis culturales” solo las quiere Francisco para los pueblos cristianos europeos? ¿Los pueblos indígenas son una raza superior que no puede sufrir ninguna “síntesis cultural”? ¿O es qué las tales “síntesis culturales” sólo le sirven a Francisco para acabar con los restos de la civilización cristiana occidental?
En relación a la intención para la evangelización (Para que la Iglesia de América Latina y el Caribe, a través de la misión continental, anuncie con ímpetu y entusiasmo renovado el Evangelio”) Francisco fija nuevamente su atención en América Latina, ese “fin del mundo” desde dónde se embarcó para llegar a Roma. ¡Claro que en esas latitudes se precisa ímpetu renovado para anunciar el Evangelio!
Pero es curioso que es también en América Latina y el Caribe donde existen pueblos indígenas en los que ciertos misioneros quieren potenciar no precisamente la Buena Nueva que vino de la Europa cristiana, sino un exótico “Evangelio” precolombino.
¿Pensará Francisco que el cristianismo amenazó la identidad y la existencia de los pueblos del nuevo mundo? Muchos de sus amigos piensan eso.
Hay algo atávico y recurrente en Francisco que hace con que permanentemente se vuelva a sus orígenes rioplatenses y amerindianos (por más que lleve sangre y apellido de ancestrales piamonteses), y eso le influye hasta en el momento de poner las intenciones para la Iglesia universal. Es una especie de bloqueo.
La vieja Europa, tan necesitada de oración y de donde vino la fe para los pueblos indígenas de América y del Caribe, no se hace merecedora, por lo visto, de las oraciones del Obispo de Roma ni de los fieles del mundo.
¿Será porque Europa no siguió a rajatabla la consigna bergogliana de acoger sin discriminación a todo y cualquier refugiado? ¿Será porque la Unión Europea está haciendo agua como un barco mal construido? ¿Será porque, según recientes elecciones y encuestas, las derechas se afirman y las izquierdas se estancan o decaen? Esas realidades hieren el corazón de Francisco; lo ha dado a entender.
Lo cierto es que Europa está necesitadísima de oración, sea “universal” o “de evangelización”…
“Desde muchas partes se recibe una impresión general de cansancio, de envejecimiento, de una Europa anciana que ya no es fértil ni vivaz. Por lo que los grandes ideales que han inspirado Europa parecen haber perdido fuerza de atracción, en favor de los tecnicismos burocráticos de sus instituciones”. (Discurso al Parlamento Europeo, 25 de noviembre de 2014) Estas palabras pronunciadas hace casi dos años son muy graves. Pero no preocupan mayormente al que las hizo. Constata… y pasa a otro tema; no reza ni trabaja para que las cosas sean diferentes; ni pide a los fieles que hagan lo propio.
Otra declaración sintomática de las intenciones bergoglianas: “Sueño una Europa joven, capaz de ser todavía madre: una madre que tenga vida, porque respeta la vida y ofrece esperanza de vida. VATICANO-PREMIO-CARLOMAGNO_11273416Sueño una Europa que se hace cargo del niño, que como un hermano socorre al pobre y a los que vienen en busca de acogida, porque ya no tienen nada y piden refugio. Sueño una Europa que escucha y valora a los enfermos y a los ancianos, para que no sean reducidos a objetos improductivos de descarte. Sueño una Europa, donde ser emigrante no sea un delito, sino una invitación a un mayor compromiso con la dignidad de todo ser humano. Sueño una Europa donde los jóvenes respiren el aire limpio de la honestidad, amen la belleza de la cultura y de una vida sencilla, no contaminada por las infinitas necesidades del consumismo; donde casarse y tener hijos sea una responsabilidad y una gran alegría, y no un problema debido a la falta de un trabajo suficientemente estable. Sueño una Europa de las familias, con políticas realmente eficaces, centradas en los rostros más que en los números, en el nacimiento de hijos más que en el aumento de los bienes. Sueño una Europa que promueva y proteja los derechos de cada uno, sin olvidar los deberes para con todos. Sueño una Europa de la cual no se pueda decir que su compromiso por los derechos humanos ha sido su última utopía.”. (Discurso, 6 de mayo de 2016)
Los sueños de Francisco son verdaderas pesadillas. En su sueño no entra la dimensión de la fe ni la salvación de las almas. Es un sueño de rotario, por no decir de masón.
Sobre la misión con los indígenas, Pío XII tiene un lenguaje muy diferente al de Francisco:
His_Holiness_Pope_Pius_XII-2Queda un punto por tratar, el cual deseamos ardientemente que todos entiendan claramente. La Iglesia, desde sus orígenes hasta nuestros días, ha conseguido siempre la prudentísima norma que, al abrazar los pueblos el Evangelio, no se destruya ni extinga nada de lo bueno, honesto y hermoso que, según su propia índole y genio, cada uno de ellos posee. Pues cuando la Iglesia llama a los pueblos a una condición humana más elevada y a una vida más culta, bajo los auspicios de la religión cristiana, no sigue el ejemplo de los que sin norma ni método cortan la selva frondosa, abaten y destruyen, sino más bien imita a los que injertan en los árboles silvestres la buena rama, a fin de que algún día broten y maduren en ellos frutos más dulces y exquisitos.
La naturaleza humana, aunque inficionada con el pecado original por la miserable caída de Adán, tiene con todo en sí «algo naturalmente cristiano»[17]; lo cual, si es iluminado con la luz divina y alimentado por la gracia de Dios, podrá algún día ser elevado a la verdadera virtud y a la vida sobrenatural.
Por lo cual, la Iglesia católica ni despreció las doctrinas de los paganos ni las rechazó, sino que más bien las libró de todo error e impureza, y las consumó y perfeccionó con la sabiduría cristiana. Arte-nueva-EspanaDe la misma manera acogió benignamente sus artes y disciplinas liberales que habían alcanzado en algunas partes tan alto grado de perfección, las cultivó con diligencia y las elevó a una extrema belleza a la que antes tal vez nunca había llegado. Tampoco suprimió completamente las costumbres típicas de los pueblos y sus instituciones tradicionales, sino que en cierto sentido las santificó; y los mismos días de fiesta, cambiando el modo y la forma, los hizo que sirviesen para celebrar los aniversarios de los mártires y los misterios sagrados. A este propósito escribe muy oportunamente San Basilio: «Como los tintoreros preparan de antemano con ciertos procedimientos lo que hay que teñir, y así fácilmente después le dan el color de púrpura o cualquier otro, de la misma manera nosotros también, si queremos que permanezca indeleble y para siempre en nosotros el esplendor de la virtud, procuraremos en primer lugar iniciarnos en estas artes externas y después aprenderemos las doctrinas sagradas y arcanas; acostumbrados a ver el sol, por decirlo así, en el reflejo del agua, podremos alzar nuestros ojos directamente a la luz… Y así como la vida propia del árbol es producir a su tiempo frutos abundantes, y, sin embargo, las hojas adheridas a los ramos les proporcionan algún ornato, de igual modo el fruto principal del alma es la misma verdad, pero, sin embargo, no es desagradable el adorno de la sabiduría externa, que, como follaje, proporciona al fruto sombra y agradable aspecto. Se dice que Moisés, varón verdaderamente eximio y de gran fama entre todos los hombres por su sabiduría, después de haber ejercitado su espíritu en las enseñanzas de los egipcios, llegó a la contemplación de Aquel que es. De igual manera, posteriormente, del profeta Daniel se refiere que llegó al conocimiento de las doctrinas sagradas después de haber sido instruido en Babilonia en la sabiduría de los caldeos» [18]. (Pío XII, Encíclica Evangelii Praecones, 2 de junio de 1951)
Pío XII apunta a la conversión mediante la salvaguarda de valores autóctonos cristianizados. Francisco a la persistencia del paganismo sin sombra de regeneración. Pero… si no tiene a la luz de la fe como rectora, no se puede esperar algo diferente de lo que él nos propone ¿cómo pedir peras al olmo?
El continente asiático, donde el cristianismo llega apenas al uno por ciento, ¿No sería más que oportuno orar para que la fe de Jesucristo se implante en aquellas latitudes y produzca frutos? No pensarán en el Vaticano que Asia está bien servida con la “riqueza” que aportan tantas religiones y filosofías ancestrales como el budismo, el musulmanismo, el hinduismo… el ateísmo, etc.
De África, mejor no hablemos… su situación tiene rasgos parecidos con la americana, agravados por la falta de arraigo que hasta ahora ha tenido allí el Evangelio, desgraciadamente. La inculturación no dio mayor resultado, o fue mal echa… en todo caso, ¡Cuánta oración necesitan esos pueblos!
Digamos por fin, ¿no sería más propio de un padre y de un pastor pedir oraciones por los pobres venezolanos, los cubanos perseguidos, los sirios masacrados, los niños abortados o los matrimonios deshechos? Parece más políticamente correcto acordarse de los indios; acordarse no para catequizarlos y bautizarlos sino para confirmarlos en su paganismo ancestral. ¿Eso es propio de un padre y de un pastor?
¿Qué nos reserva el futuro? ¿En los meses sucesivos se nos pedirá rezar por cosas tan excéntricas como las focas en extinción, el calentamiento global o contra la especulación bursátil y la economía de mercado?
A la vista de las intenciones por las que el Obispo de Roma nos pide rezar, nos parece que la intención más urgente sería la de rezar por él…
 https://denzingerbergoglio.com/2016/07/09/intenciones-malintencionadas/

viernes, 14 de abril de 2017

Cercanía no es caridad


Una “cercanía” que aleja del Amor


Siempre aprendimos y profesamos que la caridad es la virtud sobrenatural por la que amamos a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos por amor a Dios. Esta es una maravillosa verdad simple y eterna.
Claro está que definición tan sucinta tiene consecuencias inmensas, porque el desarrollo del amor es tan difusivo como lo es el mismo Dios que “es amor” (1 Juan 4, 8).
Las verdades de la fe y sus reflejos en la vida cristiana deben guardar toda su transparencia, so pena de que el desorden de nuestra naturaleza herida por el pecado transforme progresivamente la doctrina y la praxis cristiana en ideologías y/o en altruismo.
Toca a los pastores, y, por antonomasia, al pastor supremo, custodiar el tesoro de la revelación, de la tradición y del magisterio, para después trasmitirlo a los fieles y formarlos en la vida cristiana.
Es por eso que lo que escribía o decía el Obispo de Roma –así era hasta que comenzó el pontificado actual– tenía una precisión a toda prueba. Encantaba ver no solo la doctrina que se enseñaba en los pronunciamientos papales sino también la seriedad con que eran vehiculados. Era un descanso para el espíritu y un estímulo, suave y fuerte a la vez, para testimoniar la enseñanza que se nos daba.
En los días que corren, a tono con la mentalidad en boga, ya no es así. Supuestamente, con el pretexto de ser directo y simple para poder llegar mejor a las personas, se sacrifica “el esplendor de la verdad” (título de la famosa encíclica de Juan Pablo II), de esa verdad que ya no se enseña como es. Así, los compromisos consecuentes en relación a Dios y al prójimo ya no se asumen con integridad y un sentimentalismo mundano, que puede llegar a arrancar lágrimas pero no a trasformar corazones, se difunde entre la gente. Los católicos se sorprenden y se distancian de la verdad y los no católicos se aproximan de una “neo-verdad”.
Como ejemplo, veamos esta singularidad:
¿Puede decirse que hay un error formal en esta afirmación de Francisco? Probablemente no. Pero la verdad pide no solo esplendor sino también precisión.
El problema ya comienza con la fuente. No es una encíclica, una exhortación o una bula. Es un tuit. Convengamos que lo que cualquiera utiliza para decir lo que siente o lo que quiere (a menudo se vehiculan tantas sandeces por ese medio), no es lo más propio para un pontífice. Pero, de cualquier forma, a ese medio tan extendido se le podría dar un uso útil e interesante.
Ahora, un error o un simple desliz en un documento oficial serían alarmantes y pasarían a la historia. En un tuit, ¿qué valor darles? Pues el que cada uno quiera. Es la manera desconcertante y “virtual” que tiene Francisco de enseñar.
Asimilar la caridad a la cercanía es tan verdadero… como falso. Es gris, es… bergogliano. Es una aproximación demagógica del don y de la virtud más sagrada: la caridad. Porque ser cercano no especifica ni define el valor moral del acto. Dar una caricia o mirar a los ojos a alguien, es una exterioridad que no siempre es sincera y, consecuentemente, no tiene mérito.
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Por ejemplo, acariciar a un perro que salvó vidas en el reciente terremoto, o a un tigre de un circo en la sala Pablo VI, para una conciencia deformada por el sentimentalismo, es percibido como caridad. Un partido de fútbol amistoso por los damnificados o los refugiados, no es objetivamente un acto de caridad, pero así son llevados a verlo los futbolistas y deportistas que desfilan sin cesar por Santa Marta. Y seguramente se queden con sus conciencias tranquilas por esa aparición que no tiene más valor que el publicitario y demagógico.
También la extraña innovación de lavar los pies en un jueves santo a musulmanes, denota indiscutiblemente una cercanía hacia los seguidores del profeta del Islam, pero ¿es ese gesto, propiamente, un acto de caridad? Si lo hiciera a cardenales o a monaguillos ¿sería menos caritativo?
El “cuidado de la casa común”, que ahora Francisco nos dice que quiere agregar a las tradicionales obras de misericordia (se trata del uso prudente del plástico, del papel, de los residuos, de la energía, usar transporte público… etc.), también sería caridad y cercanía a la creación y a los demás. ¿Aunque no se lo haga por amor de Dios? Este punto es importante porque determina lo que es o no es caridad. Su llamada “revolución de la ternura” que lo lleva a abrazar y a besar a miles, ¿se confunde con la caridad cristiana? Parece que, en su manera de ver, sí.
Esta percepción deja sobreentendido que exhortar con valentía y contra-corriente, censurar los males del tiempo o excomulgar cuando es necesario, cosas que siempre han hecho los Papas, es contrario a la caridad y a la cercanía…
¿Cómo es eso de “hacerse cercano a las periferias de los hombres y las mujeres que nos encontramos todos los días”? La cosa no está nada clara. Se diría que esos hombres y mujeres no son cercanos, están en las periferias, por eso hay que acercarse a ellos. Pero luego agrega “que nos encontramos todos los días”. Entonces son a la vez periféricos y cotidianos, lejanos y cercanos… Esto es un enigma que ni el rey Salomón con toda su legendaria sabiduría resolvería.
Un inocente tuit que, según se publica, es leído por millones de “seguidores” puede ser tan venenoso, por lo sutil y sibilino, como las 95 tesis de Lutero clavadas en la puerta de la iglesia del palacio de Wittenberg.
En fin, estas intervenciones no son nuevas. Llevamos ya más de tres pesados años presenciándolas.
Veamos otro ejemplo significativo del pensamiento gris, flexible e incompleto de Francisco de hace un año: predicando en Santa Marta inducía a los fieles a la impenitencia:
“¡Dios no puede no amar! Ésta es nuestra seguridad. Yo puedo rechazar ese amor, puedo rechazar como rechazó el buen ladrón, hasta el final de su vida. Pero, allí lo esperaba ese amor. El más malo, el más blasfemador es amado por Dios, con una ternura de padre, de papá. Y, como dice Pablo, como dice el Evangelio, como dice Jesús: ‘Como una clueca con sus polluelos’. Y Dios el Poderoso, el Creador puede hacer todo: ¡Dios llora! En este llanto de Jesús sobre Jerusalén, en esas lágrimas, está todo el amor de Dios. Dios llora por mí, cuando me alejo; Dios llora por cada uno de nosotros; Dios llora por los malvados, que hacen tantas cosas feas, tanto mal a la humanidad… Espera, no condena, llora. ¿Por qué? ¡Porque ama!”. (Radio Vaticana)
La ternura de Dios es nuestra seguridad. Entonces, estemos tranquilos y seguros. Podemos rechazar el amor como lo rechazó el buen ladrón “hasta el final de su vida”, dice. Pero… ¿y el mal ladrón? ¿Acaso Dios no lo amaba? ¿O el amor de Dios es inútil? ¿El amor para Francisco no pide retribución?
Dios llora cuando me alejo”, sí, pero llora de tristeza, no de alegría. Él nos quiere próximos, íntimos, como el padre de la parábola del hijo pródigo. “Dios llora por los malvados que hacen tantas cosas feas” pero resulta que como no condena, tan solo acaricia con ternura esos corazones llenos de odio y los salva igual.
¿A qué lleva ese discurso sino a la creencia en un Dios bergogliano que acepta el mal y que “no condena”?
Estas afirmaciones (y tantísimas otras como que Cristo fracasó en la cruz, que el pobre Judas de arrepintió, que no existe un Dios católico o que las intervenciones de Martín Lutero no eran equivocadas, que eran inteligentes y que fueron una medicina para la Iglesia) son espantosamente erróneas. Deforman y encadenan a la verdad y a la noción de misericordia confundiendo al pueblo fiel.
Pero, como escribió San Pablo a Timoteo, ¡la verdad no está encadenada…!

https://denzingerbergoglio.com/2016/09/08/una-cercania-que-aleja-del-amor/

jueves, 13 de abril de 2017

El islam no es una religión de paz

Políticamente olímpico…

Desde Buenos Aires, para el Denzinger-Bergoglio
Francisco se obstina en pensar y en decir que el islam es una religión de paz. La última vez que se pronunció sobre eso fue viajando en el avión que lo trasladó de Polonia a Roma. “No es justo ni verdadero identificar al Islam con la violencia.”
La verdad es que con esa concepción, Francisco contradice a los textos “sagrados” de esa religión (el Corán), atenta contra la verdad histórica y se enfrenta con lo que declaran los mismos voceros musulmanes. También lo que nos advierten figuras relevantes del catolicismo, tanto miembros de la Jerarquía como laicos. Y hasta personas ajenas a nuestra religión.
jacques-hamelA la vista de esto, es imposible no concluir que Francisco no quiere enterarse de cómo son las cosas y que mete irresponsablemente su cabeza en el hoyo, como el avestruz, al tiempo que incita a los católicos a hacer lo mismo. Terrible situación de gravísimas consecuencias que tendremos que pagar… quizás con el precio de la propia sangre como el sacerdote francés Jacques Hamel, degollado por delegados de Mahoma mientras celebraba la Misa. Este mártir del Isis, que en vida fue entusiasta del diálogo interreligioso y coqueteaba con el islam, tuvo que rendirse a la evidencia, in extremis, ante la agresión de un musulmán; murió diciendo “Vete Satanás”. Pero Satanás hizo su obra de la misma forma…
El Cardenal Burke ha advertido que el Islam quiere dominar el mundo y llama a las naciones occidentales a reafirmar su origen cristiano para frenar su avance.
Francisco propone diametralmente lo opuesto: el Islam es una religión de paz que, al igual que los católicos, tendrá sus fundamentalistas; en todo caso hay que acoger a los refugiados sin discernimiento, “tal como vienen”, hasta el límite de perder la propia identidad. No lo dijo literalmente así, pero lo propuso sin tapujos en una entrevista a la radio católica Renasença el 14 de septiembre del año pasado. Dijo inclusive que Europa se beneficiará con la oleada de refugiados, ya que “Europa todavía no murió, aunque está medio abuelita”, vive un sistema “socioeconómico malo e injusto” y con “espacios vacíos”.
En noviembre de 2014, en otro vuelo de Turquía a Roma –las declaraciones en el aire son fatales, ya las llaman declaraciones de Francisco “en modo avión”…– nos dijo que los musulmanes dicen que el Corán es un libro profético de paz. “Yo entiendo esto, y creo que – al menos yo lo creo, sinceramente – no podemos decir que todos los musulmanes son terroristas: no se puede decir”.
Pero si es verdad que no podemos decir que todos los musulmanes son terroristas –¡es más que evidente que eso no es verdad!– bien se podría afirmar que entre los musulmanes refugiados sí hay terroristas. Eso quedó evidenciado después de atentados habidos en Francia y Alemania. Pero como decir esto no es política ni religiosamente correcto…
Mons-Cesare-Mazzolari-683x1024En reveladora entrevista, antes de su fallecimiento, Mons. Cesare Mazzolari, Misionero Comboniano y Obispo de Rumbek, en el Sudán, señalaba que el Islam que él conocía, que persigue brutalmente a los cristianos en este país africano, es el “verdadero rostro” de los musulmanes, y que éstos son una amenaza más grave que el comunismo para el futuro del cristianismo.
Pero esta voz clarividente se ahoga entre tantas otras declaraciones de eclesiásticos que nos quieren convencer de que las cosas no son tan así.
Más suave que el Cardenal Burke, pero no menos oportuno, fue el cardenal español Sebastián que declaró: “El Islam tiene que demostrar claramente que no es violento”.
Estamos esperando la demostración. Contra hechos no valen argumentos: los hechos nos muestras hasta la saciedad la correlación entre Islam y violencia.
l_samirkhalil190110Por su parte,el P. Samir Khalil S.J, doctor en islamología y uno de los más profundos conocedores del Islam dentro del catolicismo, “asegura que el ISIS es el Islam puesto en práctica”.
Msgr_Jorge_DelosSantos-200x236Otra voz autorizada, Monseñor Jorge de los Santos, Vicario para el Ministerio Hispano de la Archidiócesis de Denver, explica: “La violencia desatada por los yihadistas del “Estado Islámico” (IS por sus siglas en inglés) es una auténtica guerra de religión. Es necesario saber en qué consiste verdaderamente esta guerra; es crucial estudiar y comprender por qué el IS combate. La suya es una guerra de religión y de aniquilación, instrumentalizan el poder para la religión”. Continuamente van aumentando las atrocidades captadas a través de las cámaras, y que son difundidas por los propios criminales en Internet y las redes sociales con el fin de captar la simpatía de aquellos fieles musulmanes, que siguiendo las directrices del Corán, ven la obligación de ‘cortar el cuello’ a quienes no siguen el islam (Corán 8:12)”.
franklin-grahamPero no citemos solo opiniones de eclesiásticos católicos. Oigamos a un protestante de renombre: Franklin Graham, presidente de la Asociación Evangelística Billy Graham y de la Bolsa del Samaritano, una ONG internacional que patrocina la Operación Niño de Navidad “”El Islam no ha sido secuestrado por los radicales. Esa es su fe, esa es su religión. Es lo que es. Habla por sí mismo. El Islam es una religión de guerra“.
sartori_40También desde fuera de las filas católicas, un politólogo italiano Giovanni Sartori, profesor en Columbia, Florencia, Harvard, Yale o Stanford, premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, etc., advierte: “Si negamos que hay guerra contra el islam, la perderemos”. Según él, “Hay que calificar a la guerra actual como 1) terrorista, 2) global, 3) tecnológica, y 4) religiosa“.
Otro autor, Peter Townsend en su libro “Cuestionando al Islam” revela las posiciones extremas de esa religión que se patentizan en el acto de decapitar a “los infieles”.
Francisco, sin embargo, con su pobre experiencia traída desde el fin del mundo, nos dice que la actual guerra no es religiosa: es económica y por los recursos naturales… En el avión que lo trajo de Cracovia declaró: “El mundo está en guerra”, pero la que estamos viviendo “no es una guerra de religión”.
Me gustaría decir una sola palabra para aclarar: cuando hablo de la guerra significa guerra en serio, no una guerra religiosa. Hablo de las guerras de interés, por dinero, por los recursos de la naturaleza, para el gobierno del pueblo “.
“No me refiero a la guerra religiosa. Las religiones -concluyó-todas las religiones, quieren la paz. La guerra la quieren los otros. ¿Entendido?”. (Aleteia)
Entendemos muy bien su retorcida concepción de lo que sea para él la “guerra en serio”: un verdadero disparate que no se sustenta ni doctrinaria ni históricamente.
¿Y qué opinan sobre estas cosas los musulmanes?
El Corán tiene numerosos versículos violentos. A bien decir, no existen musulmanes moderados; los que siguen esa religión, o mejor dicho esa filosofía, tienen como cabecera un libro lleno de odio y de discriminación. Es lo que nos dice Raad Salam Naaman en su libro “Desvelando el Islam”.
Abu-Bakr-al-Baghdadi-Iraq-ISIS-400x330El líder del Estado Islámico, Abu Bakr Al Baghdadi, declaró sin pelos en la lengua: “El Islam es la religión de la guerra”. En un vídeo –una grabación de audio de 35 minutos con fotos del líder musulmán–Al Baghdadi convoca a los musulmanes a unirse a la guerra de ISIS donde quiera que estén y dice que “nadie debe creer que la guerra que estamos librando es la guerra del Estado Islámico. Esta es la guerra de todos los musulmanes, pero el Estado Islámico la está esparciendo”. El líder del grupo terrorista reiteró que esta “es la guerra de los musulmanes contra los infieles” y dijo que “no hay excusa para ningún musulmán que es capaz de (emigrar) al Estado Islámico, o capaz de llevar un arma donde esté”. La guerra es, a juicio del líder de ISIS, “obligatoria” para todo musulmán, al tiempo que rechazó cualquier posible conciliación con judíos, cristianos “u otros infieles”. (Aciprensa)
Esta opinión fue vertida hace más de un año. ¿Será siempre actual? Pues parece que sí.
RevistaDabiqISIS_030816
De ahora, 3 de agosto de 2016:  “El mandamiento es claro, matar a los infieles como Alá dijo”, fue la respuesta del Estado Islámico (ISIS) al Papa Francisco en el último número de su revista Dabiq titulada “Destruir la Cruz”, en la que afirma que odia al Occidente cristiano y acusa al Pontífice de querer “pacificar la nación musulmana”.
El último número de Dabiq fue publicado después de que el Papa Francisco afirmó, durante el vuelo de retorno de Polonia, “que no es justo identificar al islam con la violencia. No es justo ni es verdad”. Ese mismo día grupos de musulmanes fueron a las iglesias de Francia e Italia para condenar el asesinato del P. Jacques Hamel, por parte de dos terroristas del ISIS.
“Francisco sigue ocultando detrás de un velo engañoso de ‘buena voluntad’, cubriendo sus actuales intenciones de pacificar la nación musulmana”, señaló la revista del grupo fundamentalista, que también criticó al gobierno de Francia por decir que “el auténtico islam y una lectura apropiada del Corán son opuestas a toda forma de violencia”.
“Esta es una guerra justificada divinamente entre la nación musulmana y las naciones de los infieles”, afirmó el artículo titulado “Por la espada”, en referencia a los ataques en Francia, Bélgica, Estados Unidos, Alemania y contra turistas occidentales en Bangladesh.
Los terroristas insistieron en acusar al Papa y “muchas personas de los países cruzados” de “luchar contra la realidad” en sus esfuerzos por querer mostrar al islam como una religión de paz.
“Ciertamente, librar la yihad –difundiendo la ley de Alá por la espada– es una obligación encontrada en el Corán, la palabra de nuestro señor”, afirma el texto. “La sangre de los infieles se debe derramar de manera obligatoria. El mandamiento es claro. Matar a los infieles, como Alá dijo: ‘Entonces maten a los politeístas donde sea que los encuentren”, expresó. (Aciprensa)
Cuando Francisco dice que se idolatra al dinero, se destruye la naturaleza o se descarta la dignidad humana, ¿no está denunciando a una falsa religión que va sustituyendo a la religión verdadera en que se adora a Dios y se sirve al prójimo? Y si es así, ¿cómo es que esta guerra no es religiosa? ¿No está en juego la fe y la supervivencia de los valores evangélicos? ¿La política y la economía, no tienen acaso un soporte moral y religioso? ¿Qué concepción atea tiene el Obispo de Roma de la lucha entre el bien y el mal? ¿Existe el bien y el mal?…
Pareciera que para Francisco, no. El mundo está efectivamente en guerra, perdió los valores y cada vez más reniega de la religión. En otros tiempos, un Papa organizaría procesiones, rogaciones, cuarenta horas, ayunos… ¡hasta no dudaría en usar las armas en la legítima defensa que el derecho y la ley de Dios permite!
Pero no. Ahora es diferente. ¿Qué se nos propone para este mes manchado por la sangre de tantos mártires? Deporte. ¿No estamos en el mes de las Olimpiadas? Francisco y lo políticamente correcto… como siempre.
 https://denzingerbergoglio.com/2016/08/12/politicamente-olimpico/

miércoles, 12 de abril de 2017

Lutero en San Pedro

El papa Bergoglio es un hombre en apuros. Casi como si estuviera trabajando con un tiempo límite para imponer sus designios sobre la Iglesia—un tiempo de cuatro años, para ser exactos, como nos recordó LifeSiteNews con el comentario anónimo de uno de los cardenales que votaron por este Papa desastroso: “Cuatro años de Bergoglio serían suficientes para cambiar las cosas.”

Los mismos co-conspiradores han admitido abiertamente la existencia de un complot para elegir a Bergoglio para que “cambie las cosas” en la Iglesia rápida e “irreversiblemente” en formas que superan incluso las catastróficas innovaciones de los últimos cincuenta años—al menos eso creyeron. El secretario del papa Benedicto, el arzobispo Georg Gänswein, habló de “una lucha dramática” durante el cónclave del 2005 “entre el denominado ‘Partido Sal de la Tierra’ (nombrado así por el libro con la entrevista al cardenal Joseph Ratzinger) que incluía a los ‘Cardenales López Trujillo, Ruini, Herranz, Ruoco Varela o Medina’ y sus adversarios: el denominado ‘Grupo de San Galo’ que incluía a los cardenales Danneels, Martini, Silvestrini o Murphy O’Connor’ — un grupo al que el cardenal Danneels se refirió en broma como “una especie de club mafioso…” Otro miembro del “club mafioso” es Walter Kasper, el archi-hereje alemán que había terminado en la oscuridad hasta que Bergoglio entró en escena.

Con la elección de Bergoglio en el cónclave del 2013, los conspiradores lograron finalmente conseguir el objeto de su conspiración, pero solo después de que Benedicto XVI fue sido retirado de la Silla de Pedro, habiendo semi-abdicado mientras se aferraba a su nombre papal, su título papal, la vestimenta papal, la insignia papal, e incluso el oficio papal en su supuesta dimensión “pasiva” versus la dimensión activa. Entonces se convirtió así en el primer “Papa Emérito” en la historia de la Iglesia—una completa novedad que en sí misma sugiere que de alguna manera Benedicto es todavía un Papa.

Los conspiradores también lograron conseguir otro objeto de conspiración:  la admisión de los adúlteros públicos a la sagrada comunión sin una enmienda de vida, gracias a la farsa de un “Sínodo de la Familia” en el que participaron íntimamente nada más y nada menos que el co-conspirador Kasper, cuya herética noción de “misericordia” comenzó a ser promovida por Francisco inmediatamente tras su elección, y el co-conspirador Danneels, modernista protector de un sacerdote violador y promotor del “matrimonio homosexual”.

Y ahora la disciplina eucarística de dos mil años de Iglesia, vinculada íntegramente a su enseñanza infalible sobre la eucaristía y la indisolubilidad del matrimonio, se encuentra dividida por las líneas de quiebre creadas por Bergogolio. Nada más y nada menos que el Presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, el cardenal Francesco Coccopalmerio—cuyo nombre posee una llamativa asonancia con el nombre de cierto pájaro—acaba de conceder una entrevista a Edward Pentin en la que anuncia la nueva Norma Bergogliana: el que vive en un “segundo matrimonio” adúltero puede ser absuelto y admitido a la sagrada comunión mientras continúa manteniendo relaciones sexuales adúlteras, si declara a su confesor algo como “yo quiero cambiar, sé que no puedo cambiar, pero deseo hacerlo.”

Hasta acá llegó la enseñanza inmutable de la Iglesia según la cual la absolución requiere de “un firme propósito de enmienda” y que hasta el Catecismo del Papa que el propio Francisco declaró santo describe como un “dolor y una aversión respecto a los pecados cometidos, y el propósito firme de no volver a pecar.” Bergoglio no acepta nada de este rigorismo carente de misericordia. Como explica Coccopalmerio: “Si va a esperar que alguien cambie su estilo de vida, no absolvería nunca a nadie más.”

Pero uno podría preguntar: ¿Cómo puede saber un confesor que el penitente que invoca la Norma Bergogliana y afirma “yo quiero cambiar pero no puedo” es sincero y por tanto debiera ser absuelto incluso cuando se entiende que continuará cometiendo el mismo pecado? A no preocuparse, dice Coccopalmerio: “Hay que prestar atención a lo que dice el penitente. Usted sabe — uno puede saber si está siendo engañado.” ¡Uno puede saberlo! ¡Claro que sí!

¿Hace falta que mencione que la Norma Bergogliana juega con la acusación de la herejía de Lutero como anatema por el Concilio de Trento, la que sostiene es imposible cumplir los mandamientos aunque uno esté en estado de gracia? Nuevamente, la diferencia entre la teología Bergogliana y la Luterana se hace cada vez menor, cosa que quizás explica el viaje de Bergoglio a Suecia para rendir tributo al “legado” del archi-hereje.

El 24 de febrero, durante otra homilía incoherente en Casa Santa Marta, Bergoglio nos dijo una vez más que una acérrima defensa de la ley moral sobre el matrimonio es mera casuística digna de los fariseos. En el Evangelio según Bergoglio, Jesús no les dijo a los fariseos que el divorcio es inmoral: “Jesús no responde si es lícito o no, no entra en su lógica casuística…. a los que pensaban con esta lógica del ‘se puede’, los califica de hipócritas. La casuística es hipócrita.’”

El papa Bergoglio parece haber pasado por alto los mismos versos que ha estado ignorando durante los últimos cuatro años: “Quien repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio
contra la primera; y si una mujer repudia a su marido y se casa con otro, ella comete adulterio”. Por lo tanto, según la hermenéutica Bergogliana, pareciera que hasta Jesús sucumbió ante la “lógica casuística” de los fariseos. También el Padre Dios cuando declaró: “No cometerás adulterio” así como “no cometerás” otros actos enumerados en lo que se conocía como Los Diez Mandamientos, pero desde entonces han sido redefinidos—por Bergoglio en Amoris Laetitia—como Los Diez Ideales Objetivos o Las Diez Reglas Generales (cf. AL nn. 300-305).

Este papado se ha convertido en una burla que levanta la oposición abierta desde dentro de la corriente católica principal, que se despierta finalmente ante la alarma de los “radicales tradicionalistas” que ha estado sonando durante décadas. En un artículo titulado “Este Desastroso Papado,” Phil Lawler relata cómo “algo se quebró” cuando leyó que Bergoglio decía que Jesús no dijo “no se puede” a los fariseos, respecto al divorcio. Lawler declara: “Ya no podía seguir pretendiendo que el papa Francisco estaba ofreciendo solamente una interpretación novedosa de la doctrina católica. No; es más que eso. Él está empeñado en un esfuerzo deliberado para cambiar lo que la Iglesia enseña.” Y concluye que el pontificado Bergogliano “se ha convertido en un peligro para la fe.”
Pero Bergoglio tiene mucho más daño en mente mientras se apura a cumplir su “sueño” megalomaníaco de “transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la auto-preservación.” Nada tan trivial como la auto-preservación de la Iglesia—o de Dios, para el caso—puede interferir con la apoteosis del Bergoglianismo. Por lo tanto hay rumores (en base a filtraciones de Casa Santa Marta que tienden a ser acertadas) de la descarga de una nueva bomba que Bergoglio planea arrojar antes de irse:
  • Una especie de “diaconado femenino” sin ordenación;
  • un Novus-Novus Ordo, bajo construcción por parte de una comisión secreta que permitiría una especie de inter-comunión con los protestantes;
  • la transformación de las parroquias católicas en “comunidades ecuménicas” administradas no sólo por sacerdotes sino también por ministros protestantes bajo la teoría de que sus ministerios poseen validez “parcial”, como sugiere Coccopalmerio al final de su entrevista con Pentin.
Como un tren de alta velocidad en una curva pronunciada, el Expreso Bergoglio se ha descarrilado. Ahora, hasta un número significativo de cardenales que cometieron el error de votar por él en el cónclave del 2013, ven que las ruedas se están saliendo del riel. Con la oposición e incluso la burla directa de Bergoglio alzándose por todas partes, el Times de Londres cita a Antonio Socci en Il Libero, reportando en un artículo principal que “una gran parte de los cardenales que lo votaron está muy preocupada y la curia…que organizó su elección y lo acompañó hasta aquí sin separarse de él, está considerando la idea de la persuasión moral para convencerlo que renuncie…”

Socci observa que “cuatro años después de la renuncia de Benedicto XVI y la entrada en escena de Bergoglio, la situación de la Iglesia Católica se ha tornado explosiva, quizás realmente al borde de un cisma más desastroso que el de Lutero, quien está hoy siendo rehabilitado por la iglesia de Bergoglio… A los cardenales les preocupa que la Iglesia como institución quede hecha añicos. Hay muchas maneras indirectas de ejercer presión [para que renuncie].”

No sucederá. Bergoglio se aferrará al poder hasta su último aliento de vida. Tal como confió alguien del Vaticano (que prefiere permanecer anónimo) al Times: “Un buen número de los que eligieron a Bergoglio en el 2013 ha llegado a lamentar su decisión, pero no creo que sea posible que los miembros de la jerarquía presionen al Papa para que renuncie. Los que lo conocen saben que sería inútil. Él tiene un costado muy autoritario. No renunciará hasta que haya completado sus reformas revolucionarias que están causando un daño enorme.”

Pero hay un desarrollo auspicioso en todo esto: el reconocer que Bergoglio está fuera de control y que, en palabras de Lawler, su pontificado “se ha convertido en un peligro para la fe,” ha quedado bien establecido en la mayoría católica.  La automática defensa neocatólica de cada palabra y gesto papal (no sea cosa que la crítica tradicionalista a la innovación de la Iglesia post-Vaticano II fuera reivindicada de algún modo) ya no corre, excepto por unos empecinados vergonzosos. En todos lados está floreciendo la honestidad intelectual a medida que el papa Bergoglio enjuga el rostro de la Iglesia con la horrible realidad de lo que fue la revolución post-conciliar desde su comienzo: sencillamente, el fin del catolicismo, si eso fuera posible.

En los últimos cuatro años, Bergoglio ha estado trabajando para eliminar la diferencia entre el concepto y la realidad en los últimos estadíos de la revolución. Pero su astuto y falso magisterio del giño y el asentimiento, la ambigüedad, el uso de subalternos para implementar sus planes mientras mantiene un fino pretexto de una posible negación, ha sido expuesto por lo que es: un abuso fraudulento de la autoridad papal. Ya todos lo saben. La pregunta es:
¿qué vamos a hacer al respecto?

Cuando las tendencias históricas alcanzan un clímax semejante—lo que los historiadores llaman  “período crítico”—se introducen grandes reacciones. Pero la Iglesia no es una mera institución humana, guiada solamente por movimientos humanos. La reacción en este caso ocurrirá sin dudas a nivel humano en forma de resistencia creciente al desquicio de Bergoglio. Sin embargo, el elemento de reacción infinitamente mayor vendrá de lo alto, con la intervención del cielo cuando todo parezca perdido. Por eso Nuestra Señora del Buen Suceso nos asegura: “Para probar la fe y la confianza de los justos, llegará la ocasión en que todo parezca estar perdido y paralizado. Entonces, será el feliz comienzo de la restauración completa.”

En este año del centenario de las apariciones de Nuestra Señora de Fátima, tenemos razones suficientes para esperar que nuestro rescate celestial esté cerca, incluso el triunfo del Inmaculado Corazón puede ocurrir entre las ruinas de la Iglesia visible y el cuerpo político. Después de todo, ¿qué son estos esfuerzos comparados con la felicidad eterna a la que estamos llamados si perseveramos hasta el final?
Christopher A. Ferrara
[Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original.]
 http://adelantelafe.com/la-implosion-del-papado-senala-triunfo-del-inmaculado-corazon/