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lunes, 15 de mayo de 2017

El verdadero problema del mundo es la falta de Fe

A raíz del artículo anterior, traigo este otro sobre el mismo tema, escrito por un sacerdote.
La primera lectura de ayer domingo anda que no clarifica cosas:
En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, porque en el servicio diario no atendía a sus viudas. Los Doce convocando a la asamblea de los discípulos, dijeron:
«No nos parece bien descuidar la palabra de Dios para ocuparnos del servicio de las mesas. Por tanto, hermanos, escoged a siete de vosotros, hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, los encargaremos de esta tarea: nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de la palabra».
Basta este texto para cargarnos de una puñetera (perdón) vez eso de que lo que tenemos que hacer los curas y los obispos es estar con los pobres, porque no es verdad. Lo que tenemos que hacer curas y obispos es dedicarnos a la oración y a la predicación y garantizar que haya gente que atienda a los pobres.
Lo nuestro, lo que nos toca, es una tarea muy desagradable a los ojos del mundo, muy denostada y fuertemente criticada. Porque resulta que predicar a tiempo y a destiempo que no todo es igual, que Cristo es camino, verdad y vida, que el hombre está destinado al cielo y a la inmortalidad, clamar por la conversión a Jesucristo, orar con la gente, dedicarnos al ministerio de la reconciliación, administrar sacramentos, formar en la fe, predicar la verdad, eso hoy no vende. Vete a la gente a decirles que la verdad del hombre y la mujer, lo que Dios dice, es que fueron creados por Dios para complementarse y unirse en alianza para siempre. Hoy no te apedrean. Te asesinan en las redes sociales, mandan una carta al obispo y apareces en cualquier noticiario televisivo.
Esta tarea, la de proclamar sin miedo la verdad, es desagradable a los ojos del mundo, incomprendida, denostada y ridiculizada. Se hace si hay una vida de fe muy enraizada en Dios.
A mí me parece que hemos perdido la fe y nos queda apenas un barniz ligerito de costumbres y lenguaje religioso. Consecuencia de ello es que abandonamos la predicación, mejor, peor, la convertimos en cuatro frases hechas rellenas de buenismo y relativismo, obviamos realidades tremendas como pecado, conversión, gracia y predicación sobre los novísimos, que siempre es cosa desagradable, mientras anunciamos que como Dios es bueno todo el mundo al cielo y ni arrepentimiento vivo ni sufragios muerto. No predicamos de esto porque no nos lo creemos. Y si no nos creemos lo del pecado original, la necesidad de redención, la gracia y los méritos de Jesucristo, es que no nos creemos nada. Por eso la predicación insulsa y la celebración mecánica.
Lo que hacemos, para justificar posiblemente la falta o tibieza de la fe, es trocar la palabra y la liturgia en trámite de necesario cumplo y miento, y dedicarnos algo mucho más gratificante y amable a los ojos del mundo como es dar comida a los pobres y sentirnos solidarios con el necesitado. Gran opción que te trae el aplauso de la gente, los premios, los reconocimientos y una placa en tu jubilación.
Los sacerdotes y obispos, claro, estos más, no estamos para eso. El sacerdote santo, el que sabe lo que es su ministerio, los grandes santos, han sido incansables predicadores, confesores de horas y horas, gente de exquisita liturgia, oración constante. Gente enraizada en Cristo. Y al revés. Si nos falta la fe descuidamos la liturgia, menospreciamos el confesionario, predicamos cualquier cosa y para rezar no tenemos tiempo porque no están esperando en Cáritas.
¿Y los pobres? (Pesaditos con los pobres, oiga). Para eso están los voluntarios, diáconos de hoy, ordenados o no, que ya en tiempos de Cristo, atendían a las mesas y encima predicaban la Palabra. Qué cosas.
http://infocatolica.com/blog/cura.php/1705151215-vamos-a-atrevernos-a-decirlo

16 comentarios:

  1. Es triste saber que la fe se queda rezagada, con la falta que hace y el bien que proporciona. Un abrazo

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    1. Ya nadie se atreve a defenderla. Un beso.

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  2. Para los creyentes sí es necesaria y aporta muchos positivos. Cáritas ayuda en la medida que puede a los creyentes y a los que no lo son , esto quien no lo reconozca es un mezquino. Lo malo es que estamos en unos tiempos tan nefastos que nos sentimos desbordados por lo malo que nos atenaza...

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    1. Pero la iglesia no es una ong. Su misión es catequizar. Un beso.

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  3. Totalmente de acuerdo, al mundo le falta Fe y los cristianos no sabemos, no podemos o no queremos trasmitirla bien por comodidad, bien con malos ejemplos o porque tampoco tenemos la fe suficiente.Besicos

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    1. Empezamos por quitar las cruces de lugares públicos. Un beso.

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  4. Pues sí, Susana, la pérdida de la Fe, de las creencias y el poco arraigo de valores supone esta deriva en la que la sociedad y nosotros mismos nos estamos asentando. Y es difícil de comprender, pues con Fe la vida es incluso más sencilla. Un texto el tuyo para la reflexión.
    Saludos Susana

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    1. Ya ni siquiera la iglesia habla de fe. Un beso.

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  5. El mundo ha ido perdiendo la fe por muchos motivos. La verdad es que conforme a las enseñanzas de Cristo, la base de la religión cristiana es el amor. Y eso falta muchas veces en un mundo que está inmerso en el consumo y la individualidad.
    Es dificil dar todo lo que tienes sin pedir nada a cambio, o poner la otra mejilla.Aun asi hay personas que sí luchan muchisimo por los demás, y para mí, eso lo es todo
    Un beso:)

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    1. Los voluntarios de fatigas estån allí porque tienen fe. Un beso.

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  6. No hay que perder la fe. Es muy importante.

    Un beso.

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    1. Entre los jóvenes ya apenas queda. Un beso.

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  7. Nunca se perderá la fe por mucho que alguien lo quiera.
    Besos.

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  8. Creo que la Iglesia es amplia y los curas deben ir a predicar, celbrar misa y confesar, y los laicos a atender caritas y a los comedores que en este momento están creciendo en buenos Aires.

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