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jueves, 13 de diciembre de 2018

Celebraciones

Estoy deseando lleguen las navidades, para que pasen cuanto antes. Son demasiados malos recuerdos, tanto en mi familia como en la política. Durante demasiado tiempo sufrí una tremenda presión para hacerme cargo de más de treinta regalos, ayudar en los preparativos y las comidas, y al mismo tiempo intentar que mis hijos lo pasaran bien. Todo eso aguantando comentarios malintencionados de unos y de otros en los que es mejor no entrar. Así que, aunque ahora las cosas sean mucho más tranquilas, ya no soy capaz de disfrutarlas.

Me siento como si me mandaran otra vez al colegio. Yo sólo quiero celebrarlo en casa tranquilos en familia, que para eso tengo ya más de cincuenta años y creo que me lo he ganado. Pero resulta que si no vamos mis hijos pierden la única ocasión en el año de ver a sus primos. Claro, que me pregunto hasta que punto tiene eso importancia si no se van a ver más. Pero el caso es que todos los años me resisto y todos los años acabamos yendo. Espero al menos que cuando nuestros hijos tengan hijos se acabe este círculo vicioso.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Zombies de hoy

Me horroriza cuando salgo  a la calle y veo toda esa gente, jóvenes y mayores, caminando detrás de su teléfon móvil, mientras van leyendo o incluso escribiendo, con riesgo de comerse una farola. Algunos llevan a pasear al bebé o al perro y no les hacen ni caso, incluso a la hora de cruzar las calles, que más de una vez les he tenido que pitar. Pero es peor cuando ves niños pequeños a los cuales sus padres les han comprado ya una tablet para que no molesten y funciona. Son como pequeñas estatuas que teclean sin parar.

Y mientras la mitad del mundo todavía malvive, nosotros gastamos grandes cantidades de tiempo y dinero en charlar sobre naderías o consultar el facebook. En cambio apenas vemos o nos comunicamos con personas reales. En un futuro apocalíptico propio de Aldous Huxley me imagino a todos viviendo en su propio mundo virtual. Pero afortunadamente antes se acabarán los combustibles fósiles, el plástico y los minerales que abastecen a los ordenadores. Con lo cual todo el mundo tendrá que volver a la agenda y el lápiz, y espero estar allí para verlo.

martes, 11 de diciembre de 2018

Volver a contestar

No sé por qué será pero nunca he tenido la costumbre de ir a otros blogs a ver que habían contestado a mis comentarios. Supongo que está mal y debería hacerlo, pero entonces esto se convertiría en una especie de chat, con respuestas de respuestas hasta la eternidad. No sé decir por qué no lo hago, supongo que porque nunca tuve esa costumbre y, ya se sabe, uno coge una rutina y por ahí sigue. Además, hasta hace poco no me daba tiempo a entrar en los blogs dos veces, porque por las tardes estaba muy liada con los chicos.

Y ahora que tengo tiempo no se me ocurre. Además yo no suelo dar respuestas largas ni elaboradas. Ya lo sabéis. Una frase corta. Entonces tampoco pienso que haya mucho que añadir, Los comentarios largos los espero en mi blog. Tampoco tengo grupos de chat, más que uno que utiliza mi familia para dejarme avisos. No tengo costumbre de conversar por escrito. Prefiero el trato personal.  No sé si sirve de excusa. Yo digo que es que soy analógica, no digital. Utilizo el blog como diario, pero no tengo internet en el móvil y prefiero engancharme lo menos posible.


lunes, 10 de diciembre de 2018

Escribiendo

Desde que sé juntar dos letras no he hecho otra cosa más constante en mi vida que escribir. Al principio eran trozos de papel donde anotaba mis pensamientos y los iba dejando por todas partes, así que me imagino que no eran muy discretos. Luego empecé a escribir más seguido y guardar las hojas de papel en una caja o en libros. Un día decidí romper todos los papeles y hacer literalmentye borrón y cuenta nueva, porque no quería que aquellos recuerdos en su mayoría malos y aquellos sentimientos tan negativos fueran un lastre en mi vida.

Supongo que no lo conseguí porque no es tan fácil borrar la memoria. Pero pasó el tiempo, descubrí los blogs y con ellos la manera de llegar a más gente, explicar mis puntos de vista y desahogarme. En estos más de diez años ha habido de todo. Momentos de euforia en que pensaba que el mundo estaba a mis pies y que incluso podría ganar dinero. Otros de bajón, malentendidos, insidias y malos rollos. Pero aunque a veces lo he intentado, nunca he podido dejar de escribir. Es algo que me llena y, al mismo tiempo, me vacía de los fantasmas que albergo en mi cabeza. Pero como soy incapaz de imaginar historias, espero no haberos aburrido demasiado,

domingo, 9 de diciembre de 2018

¿Qué sentido tiene?

Creo en el Dios de la Biblia porque si no la vida no tendría sentido. Si Dios es tan misericordioso que da igual lo que hayas hecho o dejado de hacer porque todo lo perdona, entonces ¿para qué sirve ser una buena persona?. Para qué nos hemos pasado la vida sacando las arañas en un bote a la terraza para no matarlas?, para qué hemos gastado el dinero que no teníamos en centros de caridad?, para qué nos hemos privado de la buena vida por la educación y la salud de nuestros hijos?, para qué hemos pasado tantas horas de nuestras vidas visitando a nuestros padres?

Si ahora resulta que da lo mismo haber matado a dos o a veinte o ser tú la víctima. Si ahora parece que los mandamientos están ahí como ideal pero nadie espera que los cumplas. Si ahora da igual ser cristiano o de los que matan cristianos porque en el fondo es lo mismo. O mejor todavía ateo, y así no te comprometes con nada y no incumples tus promesas. Si al final resulta que la verdad no saldrá a la luz porque a nadie le importa. Entonces para qué hemos aguantado lo indecible. Si no hay premio ni castigo ni una simple felicitación, casi prefiero pensar que no hay nada más después de esta vida.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Los abuelos

Naturalmente los abuelos disfrutan de estar un rato con sus nietos, pero eso no significa que se les pueda utilizar para ahorrarse la cuidadora después del colegio. Especialmente si resulta que son de edad avanzada o no se encuentran bien. Esta tarde he visto a una mujer de pelo blanco que utilizaba el cochecito del bebé más bien de andador porque además cojeaba. Esta mañana vi a otra señora que aparentaba al menos setenta años con una nena de muchos meses, que debía pesar unos diez kilos y todavía llevaba pañales.

Los abuelos ya han cumplido y se han ganado el derecho al descanso. Una cosa es que les guste cuidar a sus nietos y otra que se pueda uno aprovechar de ellos poniendo en riesgo su salud y bienestar. Apuesto a que esos padres que ahorran tanto dinero a costa de los suyos, no tendrán luego inconveniente en conducir coches caros, utilizar móviles de última generación o irse de viaje, dejando también a los niños con los abuelos. Alguien debería controlar este tipo de situaciones, ya que no se puede esperar que la buena voluntad sea la norma.

martes, 4 de diciembre de 2018

La paz

He leído muchos consejos bienintencionados para conseguir la paz pero eso ya no funciona conmigo. Dice mi marido que no debería ver tantas series sobre crímenes y tiene razón pero es que, cuando ya has visto el lado oscuro no es tan fácil olvidarlo. Sé más sobre psicópatas de lo que nadie debería saber y por eso no vivo tranquila. Porque sé que el mal existe, que no es cosa de las películas y nos acecha en cada esquina. Y no hace falta que sea un delincuente con años de cárcel. Puede ser cualquiera en un mal día.

Toda persona lleva dentro el germen de la locura y basta encontrar un motivo y un medio para sacarlo. No creo en la paz universal, en la bondad de las personas y la armonía del universo. Porque yo fui inocente y me arrebataron esa paz. Y si una simple envidia es capaz de sacar lo peor de las personas, no digo ya lo que la codicia, la lujuria y otros vicios pueden desencadenar. Por eso nunca tendremos ese mundo ideal con el que algunos sueñan. Porque las ideas pueden ser puras, pero las personas nunca lo son.

lunes, 3 de diciembre de 2018

La pareja

Se ve que hoy en día no se lleva emparejarse y menos comprometerse. Se considera algo patriarcal y retrógrado. Tienen la idea de que va a limitar su libertad y sus derechos. Y algo de razón tienen. Porque un compromiso supone aceptar unas limitaciones. Pero compensa porque caminar acompañado por la vida no tiene precio. Y yo diría que compensa más con el paso del tiempo. Porque después de haber criado a los hijos recuperas buena parte de tu tiempo para dedicarlo a lo que más te agrade. Y también la pareja  se renueva. Los que se separan entonces se pierden lo mejor.

Además, no se puede negar que con los años cada vez se necesita más el apoyo mutuo, así que, aunque sólo sea por razones egoístas, tener una pareja sale rentable. Pero además el amor conyugal no es comparable a otros tipos de amor. Cuando se consigue una conexión plena es como ser realmente uno. Así vivieron mis padres hasta el final, a pesar de muchas contrariedades y problemas. Y su ejemplo es para mí el mejor discurso que se puede dar, porque hay cosas que sólo se pueden comprender cuando se viven.

sábado, 1 de diciembre de 2018

Viajes exóticos

Conozco personas que a la hora de viajar prefieren sitios lo más lejanos y exóticos posible. Yo es algo que no comparto por muchas razones. La primera son las horas de vuelo e incluso de barco o tren que son necesarias para llegar hasta allí. La segunda la peligrosidad de los viajes y de los destinos elegidos tanto por parte del gobierno como de los delincuentes. La tercera es el riesgo de contagios de enfermedades poco conocidas y algunas incurables, como la malaria. También podría añadir el clima que suele ser extremo y muy húmedo o muy seco, los insectos y otros animales peligrosos o la poca salubridad de los alimentos.

Creo que son motivos suficientes para vencer la tentación de querer conocer de cerca culturas nuevas. La verdad es que existen documentales muy buenos en televisión e información detallada en internet para hacerse una idea. Además no me parece bien exhibir nuestras riquezas ante los desfavorecidos. Creo que es algo parecido a los cientos de aventureros que se empeñan en subir al Everest cada año, acompañados por sherpas que hacen la mayor parte del trabajo, y dejándolo todo encima lleno de basura. Con el riesgo añadido de sufrir un accidente y suponer una molestia más para los equipos de rescate y una desgracia para  sus seres queridos.

jueves, 29 de noviembre de 2018

Ocho años de depresión

La verdad es que no sé si contar ocho o diez años, porque ya estuve en tratamiento antes. Primero fue la ansiedad que me tenía siempre inquieta pensando que algo malo podía pasar. Luego empecé a sentir que nada tenía sentido, y acabé llorando a todas horas. A aquello contribuyò mucho las enfermedades de mis padres, que siempre habían sido personas tan activas y positivas. Supongo que el mundo se me empezó a derribar cuando me di cuenta de que ya no tenía el control de la situación, que mis hijos ya eran jóvenes y el tiempo corría.

Todos esos planes e ideas preconcebidas que había tenido estaban caducando porque ya no era el momento ni el lugar adecuado. Cuando uno es joven, el abanico de posibilidades es inmenso aunque luego decidas limitarte tú mismo a un campo. Pero con el tiempo ves que las capacidades y las oportunidades van mermando y ya no puedes elegir, aunque realmente no quisieras. Entonces te ves atrapado en un momento dado, convertido en espectador de una realidad que ya no tienes el poder de cambiar. Supongo que luego ya depende de tu capacidad para asumir las cosas. La mía es limitada.