jueves, 16 de abril de 2020

Recuerdos

Este confinamiento del coronavirus me está trayendo recuerdos que querría haber olvidado. Tuve una niñez muy solitaria. Aunque era la pequeña de cinco hermanos nadie me prestaba atención, empezando por mis padres. Mi padre venía del trabajo a la hora de cenar y mi madre se pasaba el día de compras y recados. Hasta tal punto que recuerdo que cuando tenía cinco o seis años me bajaba yo sola a la calle a dar una vuelta a la manzana porque me moría de aburrimiento. Más tarde me refugié en los libros y me los leía tantas veces que los sabía de memoria.

Pero lo peor para mí eran las vacaciones. Aunque en el colegio tampoco me iba bien, al menos estaba acompañada. El verano significaba para mí tres meses sin hacer nada y sin nadie con quien hablar. De manera que ahora por lo menos estoy acompañada que ya es algo. Hay que tener en cuenta que yo no podía ir en coche porque me mareaba y por eso no contaban mucho conmigo. Pero cerca de casa tampoco empecé a salir hasta que no tenía ya catorce o quince años. Fue mucho tiempo de soledad no elegida, tiempo perdido que no quisiera repetir.

38 comentarios:

  1. Hay recuerdos que es mejor meterlos en un saco para que no salgan. Del pasado siempre me quedo con lo bueno porque durante los años de colegio y luego de carrera, no creas que todo fue de rositas. Entonces la educación era muy, muy dura.
    Besos.

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  2. La peor soledad es la que no se elige. Siento que durante tu infancia la tuvieras que sufrir.
    Un abrazo.

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  3. Son recuerdos del pasado que nunca se olvidan.Besicos

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  4. ya lo siento... la infancia puede ser feliz o puede ser complicada. a mí las vacaciones de verano no me gustaban y siguen sin gustarme, por similares motivos. me parecen una travesía por el desierto...
    besos!

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  5. Los recuerdos siempre nos acompañan y nos acompañaran, pero debemos saber elegir y seleccionar como si de una amistad se tratara y desechar aquellos que no nos gustan. Seguro que tendrás grandes recuerdos en que pensar.
    Un abrazo Susana.

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  6. Parece un cuento triste, y se que te afecta mucho, ya lo has contado en otra ocasión, el repetirlo es porque te ha dejado cicatriz en el alma. Menos mal que ya tiene a tu familia la que has creado tu. Un abrazo

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  7. Pues si que has tenido una vida desgraciada y sola. Te comprendo.

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  8. Soledad no elegida, la peor. Intentemos que este tiempo que estamos perdiendo sin elegir sea recuperable. Yo al menos lo intentaré.
    Saludos.

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  9. Que mal, una infancia triste, espero que esos recuerdos se te vayan y disfrutes de la vida que tienes ahora. Un beso

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  10. Ya comprendo que no lo has pasado muy bien. Pero ahora estás acompañada y feliz. Es una recompensa a los malos momentos.
    Un beso.

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  11. Wow... me sorprendí al leerte, ahora eliges disfrutar tu vida a lado de tu familia... ahora eres afortunada. un abrazo grande

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  12. Sí que son recuerdos tristes.
    Lo malo de esos recuerdos es que vienen cuando menos los necesitas.

    Besos.

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  13. Siempre hay bonitos y tristes recuerdos. Besitos.

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  14. Tu mensaje me reconforta mucho en estos momentos de confinamiento

    Recibe mis bendiciones

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  15. Que placer estar con vos y conocerte aprender de lo que dices mil abrazos

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  17. Entonces hay que dejar ese pasado atrás y hacer el presente diferente

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  18. Cuando los recuerdos sirven para entender mejor el presente y tomar nota, está bien recrearse en ellos. Pero si sólo sirven para recordarnos lo mal que nos fue y ello lastra nuestro presente y nos aleja del perdón, entonces es mejor enfocarlo de otro modo, es sólo una opinión personal. Es algo parecido a cuando confiesas tus pecados: las faltas confesadas con el corazón contrito y verdadero espíritu de enmienda perdonadas quedan. Una vez te has reconciliado con esas faltas, sean estas las que fueren, regresar permanentemente al recuerdo de ellas no es sano, además de implicar que no se cree en el perdón recibido. "Las cosas viejas pasaron, he aquí que todo lo hago nuevo". Saludos cordiales.

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  19. En ese caso estás reviviendo un poco, lo que ya habías padecido.
    Un beso.

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  20. Mi infancia en los noventa tambien la recuerdo siendo un solitario que gustaba de vagar por ahí. Todavía hoy: soy de los que le gusta caminar. Rara vez me quejo. Caminar sin expectativas, para que hasta lo mas tonto sorprenda.
    Un abrazo, Susana.

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