Me asomo a la ventana y veo en el paseo a un anciano algo encorvado caminando despacio, pasando la tarde del domingo. Y me imagino que dentro de unos años muchos de nosotros seremos como él si tenemos la suerte de vivir muchos años. Aunque yo no diría que es una suerte sobrevivir a la mayoría de tus seres queridos. Tengo una vecina que quedó viuda sobre los setenta años estando en buenas condiciones. Aunque es afortunada de tener muchos nietos, casi siempre sale a pasear ella sola y veo la mirada de tristeza en sus ojos, que tiene la mayoría de la gente en esas circunstancias.
Porque aunque tengan familia que los visiten con suerte una vez a la semana, el día es muy largo cuando no tienes con quién compartirlo y los recuerdos pesan mucho. A veces incluso pienso que es preferible perder un poco la memoria para no sufrir tanto, como le ocurrió a mi madre, que apenas se acordaba del día anterior. Dicen que las personas de la tercera edad producen más serotonina para compensar las circunstancias físicas y mentales que les toca afrontar. Espero que sea cierto. Temo mucho a la soledad, tal vez porque ya la sufrí muchos años estando rodeada de gente.
viernes, 29 de junio de 2018
miércoles, 27 de junio de 2018
Médicos y demás
Como lo voy dejando para luego, llega el verano y tengo que hacerme la revisión ginecológica con todas sus pruebas. Cuando acabo ya es casi septiembre. Además tengo pendiente el análisis de sangre del tiroides y la vitamina D. Todo ello me da una pereza horrorosa. Lo bueno es que después del análisis me suelo premiar con un buen desayuno y, como el otro día había mucha cola, me tomé el desayuno sin pincharme. Así da gusto. A ver si el sábado repito y me pasa igual... No, me temo que tendré que acabar haciéndolo.
Luego está el veterinario del gato. Una vez al año hay que ponerle sus vacunas y ya se nos ha pasado la fecha con tanta lluvia y ahora con tanto calor. Así que no encontramos el día adecuado. Resulta que nuestro gatito que es un amor, se transforma en pantera cuando entra en el veterinario hasta el punto de que el médico le teme. Tenemos que meterlo en una especie de jaula de tortura que se ajusta por los lados para que no pueda atacar a nadie con los dientes ni con las garras. Y hay que ver cómo bufa. Así que naturalmente no tenemos ninguna gana de pasar otra vez por ese trance, pero en fin.
Luego está el veterinario del gato. Una vez al año hay que ponerle sus vacunas y ya se nos ha pasado la fecha con tanta lluvia y ahora con tanto calor. Así que no encontramos el día adecuado. Resulta que nuestro gatito que es un amor, se transforma en pantera cuando entra en el veterinario hasta el punto de que el médico le teme. Tenemos que meterlo en una especie de jaula de tortura que se ajusta por los lados para que no pueda atacar a nadie con los dientes ni con las garras. Y hay que ver cómo bufa. Así que naturalmente no tenemos ninguna gana de pasar otra vez por ese trance, pero en fin.
martes, 26 de junio de 2018
lunes, 25 de junio de 2018
Ropa sostenible
El otro día hablaba con unas amigas sobre una conocida cadena de ropa que se caracteriza por sus precios tirados. Yo sólo he entrado una vez y me pareció que tenía la calidad de un mercadillo aparte del mismo desorden. Sin embargo la gente va a allí para llevarse cinco prendas por el precio que hubieran pagado por una de calidad. Es la mentalidad de usar y tirar que tanto se lleva y tanto me molesta. Yo prefiero tener un sólo jersey que me dure cinco años que cinco de apenas un año. La ropa generalmente no se recicla y aunque se done acaba muchas veces en la basura.
Además, cuando alguien vende tan barato tiene su truco. O bien la calidad del tejido y los acabados, o bien las condiciones laborales de los trabajadores extranjeros que serían inadmisibles en nuestro país. Y yo no quiero ser cómplice de esa situacion. Aparte de los puestos de trabajo que pierden los artesanos locales por mantener la calidad y los derechos sociales. En todo caso, yo soy incapaz de pagar más de cuarenta euros por unos zapatos, por ejemplo, porque llega el momento en que lo que estás pagando es la marca y yo no estoy para esas tonterías.
Además, cuando alguien vende tan barato tiene su truco. O bien la calidad del tejido y los acabados, o bien las condiciones laborales de los trabajadores extranjeros que serían inadmisibles en nuestro país. Y yo no quiero ser cómplice de esa situacion. Aparte de los puestos de trabajo que pierden los artesanos locales por mantener la calidad y los derechos sociales. En todo caso, yo soy incapaz de pagar más de cuarenta euros por unos zapatos, por ejemplo, porque llega el momento en que lo que estás pagando es la marca y yo no estoy para esas tonterías.
viernes, 22 de junio de 2018
Incoherencias
Cuando era pequeña tenía todo el tiempo del mundo y leía todo lo que caía en mis manos, incluso cosas que no eran propias para mi edad. Con el tiempo, y con los hijos, dejé de leer novelas porque me costaba seguir el hilo entre tantos días. Luego, siendo ya mayor, quise retomar la lectura pero entonces me di cuenta de que no encontraba nada que me enganchase. Empezaba los libros y a menudo los dejaba a medias. Lo único que nunca me falla cuando quiero leer es Agatha Christie. Qué tramas, que profundidad psicológica, que tratamiento de los personajes y siempre el final sorpresivo. Para mí es la mejor.
Con el arte moderno me pasa lo mismo que con la literatura actual, que no lo entiendo. Yo me quedé en Julio Verne. Supongo que debería intentarlo más pero no tengo ganas. Me ha costado mucho encontrar la lista de blogs de lectura que tengo en el lateral, pero los prefiero a la mayoría de artículos que aparecen en los diarios firmados por escritores de prestigio. La verdad es que me da la impresión de que algunos de ellos se sientan frente al ordenador y se limitan a escribir todas las incoherencias que les pasan por la cabeza. Y el caso es que les pagan por ello. Cosa que me da mucha envidia.
Con el arte moderno me pasa lo mismo que con la literatura actual, que no lo entiendo. Yo me quedé en Julio Verne. Supongo que debería intentarlo más pero no tengo ganas. Me ha costado mucho encontrar la lista de blogs de lectura que tengo en el lateral, pero los prefiero a la mayoría de artículos que aparecen en los diarios firmados por escritores de prestigio. La verdad es que me da la impresión de que algunos de ellos se sientan frente al ordenador y se limitan a escribir todas las incoherencias que les pasan por la cabeza. Y el caso es que les pagan por ello. Cosa que me da mucha envidia.
jueves, 21 de junio de 2018
Hipersexualización de la sociedad
Hace ya varias décadas que el sexo casual ya no está mal visto. Es algo habitual en las películas americanas incluso en una primera cita. Se ha convertido en algo tan normal como el fitness. Pero ahora ha surgido un problema de muy difícil solución y es que a partir de ahora los hombres ya no pueden tomar la iniciativa. Es decir, está prohibido ligar. Si un chico se acerca a una chica y le dice que es muy guapa puede ser inmediatamente denunciado por acoso sexual y, claro, ante esto no se atreven ya siquiera a mirar a ninguna chica por normal que sea. Porque además no hace falta que sea guapa. Hemos pasado de un extremo al otro.
Entonces la única opción que queda supongo que son esas aplicaciones que te informan de si alguien está disponible en tu entorno. Pero me imagino que pronto habrá que firmar un contrato previo de consentimiento antes del coito para poder demostrar ante el juez que la mujer no cambió de opinión en el último momento. De manera que vamos irremisiblemente camino de la extinción, no ya por la anticoncepción y el aborto sino por falta de ocasión. Me recuerda una novela que leí de un planeta llamado Aurora donde hombres y mujeres vivían en absoluta soledad y sólo se reproducían por obligación y naturalmente in vitro. La realidad recuerda cada vez más a la ficción.
Entonces la única opción que queda supongo que son esas aplicaciones que te informan de si alguien está disponible en tu entorno. Pero me imagino que pronto habrá que firmar un contrato previo de consentimiento antes del coito para poder demostrar ante el juez que la mujer no cambió de opinión en el último momento. De manera que vamos irremisiblemente camino de la extinción, no ya por la anticoncepción y el aborto sino por falta de ocasión. Me recuerda una novela que leí de un planeta llamado Aurora donde hombres y mujeres vivían en absoluta soledad y sólo se reproducían por obligación y naturalmente in vitro. La realidad recuerda cada vez más a la ficción.
miércoles, 20 de junio de 2018
Migraña
Desde hace ya más de diez años, pero cada vez más a menudo, tengo unas migrañas algo extrañas. Empiezan siempre en un lado de la nariz y se van extendendiendo a media cara y luego completa. No me sirve ningún calmante normal tipo ibuprofeno, nolotil o similares. Sólo se curan con unos que se llaman triptanes y cada pastilla vale seis euros. Cuando me dan suelen durar una semana. Después de tomar la medicina generalmente o estoy mareada o me da por moquear como una loca, porque me produce una especie de alergia, así que no se sabe que es peor.
He ido a varios neurólogos y otorrinos. Me han hecho toda clase de pruebas. Es la típica molestia que no es lo bastante grave para necesitar estudio pero sí muy incapacitante. Digamos que ya me he acostumbrado. Antes era peor cuando no conocía todavía los triptanes. Lo que me temo es que llegue el momento en que ya no me hagan efecto, porque ya he pasado por varias marcas. La migraña antes me afectaba un par de días al mes, ahora es al menos una semana y a veces dos. Por eso siempre llevo la medicina en el bolsillo. Al menos puedo permitirme pagarla. Siempre podría ser peor.
He ido a varios neurólogos y otorrinos. Me han hecho toda clase de pruebas. Es la típica molestia que no es lo bastante grave para necesitar estudio pero sí muy incapacitante. Digamos que ya me he acostumbrado. Antes era peor cuando no conocía todavía los triptanes. Lo que me temo es que llegue el momento en que ya no me hagan efecto, porque ya he pasado por varias marcas. La migraña antes me afectaba un par de días al mes, ahora es al menos una semana y a veces dos. Por eso siempre llevo la medicina en el bolsillo. Al menos puedo permitirme pagarla. Siempre podría ser peor.
lunes, 18 de junio de 2018
En tierra de nadie
Desde que tengo uso de razón nunca he conseguido encajar en ningún grupo. Demasiado liberal para los conservadores, demasiado conservadora para los liberales. Muy pija para los normales, muy normal para los pijos; muy intelectual para algunas mujeres que sólo piensan en moda, muy inculta para las que viven para los libros. En cuanto conozco a alguien noto ese rechazo. Para los religiosos soy muy laxa, y para los ateos muy religiosa. Incluso en mi familia eso me ha traído multitud de rechazos. El caso es que no pertenezco a nada más que a mi misma.
Sólo mi marido y mis hijos se han acostumbrado a convivir con esa personalidad tan contradictoria. Por ejemplo, me encanta la naturaleza, pero no quiero saber nada de esas hierbas tan populares que suelen consumir los ecologistas. Me comunico con mucha gente en internet y sin embargo soy poco sociable. Estoy justo en el límite entre la tolerancia y el tradicionalismo, entre el amor a la familia y las ganas de que se independicen mis hijos. Soy un ama de casa bastante mediocre, no me apasiona la cocina ni confecciono mi ropa. Me gusta viajar pero me conformo con el pueblo de al lado. Son la definición misma del término medio y por eso nunca entusiasmo a nadie.
Sólo mi marido y mis hijos se han acostumbrado a convivir con esa personalidad tan contradictoria. Por ejemplo, me encanta la naturaleza, pero no quiero saber nada de esas hierbas tan populares que suelen consumir los ecologistas. Me comunico con mucha gente en internet y sin embargo soy poco sociable. Estoy justo en el límite entre la tolerancia y el tradicionalismo, entre el amor a la familia y las ganas de que se independicen mis hijos. Soy un ama de casa bastante mediocre, no me apasiona la cocina ni confecciono mi ropa. Me gusta viajar pero me conformo con el pueblo de al lado. Son la definición misma del término medio y por eso nunca entusiasmo a nadie.
viernes, 15 de junio de 2018
Mis libros
Una vez al año suelo venir a dar la murga con mis libros. He escrito catorce. Dos son inéditos, diez son recopilaciones de posts y otros dos son compendios de tres libros cada uno. Se pueden encontrar en el siguiente enlace acontracorriente. Son libros autoeditados que están en papel y en ebook y los segundos suelen ser de descarga gratuita. Hubo un tiempo en que pensé que podría hacer negocio con ellos. Ahora hace tiempo que me conformo con que alguien los lea. En el lateral del blog tengo un enlace directo al último que publiqué.
Son libros finitos. La letra me quedó un poco pequeña y el formato no está muy trabajado. Pero supongo que lo importante es lo de dentro. Las cientos de ideas que atesoran, las horas de trabajo y la ilusión que puse en ellos. Son de la época en que mi mente parecía un río desbordado que desagüaba ideas sin cesar. Llegó un momento en que el manantial dejó de fluir con tanta fuerza y aquí sigo con los restos de lo que fue mi capacidad creadora. En todo caso, como tantas cosas en mi vida nunca demostró tener una finalidad concreta.
Son libros finitos. La letra me quedó un poco pequeña y el formato no está muy trabajado. Pero supongo que lo importante es lo de dentro. Las cientos de ideas que atesoran, las horas de trabajo y la ilusión que puse en ellos. Son de la época en que mi mente parecía un río desbordado que desagüaba ideas sin cesar. Llegó un momento en que el manantial dejó de fluir con tanta fuerza y aquí sigo con los restos de lo que fue mi capacidad creadora. En todo caso, como tantas cosas en mi vida nunca demostró tener una finalidad concreta.
miércoles, 13 de junio de 2018
Los años oscuros de la eta
Ayer le decía a mi hija pequeña que cuando yo tenía su edad había un atentado cada día. Casi todas las semanas cuatro o cinco muertos, a veces más. Estaba acostumbrada al ruido de las bombas y las sirenas de policía. Una vez mi marido entró en la estación del tren justo cuando acababa de estallar una. Ahora todo eso suena como si fuera una leyenda del pasado, pero algunos lo tenemos grabado a sangre y fuego. Ni perdón ni olvido. No sólo por las victimas y sus familiares sino también por los miles de heridos y perjudicados.
Si los jóvenes que ahora votan hubieran vivido esa época estarían ya vacunados contra todo extremismo, pero parece mentira lo rápido que se puede llegar a olvidar tanto horror. Es como cuando muere un ser querido y te acostumbras a no pensarlo para no recordar los sentimientos, pero el recuerdo sigue allí y nada ni nadie podrá nunca borrarlo de tu memoria. Tantos entierros, tantos funerales, tantas viudas y huérfanos, para que ahora quieran convencernos de que no ha pasado nada. Yo ya una vez me metí de lleno en el tema y salí trasquilada pero es una causa que vale la pena.
Si los jóvenes que ahora votan hubieran vivido esa época estarían ya vacunados contra todo extremismo, pero parece mentira lo rápido que se puede llegar a olvidar tanto horror. Es como cuando muere un ser querido y te acostumbras a no pensarlo para no recordar los sentimientos, pero el recuerdo sigue allí y nada ni nadie podrá nunca borrarlo de tu memoria. Tantos entierros, tantos funerales, tantas viudas y huérfanos, para que ahora quieran convencernos de que no ha pasado nada. Yo ya una vez me metí de lleno en el tema y salí trasquilada pero es una causa que vale la pena.
lunes, 11 de junio de 2018
Sabiduría
El otro día alguien me dijo que yo era una persona muy sabia y, claro, a todo el mundo le gusta que le digan eso. Me puse esponjada que no cabía en la habitación. Pero a mí me gustaría tener la sabiduría de los pastores de ovejas, que no tienen otra cosa que hacer todo el día que pensar en la vida. El pobre Hawkins, que no podía mover ni un músculo. O los grandes místicos que pasaban las horas meditando sin salir de la habitación de su monasterio. Si algo he tenido en la vida ha sido tiempo para pensar. Sobretodo cuando era joven.
Yo no sé mucho de libros y literatura universal, ni domino desde luego las leyes de la física y las matemáticas. Yo sólo me precio de conocer a las personas, sus sentimientos, lo que les motiva. Y la verdad es que es una capacidad que he tenido siempre y que me ha dado más disgustos que otra cosa. Saber buscar el origen que está detrás del origen. Adivinar las consecuencias. Eso es lo peor. Es como haber leído ya el libro de la vida y saber el final. No me ha servido para mucho ni creo que me sirva ya. También una vez me dijeron que yo era un alma vieja. Tal vez sea eso.
Yo no sé mucho de libros y literatura universal, ni domino desde luego las leyes de la física y las matemáticas. Yo sólo me precio de conocer a las personas, sus sentimientos, lo que les motiva. Y la verdad es que es una capacidad que he tenido siempre y que me ha dado más disgustos que otra cosa. Saber buscar el origen que está detrás del origen. Adivinar las consecuencias. Eso es lo peor. Es como haber leído ya el libro de la vida y saber el final. No me ha servido para mucho ni creo que me sirva ya. También una vez me dijeron que yo era un alma vieja. Tal vez sea eso.
viernes, 8 de junio de 2018
Ambiciones
No sé por qué siempre he tenido la impresión de que tenía que hacer algo importante. Como tener tres hijos y sacarlos adelante ya parece una misión suficiente, suelo pensar que ya he cumplido. Pero de vez en cuando me entra la tontería y creo que me falta algo. He escrito muchos libros pero no tienen difusión. Tuve un blog muy famoso pero no funcionó. He estudiado tres idiomas y soy incapaz de utilizarlos. Ahora hago una mínima labor contra la ideología de género y el aborto. Pero no sé si es eso, si es suficiente, si he cumplido con mi labor.
No sé hasta qué punto no deja de ser ambición o soberbia lo que me lleva a pensar que tengo algo más que ofrecer. Con cincuenta y dos años cumplidos y una salud bastante precaria no hay mucho más que pueda emprender. Así que cuando sigo buscando por internet cosas nuevas, oportunidades de negocio, grupos afines, ya empiezo a comprender que eso no es para mí. Pasó mi momento si es que alguna vez lo tuve. Y, como siempre digo, me conformo con seguir como estoy, que es lo más sensato.
No sé hasta qué punto no deja de ser ambición o soberbia lo que me lleva a pensar que tengo algo más que ofrecer. Con cincuenta y dos años cumplidos y una salud bastante precaria no hay mucho más que pueda emprender. Así que cuando sigo buscando por internet cosas nuevas, oportunidades de negocio, grupos afines, ya empiezo a comprender que eso no es para mí. Pasó mi momento si es que alguna vez lo tuve. Y, como siempre digo, me conformo con seguir como estoy, que es lo más sensato.
miércoles, 6 de junio de 2018
Fomento de la ludopatía
Yo pensaba - a veces soy muy inocente - que el juego estaba prohibido en España fuera de los casinos, al menos tal como se ve en las películas americanas. Pero desde hace unos pocos años resulta que han proliferado locales dedicados a las apuestas e incluso en televisión los anuncian. No digamos por internet, donde ya es un negocio redondo. Entonces yo me pregunto si la ludopatía no era una enfermedad reconocida como la cleptomanía pongamos por caso, y qué pasaría si pusieran tiendas donde se permitiera el robo, bajo una pequeña comisión por ejemplo.
O la drogadicción, digamos que no está prohibida, pero tampoco incentivada; ni el consumo de alcohol en menores. Igual que existe en los bares reservado el derecho de admisión para poder expulsar a los alcohólicos. Entonces por qué se permite que cada vez más haya locales dedicados a formentar la ludopatía y que en televisión salgan famosos contando sus ganancias, sabiendo que se trata de un problema grave de salud pública que nos puede afectar a todos. Me decepciona mucho que las autoridades sanitarias no tomen cartas en el asunto.
O la drogadicción, digamos que no está prohibida, pero tampoco incentivada; ni el consumo de alcohol en menores. Igual que existe en los bares reservado el derecho de admisión para poder expulsar a los alcohólicos. Entonces por qué se permite que cada vez más haya locales dedicados a formentar la ludopatía y que en televisión salgan famosos contando sus ganancias, sabiendo que se trata de un problema grave de salud pública que nos puede afectar a todos. Me decepciona mucho que las autoridades sanitarias no tomen cartas en el asunto.
lunes, 4 de junio de 2018
Soy una romántica empedernida
Tengo tres hijos. El mayor prepara oposiciones. La mayor trabaja en Alemania. La pequeña estudia sin tregua. Supongo que tienen una buena vida.
Pero yo a los veintun años estaba comprometida, a los veinticuatro casada y a los veintisëis embarazada. Ya sé que son otros tiempos.
Yo pienso que el sentido de la vida es amar y ser amado, y que el amor básico es el de pareja, del que provienen todos los demås.
Mis hijos no tienen novia ni novios ninguno de ellos, ni intención de buscarlo. El tiempo pasa y yo me pregunto sino se están perdiendo lo más importante.
Los estudios acaban. Los trabajos también. Sölo el amor permanece, aunque no siempre tampoco. La verdad es que hay muchos divorcios.
Pero aún así creo eso de que es mejor querer y después perder que nunca haber querido. Y yo deseo ser abuela. Si no me sentiría incompleta.
Pero yo a los veintun años estaba comprometida, a los veinticuatro casada y a los veintisëis embarazada. Ya sé que son otros tiempos.
Yo pienso que el sentido de la vida es amar y ser amado, y que el amor básico es el de pareja, del que provienen todos los demås.
Mis hijos no tienen novia ni novios ninguno de ellos, ni intención de buscarlo. El tiempo pasa y yo me pregunto sino se están perdiendo lo más importante.
Los estudios acaban. Los trabajos también. Sölo el amor permanece, aunque no siempre tampoco. La verdad es que hay muchos divorcios.
Pero aún así creo eso de que es mejor querer y después perder que nunca haber querido. Y yo deseo ser abuela. Si no me sentiría incompleta.
viernes, 1 de junio de 2018
El timo de los créditos rápidos
Como la historia es cíclica, recuerdo que ya escribí sobre esto hace diez años y que entonces me criticaron mucho por meterme con la libertad individual. Pasó la crisis, debida en buena parte a las familias que se habían endeudado por encima de sus posibilidades, y como nadie aprende de sus errores, ya estamos otra vez con los anuncios de créditos fáciles a todas horas. Los cuales naturalmente hay que devolver en un tiempo y con unos intereses astronómicos.
Lo siento, pero si no tienes dinero ahora para ir al Caribe, no vayas. Que el mundo va a seguir estando allí y si no, siempre puedes verlo por internet. Luego suele pasar que no es para tanto, especialmente cuando te metes en un resort igual que el que podrías encontrar en Benidorm. Pero la gente sigue picando y se endeudan hasta las orejas por un viaje soñado, una fiesta de Comunión o una casa con jardín, sin pensar en las consecuencias que a veces duran de por vida.
Porque además, quien pica una vez, pica ciento. Que no escarmientan. Y cuando van a darse cuenta tienen deudas para pagar en varias vidas. Y entonces llega el penar y el echarle la culpa al gobierno o a quien se tercie, cuando nadie te ha obligado a firmar esos papeles. Y los que se han aprovechado de esos ilusos luego encima exigen que les rescaten, y lo peor de todo es que lo consiguen.
Lo siento, pero si no tienes dinero ahora para ir al Caribe, no vayas. Que el mundo va a seguir estando allí y si no, siempre puedes verlo por internet. Luego suele pasar que no es para tanto, especialmente cuando te metes en un resort igual que el que podrías encontrar en Benidorm. Pero la gente sigue picando y se endeudan hasta las orejas por un viaje soñado, una fiesta de Comunión o una casa con jardín, sin pensar en las consecuencias que a veces duran de por vida.
Porque además, quien pica una vez, pica ciento. Que no escarmientan. Y cuando van a darse cuenta tienen deudas para pagar en varias vidas. Y entonces llega el penar y el echarle la culpa al gobierno o a quien se tercie, cuando nadie te ha obligado a firmar esos papeles. Y los que se han aprovechado de esos ilusos luego encima exigen que les rescaten, y lo peor de todo es que lo consiguen.
miércoles, 30 de mayo de 2018
He aprobado
El examen de francés bastante por los pelos, porque lo de hablar y escuchar no se me da muy bien. Pero el caso es que la mitad de la clase ha suspendido y no me extraña, lo raro es que hubieran llegado a cuarto. O incluso a tercero, porque tenían unas lagunas gramaticales que eran como el mar del norte. Es curioso cómo habían conseguido pasar los exámenes anteriores porque no tengo dudas sobre que no hay trampas de ninguna clase. Supongo que fue cuestión de suerte.
Ahora tengo que pensar si sigo con alemán en el instituto para tener un título o lo hago por libre para repasar pero sin conseguir certificación. La verdad es que cada vez tengo menos ganas y capacidad para pasar por los exámenes, pero en el fondo me gusta. Además, estando mi hija en Alemania me gustaría ser capaz de defenderme aproximadamente, que la última vez que estuve por allí apenas pude entender nada, después de haber estudiado casi cuatro años. Es una lástima.
Ahora tengo que pensar si sigo con alemán en el instituto para tener un título o lo hago por libre para repasar pero sin conseguir certificación. La verdad es que cada vez tengo menos ganas y capacidad para pasar por los exámenes, pero en el fondo me gusta. Además, estando mi hija en Alemania me gustaría ser capaz de defenderme aproximadamente, que la última vez que estuve por allí apenas pude entender nada, después de haber estudiado casi cuatro años. Es una lástima.
lunes, 28 de mayo de 2018
Fin de año
Cuando llegamos a junio yo lo considero fin de año como cuando significaba el fin de curso. Y mirando atrás tengo que decir que estoy mucho mejor de la depresión (toco madera), que al fin he conseguido dejar de pensar en mis padres a todas horas aunque siguen presentes en mi corazón. Por lo demás, no ha habido grandes acontecimientos este año. Afortunadamente la economía va un poco mejor. Mi hijo sigue preparando oposiciones, la mayor sigue en Alemania y la pequeña ya está terminando tercero de carrera.
Hemos hecho un par de viajes interesantes, lo cual me recuerda que todavía tengo que guardar los "tesoros", los papeles que me traigo de vuelta. El gato y las plantas no van mal. He conseguido terminar el curso e ir de vez en cuando a la gimnasia. No tanto como debiera, pero algo es algo. Después de tantos sobresaltos la verdad es que lo único que pido es seguir como estoy. El blog también se mantiene sin grandes éxitos y mis otras páginas van ganando adeptos. Supongo que tampoco puedo ni debo ya aspirar a más, ni a menos.
Hemos hecho un par de viajes interesantes, lo cual me recuerda que todavía tengo que guardar los "tesoros", los papeles que me traigo de vuelta. El gato y las plantas no van mal. He conseguido terminar el curso e ir de vez en cuando a la gimnasia. No tanto como debiera, pero algo es algo. Después de tantos sobresaltos la verdad es que lo único que pido es seguir como estoy. El blog también se mantiene sin grandes éxitos y mis otras páginas van ganando adeptos. Supongo que tampoco puedo ni debo ya aspirar a más, ni a menos.
viernes, 25 de mayo de 2018
El exterminio de los campeones
Entre los éxitos más restallantes del reciente cine español se cuenta Campeones,
la película dirigida por Javier Fesser, en la que un entrenador de
baloncesto interpretado por Javier Gutiérrez, inmerso en un desbarajuste
vital, encuentra una redención personal dirigiendo un equipo de chicos
con algún tipo de deficiencia psíquica. La película ha gustado
sobremanera a la sociedad española, en la que sin embargo este tipo de
personas lo tienen cada vez más crudo… para nacer. Pues lo cierto es que
en España –como, por lo demás, ocurre en todos los ‘países de nuestro
entorno’ eugenésico–normalmente liquidamos a este tipo de personas
durante el embarazo.
Podríamos probar a preguntarnos –más allá de las virtudes cinematográficas de Campeones–
cuál será la razón ‘sociológica’ de su éxito. ¿Será qué nuestra conciencia moral se siente interpelada y nos invita a reflexionar sobre el exterminio sigiloso de estas personas? ¿O será más bien que en ella hallamos un desahogo sentimental que nos permite olvidar más fácilmente este exterminio? Y lo mismo podríamos preguntarnos sobre esas campañas publicitarias presuntamente ‘sensibilizadoras’ (y en realidad obscenamente ternuristas) que nos muestran cuán maravillosas y risueñas son las personas con síndrome de Down. Lo cierto es que, mientras se estrenan estas películas y se sufragan estas campañas, en España son masacrados casi todos los niños gestantes que padecen algún tipo de deficiencia psíquica; y que los pocos que se salvan de la escabechina lo consiguen mayormente porque los diagnósticos prenatales no aciertan a detectar su discapacidad. Especialmente sobrecogedoras resultan las cifras de nacimientos de niños con síndrome de Down, que han llegado a ser ‘testimoniales’ y por lo general fruto de errores en el diagnóstico médico.
La desaparición progresiva de las personas con deficiencias psíquicas es una lacra social acongojante, una clara muestra del debilitamiento de nuestra humanidad. Pero este exterminio sigiloso resulta todavía más abyecto porque lo acompañamos de una bochornosa sublimación de las deficiencias psíquicas, con campañas publicitarias y mediáticas en las que los niños y jóvenes que las sufren parecen reyes del mambo en un mundo de algodón de azúcar. Mientras hacemos postureo emotivista ante la galería con los niños deficientes, los estamos descuartizando en el sótano oscuro. Y escribo ‘deficientes’ porque considero que no lograremos combatir esta lacra mientras nos aferremos al postureo emotivista. Es una evidencia incontestable que el maquillaje o embellecimiento de las deficiencias psíquicas con eufemismos ñoños ha discurrido paralelo al exterminio de los niños que las padecen. Las palabras sirven para confrontarnos con las realidades; y cuando las palabras se retuercen para mitigar la realidad, resulta mucho más sencillo escamotear la realidad y tirarla al cubo de la basura. Y lo que decimos del lenguaje sirve también para otras formas de edulcoramiento. Puede sonar sarcástico, pero lo cierto es que los niños deficientes están siendo tachados del libro de la vida entre almibarados homenajes y seráficas jergas políticamente correctas, para desahogo sentimental de quienes los estamos masacrando.
Para combatir este exterminio sigiloso, en lugar de barnizar la deficiencia mental con eufemismos merengosos, deberíamos empezar por afrontar la cruda realidad. Así tal vez lograríamos despertar el dormido heroísmo que es preciso para recibir amorosamente a estos niños que ahora tachamos tan campantes del libro de la vida, mientras lagrimeamos en el cine. Es mentira que estos niños sean «como nosotros»; es bazofia sentimental afirmar que son «tan capaces» como el resto. Alumbrar y cuidar a un niño deficiente puede procurar infinitas recompensas y remuneraciones espirituales; pero para alcanzarlas antes hay que acatar los sacrificios más abnegados y las más dolorosas renuncias; hay, en fin, que aceptar una forma de vida entregada que nuestra época detesta. Para alumbrar y cuidar a un niño deficiente hay que tener el cuajo de abjurar de la libertad que nuestra época celebra, que es la libertad entendida como exaltación del deseo, y abrazarse a la libertad que nuestra época proscribe, que es la libertad entendida como responsabilidad y exigencia. Para alumbrar y cuidar a un niño deficiente hay que atreverse a amar y a recibir amor con una intensidad desmedida que intimida a nuestra generación podrida por emotivismos fofos. Es natural que una generación así no tenga valor para tener niños deficientes; y que luego necesite anegar su hipócrita conciencia eugenésica con desahogos sentimentales.
http://www.xlsemanal.com/firmas/20180521/juan-manuel-prada-exterminio-los-campeones.html
Podríamos probar a preguntarnos –más allá de las virtudes cinematográficas de Campeones–
cuál será la razón ‘sociológica’ de su éxito. ¿Será qué nuestra conciencia moral se siente interpelada y nos invita a reflexionar sobre el exterminio sigiloso de estas personas? ¿O será más bien que en ella hallamos un desahogo sentimental que nos permite olvidar más fácilmente este exterminio? Y lo mismo podríamos preguntarnos sobre esas campañas publicitarias presuntamente ‘sensibilizadoras’ (y en realidad obscenamente ternuristas) que nos muestran cuán maravillosas y risueñas son las personas con síndrome de Down. Lo cierto es que, mientras se estrenan estas películas y se sufragan estas campañas, en España son masacrados casi todos los niños gestantes que padecen algún tipo de deficiencia psíquica; y que los pocos que se salvan de la escabechina lo consiguen mayormente porque los diagnósticos prenatales no aciertan a detectar su discapacidad. Especialmente sobrecogedoras resultan las cifras de nacimientos de niños con síndrome de Down, que han llegado a ser ‘testimoniales’ y por lo general fruto de errores en el diagnóstico médico.
La desaparición progresiva de las personas con deficiencias psíquicas es una lacra social acongojante, una clara muestra del debilitamiento de nuestra humanidad. Pero este exterminio sigiloso resulta todavía más abyecto porque lo acompañamos de una bochornosa sublimación de las deficiencias psíquicas, con campañas publicitarias y mediáticas en las que los niños y jóvenes que las sufren parecen reyes del mambo en un mundo de algodón de azúcar. Mientras hacemos postureo emotivista ante la galería con los niños deficientes, los estamos descuartizando en el sótano oscuro. Y escribo ‘deficientes’ porque considero que no lograremos combatir esta lacra mientras nos aferremos al postureo emotivista. Es una evidencia incontestable que el maquillaje o embellecimiento de las deficiencias psíquicas con eufemismos ñoños ha discurrido paralelo al exterminio de los niños que las padecen. Las palabras sirven para confrontarnos con las realidades; y cuando las palabras se retuercen para mitigar la realidad, resulta mucho más sencillo escamotear la realidad y tirarla al cubo de la basura. Y lo que decimos del lenguaje sirve también para otras formas de edulcoramiento. Puede sonar sarcástico, pero lo cierto es que los niños deficientes están siendo tachados del libro de la vida entre almibarados homenajes y seráficas jergas políticamente correctas, para desahogo sentimental de quienes los estamos masacrando.
Para combatir este exterminio sigiloso, en lugar de barnizar la deficiencia mental con eufemismos merengosos, deberíamos empezar por afrontar la cruda realidad. Así tal vez lograríamos despertar el dormido heroísmo que es preciso para recibir amorosamente a estos niños que ahora tachamos tan campantes del libro de la vida, mientras lagrimeamos en el cine. Es mentira que estos niños sean «como nosotros»; es bazofia sentimental afirmar que son «tan capaces» como el resto. Alumbrar y cuidar a un niño deficiente puede procurar infinitas recompensas y remuneraciones espirituales; pero para alcanzarlas antes hay que acatar los sacrificios más abnegados y las más dolorosas renuncias; hay, en fin, que aceptar una forma de vida entregada que nuestra época detesta. Para alumbrar y cuidar a un niño deficiente hay que tener el cuajo de abjurar de la libertad que nuestra época celebra, que es la libertad entendida como exaltación del deseo, y abrazarse a la libertad que nuestra época proscribe, que es la libertad entendida como responsabilidad y exigencia. Para alumbrar y cuidar a un niño deficiente hay que atreverse a amar y a recibir amor con una intensidad desmedida que intimida a nuestra generación podrida por emotivismos fofos. Es natural que una generación así no tenga valor para tener niños deficientes; y que luego necesite anegar su hipócrita conciencia eugenésica con desahogos sentimentales.
http://www.xlsemanal.com/firmas/20180521/juan-manuel-prada-exterminio-los-campeones.html
miércoles, 23 de mayo de 2018
El último examen
El examen oral no es el mejor que he hecho, desde luego. Digamos que me he defendido. Espero que me dé para aprobar. Siempre digo que va a ser el último examen, pero ya estoy pensando en retomar alemán el año que viene. Soy un poco masoquista. El problema es que han cambiado el sistema y ahora me piden dos años para alcanzar el nivel que ya tenía y eso claro, es absurdo. Aunque la verdad es que se me ha olvidado mucho. Si no, puedo apuntarme en otro sitio pero donde no me dan título. Ya lo iré pensando.
Yo es que quería tener los tres títulos de idiomas y colgarlos en la pared como si fuera mi diploma universitario que nunca saqué. Es una tontería pero me hacía ilusión. Sin embargo, con la jugada que me hicieron en alemán me parece que ya no voy a tener ánimos para conseguirlo. He retomado la gimnasia china y me encanta, aunque ahora estoy con dolor de espalda y no sé si me conviene mucho. En el pueblo están saliendo las hortalizas. Pronto podremos trasplantarlas y a ver si se nos dan mejor que el año pasado.
Yo es que quería tener los tres títulos de idiomas y colgarlos en la pared como si fuera mi diploma universitario que nunca saqué. Es una tontería pero me hacía ilusión. Sin embargo, con la jugada que me hicieron en alemán me parece que ya no voy a tener ánimos para conseguirlo. He retomado la gimnasia china y me encanta, aunque ahora estoy con dolor de espalda y no sé si me conviene mucho. En el pueblo están saliendo las hortalizas. Pronto podremos trasplantarlas y a ver si se nos dan mejor que el año pasado.
martes, 22 de mayo de 2018
El timo del tiempo de calidad
Este concepto nació a raíz de la falta de tiempo que pasan los padres con sus hijos y su culpabilidad al respecto. Entonces a alguien se le ocurrió que más valía calidad que cantidad y que bastaba con pasar un rato con los niños si les prestan toda tu atención. La teoría está muy bien pero es que los niños no son programables. Quiero decir que no le puedes decir a tu hijo que esté nervioso, preocupado o con ganas de hablar el lunes de cuatro a cinco de la tarde, que es cuando a ti te viene bien. Tampoco sirve de mucho tratar de forzar una relación en un momento determinado.
La verdad es que el niño puede que tenga un problema a las nueve de la mañana del domingo o le duela la tripa a las dos de la tarde del viernes, justo cuando pensabas ir a la compra. Lo ideal es estar allí siempre que te necesita. Y no, no vale igual mandarle un whassap. Si no puede ser, al menos estar con él todas las tardes o el fin de semana, aunque en ese momento no quiera hablar ni le pase nada y aunque tú estés planchando. Porque la cuestión no es convertirse en un asesor espiritual, sino estar disponible el mayor tiempo posible. Sólo así los hijos se sentirán atendidos y acompañados.
La verdad es que el niño puede que tenga un problema a las nueve de la mañana del domingo o le duela la tripa a las dos de la tarde del viernes, justo cuando pensabas ir a la compra. Lo ideal es estar allí siempre que te necesita. Y no, no vale igual mandarle un whassap. Si no puede ser, al menos estar con él todas las tardes o el fin de semana, aunque en ese momento no quiera hablar ni le pase nada y aunque tú estés planchando. Porque la cuestión no es convertirse en un asesor espiritual, sino estar disponible el mayor tiempo posible. Sólo así los hijos se sentirán atendidos y acompañados.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)