miércoles, 28 de febrero de 2018

De viaje

Estuve cuatro días en Alemania visitando a mi hija mayor. Muy bonito pero hace un frío criminal. Es como llevar una bolsa de hielo pegada a la cara todo el día y eso que hacía sol. Cuando sopla el viento parece una ventisca de Navacerrada. Ahora entiendo por qué los alemanes son tan fuertes, porque sino no lo soportarían. Uf, caminamos un montón, visitamos varios pueblos y tomamos muchos bollos riquísimos y tartas. El viaje en avión estuvo bien y acabamos agotados. Si hay próxima vez que sea en verano.

Estando allí me daban ganas de invadir cualquier país hacia el sur, preferiblemente Italia. Porque en Francia también hace fresco en verano. En Inglaterra más aún y además llueve. Cuando estuvimos por Suecia nos hizo bueno pero no es lo normal. Y más abajo de España en seguida te mueres de calor o tienes una humedad del noventa por ciento. Total, que somos muy afortunados y sólo nos damos cuenta cuando salimos. No hay país con un clima como el nuestro. Con razón los turistas se vienen para acá en cuanto pueden.

lunes, 26 de febrero de 2018

Juguetes de niños. Juguetes de niñas

El otro día vi a una nena en una tienda de no más de un año llevando una muñeca y cuidándola exactamente como haría con un bebé. Eso no se lo ha enseñado nadie. Es puro instinto. En la vitrina de la tienda de juguetes tienen un apartado para niñas y otro para niños. Si les ven los de igualdad son capaces de multarles. Los colores y las formas son totalmente diferentes. Está demostrado en estudios imparciales que ya desde la guardería los niños prefieren coches y juguetes de acción mientras las niñas se acercan a los muñecos y cosas de la casa.

Si le regalan una muñeca a un niño lo más probable es que la utilice para trepar muebles o luchar. Si el coche es para la niña, subirá a los muñecos encima y los llevará de paseo. Todos los intentos que se han hecho para cambiar estos comportamientos han resultado inútiles y es que no hay que olvidar que la humanidad tiene millones de años de existencia y la incorporación de la mujer al trabajo, apenas unas décadas. De manera que el cerebro de hombres y mujeres no es igual. Tiene sus preferencias marcadas y eso no tiene nada de malo.

miércoles, 21 de febrero de 2018

50 sombras ¿liberadas?

Ni he leído los libros ni he visto las películas pero he oído hablar de ello. En plena era del feminismo más radical resulta que esta historia nos propone a una chica tontita y sumisa que se enamora de un joven guapo y sobretodo rico. Sin embargo a las feministas les gusta el libro porque introduce el tema del sadomasoquismo y ya se sabe que defienden cualquier opción sexual por absurda que sea. El próximo éxito editorial me imagino que será la historia de un hombre que se enamora de una oveja o una mujer con su perro. El caso es innovar.

Yo que no soy precisamente feminista, me pregunto a estas alturas si debería decirle a mis hijas que se olviden de la ingeniería y se dediquen a pescar un millonario a cualquier precio. Porque está claro que la protagonista no aguantaría ese trato de un pescadero sino que está enamorada del dinero y del lujo que le ofrece. Vamos, que no quiere volver a fregar un plato en su vida. Y esa es la historia que ha encandilado a millones de mujeres en todo el mundo. Ahora entiendo porque este blog no acaba de tener éxito. Demasiado convencional.

lunes, 19 de febrero de 2018

Carnaval blasfemo

Una vez más, siguiendo ya la costumbre, en el carnaval homosexual han aprovechado para burlarse de la religión de que profesamos el ochenta por ciento de los españoles. Y una vez más no pasa nada, porque como no somos musulmanes no hay peligro de que le rebanemos el cuello a alguien. Luego dicen que tenemos que ser tolerantes y respetuosos, pero me imagino que ése es un camino de dos sentidos. Es decir, que también ellos tendrian que ser tolerantes y respetuosos con nosotros. Que estamos hartos de tragar bilis cada año.

Si el colectivo Lgbt famoso quiere integrarse y ser aceptado como algo normal, digo yo que deberían empezar por normalizar su comportamiento y no estar de continuo provocando. Ya me imagino que muchos de ellos no se ven representados por estos actos pero no he oído que ninguno se haya quejado. Mientras sigan dejando que unos pocos les representen y dejen su imagen por los suelos, no es de extrañar que luego piensen que les miran mal, y que algunos sigamos pensando que va siendo hora de que se pongan en tratamiento y nos dejen tranquilos.

viernes, 16 de febrero de 2018

Jóvenes de treinta

Es la tercera vez que escribo sobre este tema. El número de matrimonios ha descendido radicalmente, pero también el de parejas estables en general. Parte de la razón es porque los chicos ya no quieren comprometerse y es natural dadas las circunstancias. En mis tiempos...,  en las parejas ya solían trabajar los dos pero las tareas de la casa y el cuidado de los niños seguían siendo una labor más femenina. Muchas mujeres procuraban trabajar media jornada, así que se hacían funcionarias. Otras contaban con ayuda externa o de los abuelos.

Ahora es todo más complicado. Al casarse tan tarde los abuelos ya son mayores. Las mujeres tienen más jornadas completas. En todo caso, está mal visto que sean ellas las que lleven el peso del hogar. Esperan que su marido las ayude al cincuenta por ciento. Pero además, si surgen problemas de convivencia los hombres llevan todas las de perder. Son culpables hasta que no se demuestre lo contrario. Tienen que pagar pensión y se quedan sin los niños. Así es natural que no les tiente nada la idea de casarse.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Romanticismo

Soy una romántica empedernida. Pienso que el modo ideal de vivir de cualquier persona es en pareja. Hacer el camino solo es muy duro. Sin embargo, hoy en día no está de moda tener novio o novia. Se llevan más las relaciones sin compromiso o los grupos de amigos. De mis tres hijos ninguno tiene pareja en este momento y empieza a preocuparme el tema. No me gusta nada que se acaben casando pasados los treinta años y no tengan hijos hasta los treinta y cinco. Me parece antinatural. Una madre joven tiene más energía para ocuparse de sus hijos.

Además es muy duro llegar a los cincuenta y encontrarse huérfana, como me pasó a mí, porque yo era la pequeña de cinco hermanos y me tuvieron con treinta y tantos. Ya casi no se ven  parejas jóvenes por la calle y se casan menos todavía. No es extraño que la natalidad esté bajo mínimos pues apenas les da tiempo a procrear a los pocos que se deciden.  Esto supone un problema enorme para el país por causa de las pensiones futuras que no sabemos quién va a pagar. Pero el gobierno, lejos de promover la familia, se dedica a garantizar el aborto.

lunes, 12 de febrero de 2018

Maltrato psicológico

Cuando oigo hablar de este tema la verdad es que soy muy excéptica por varias razones. Primero porque esta clase de maltrato es más propio de la mujer hacia el hombre. De ahí la clásica figura del "calzonazos", el hombre al que su señora no le deja ni rechistar porque existen mujeres muy dominantes y todos conocemos algún caso. Por otra parte, el maltrato psicológico suele ser mutuo, porque una persona normal si la llaman "gorda" por ejemplo, suele contestar "y tú feo". Quiero decir que es difícil dilucidar quién es más culpable o quién empezó primero.

Además, existen parejas a las que les gusta discutir, no digo que sea sano, pero es así. Y si una mujer se siente maltratada y no responde tendrá sus razones, porque nadie se lo impide. Por eso, cuando se trata de procesos de divorcio y custodia de los niños, si yo fuera juez o jueza en muchos casos, no me sentiría nada cómoda firmando una sentencia de maltrato psicológico, porque es algo muy relativo. A veces el que parece culpable puede ser la víctima. Es algo muy sutil. Y como sucede con los niños, el que más se queja puede no ser el más perjudicado.

sábado, 10 de febrero de 2018

Libros

Los libros me salvaron la vida cuando era pequeña y no tenía nada que hacer en todo el día ni nadie con quién hablar. Los releía varias veces. Recuerdo que empecé con los Cinco de Enid Blyton y al poco ya estaba con Agatha Christie, para seguir con todo lo que caía en mis manos. Tuve un tiempo, ya más mayor en que leía fantasía y ciencia ficción. Luego, con los niños, la verdad es que perdí la costumbre de leer libros y empecé con el internet. Finalmente fui yo quien escribí mis propios libros y los publiqué en autoedición en la página de Bubok.es

Tenéis uno de ellos en el lateral del blog. El ebook es gratuito. Son libros recopilatorios la mayoría sobre el blog, aunque hay dos inéditos. Los tengo en casa. Supongo que algún día mis nietos, si Dios quiere, cuando vayan a deshacerse de mis cosas, encontrarán esos libros y no les darán ninguna importancia y acabarán en la basura, pero sinceramente tampoco se va a perder tanto. Han sido una manera de volcar las ideas de mi cerebro sobre papel. Tal vez algún día cuando vaya perdiendo la cabeza pueda releerlos para recordar que era eso que tanto me importaba en estos días.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Mi sueño

Cuando empecé a escribir en internet, hace ya más de diez años, pensaba que tal vez algún día alguien me ofrecería un trabajo de verdad en un periodico o revista, aunque fuera virtual. Esto sucedió más o menos pero cuando menos lo esperaba y perdí la oportunidad. Ahora que apenas puedo hilvanar unas frases, no como antes que escribía como quien bate huevos, sin esfuerzo, ya no tiene sentido seguir pensando en ello, pero el caso es que lo hago de vez en cuando. Ganar algo de dinero con mi dedicación es algo muy tentador.

Para ello supongo que tendría que haber estudiado periodismo o alguna otra carrera de letras, o tener los contactos adecuados. Y no ser tan políticamente incorrecta además. Tuve un tío al que no conocí porque murió joven, que era pintor y escritor y vivía en Suiza donde escribía artículos para los periódicos en francés y alemán. Supongo que él ha sido en cierto modo mi modelo. Pero igual que los idiomas no me han servido para mucho y no soy capaz de dominarlos, supongo que la escritura a la larga tampoco dará sus frutos. Al menos me entretengo.

lunes, 5 de febrero de 2018

De vuelta

Después de hacer un resumen de mi biografía que espero que explique cómo soy, vuelvo aquí a contaros que estoy yendo a clase de francés y a la gimnasia y ambas cosas me gustan bastante. Así que espero no tener problemas esta vez para terminar los cursos. Mi hija mayor volvió de EE.UU. y la mandaron a Alemania donde tiene que trabajar al menos seis meses. La pequeña sigue estudiando todas las horas posibles aunque ya está en tercero de carrera. En cuanto al chico, mientras prepara oposiciones ha vuelto a jugar al ajedrez, que se le da muy bien, y se ha inscrito en varios torneos.

A finales de mes esperamos ir a Alemania a ver a mi hija y en mayo hemos pensado en viajar a EE.UU. por el trabajo de mi marido. Así que tenemos el año bastante ocupado. Últimamente casi no hemos podido ir a la casa de la sierra, aunque con este frío la verdad es que tampoco apetece mucho. Sigo con mi tic nervioso, la alergia y con las migrañas pero, bueno, ya me voy acostumbrando, qué remedio. Me ha dicho la psicóloga que no piense tanto en ello, que es peor. En cuanto al blog, sigo teniendo poca inspiración pero vivo al día.

viernes, 2 de febrero de 2018

15. Ideología de género

Y los cincuenta se los he dedicado a la lucha contra la ideología de género y el aborto.
Aunque todavía hay gente que no sabe de qué va esto o que se lo toman a broma, lo cierto es que la Onu ya reconoce más de doscientos tipos de orientaciones sexuales posibles. Entre ellas, por supuesto las tradicionales heterosexual y homosexual, pero también transexual, transespecie, transobjeto, transracial, etc... Es decir, que si hace poco decías que pensabas que eras Napoleón te mandaban a un psiquiátrico. Ahora te cambian el nombre en el Dni y te dan un tratamiento de alteza imperial. Por no olvidar el derecho a adoptar o encargar niños.

Aparte de eso, a través de organismos internacionales se está presionando a los países pobres para que acepten y promuevan el aborto a cambio de recibir las ayudas correspondientes. Esto sucede ya en América Latina y lo están intentando en África. En cuanto a los países desarrollados, la batalla está ahora en el campo de legalizar la eutanasia, sin consentimiento tácito del paciente o familiares, y también en la pederastia. En el norte de Europa ya es una realidad. Es decir, que la ideología de género es algo ya tangible en nuestra sociedad y quien no lo vea es porque no quiere verlo.

miércoles, 31 de enero de 2018

14. No puedo con ello

Hace ya dos años de que murió mi madre y cuatro de la muerte de mi padre y me parece que fue ayer. Procuro no pensar en ello en absoluto porque cuando lo pienso todavía se me parte el corazón. Sé que ellos no estarían contentos de ver, allá donde estén, que no consigo superarlo.  Porque ellos eran de la vieja generación que pasó la guerra y la posguerra y nada conseguía tambalearlos. Pero en eso no he salido a mis padres y yo siempre he sido una hierba mecida por cualquier viento mientras ellos eran troncos grandes y fuertes. Por eso sigo necesitando tanto su apoyo.

Me pregunto cómo se aprende a vivir huérfano. Cuándo llega el momento en que los recuerdos son sólo agradables y te acostumbras a su ausencia, o si nunca lo haces. A pesar de que sus últimos años fueron difíciles y que sufrían muchas molestias, y  que llegó el momento en que ya deseábamos el final por no verles sufrir. Pero es que yo les recuerdo sonrientes bañándose en las aguas de Galicia, con esa temperatura y esas olas. Parecía que nada ni nadie podría con ellos. Ni siquiera el tiempo. Pero así es la vida. Unos vienen y otros se van. Espero algún día poder aceptarlo.

lunes, 29 de enero de 2018

13. La mediana edad

De los treinta a los cuarenta años me los pasé viendo jugar a mis hijos. Afortunadamente se llevaban muy bien entre ellos. Por lo demás, llevándolos al colegio, a actividades y al médico, porque también estaban siempre malos. De esta época la verdad es que recuerdo poco. Los fines de semana hacíamos actividades en familia y la gente nos felicitaba por lo bien que se portaban nuestros niños. Yo estaba al cien por cien con ellos. Aunque parecía que el tiempo no pasaba, cuando fui a darme cuenta su niñez había terminado.

Los cuarenta parecía que serían una liberación para la pareja, pero vinieron con multitud de problemas familiares. Tres casos de cáncer con mal final nos tuvieron  pendientes durante los primeros años. Nuestros hijos mayores empezaron a salir por su cuenta. Mis padres, que habían aguantado bien hasta los ochenta años, enfermaron y estuvieron entrando y saliendo del hospital todos los meses durante años hasta que finalmente ambos fallecieron con dos años de diferencia. Y yo cumplí cincuenta en tratamiento por depresión.


viernes, 26 de enero de 2018

Las piernas

Desde el embarazo de mi hijo mayor, hace ya más de veintiséis años, tengo un problema en las piernas muy molesto. Resulta que cuando tengo la regla me viene un dolor por detrás de la pierna derecha de arriba a abajo y un poco también la izquierda. Ahora estoy mejor, pero hasta hace poco era un dolor insoportable que me impedía estar quieta de pie y tenía que sentarme y subir las piernas en alto. Así al menos un día al mes, por veintiséis años, vienen a ser unos trescientos días de mi vida que me he pasado en esta situación.

Estuve en el traumatólogo y me mandó al circulatorio, y viceversa. Parece ser que tengo varices e insuficiencia venosa abdominal y en esos días se me inflama todo y me bloquea la circulación. Pero cuando me miran en otro momento no se ve tan mal. El caso es que no tiene solución más que calmantes. Eso sin contar la migraña que suele acompañar. A veces pienso que debí de hacer algo muy malo en otra vida para merecer esta penitencia. Pero, como siempre digo, hay cosas peores. Lo que pasa es que a mí me han tocado todas las leves.

miércoles, 24 de enero de 2018

Pesadillas

Por lo que escribo últimamente puede parecer que soy una rencorosa, pero sólo lo hago porque me lo recomendó la psicóloga. He intentado durante décadas perdonar y olvidar, y lo he conseguido bastante, pero tengo muchas pesadillas. Digamos que mi subconsciente saca a la luz bastante a menudo aquellas cosas que he intentado borrar de mi pasado porque siguen estando allí y se niegan a desaparecer, porque tienen mucha culpa de mi depresión y de los problemas que he ido arrastrando toda mi vida. Y si trato de ignorarlo, nunca podré superarlo realmente.

Ya sé que está de moda decir que todo el mundo es bueno y que todo depende de las circunstancias de cada cual, pero no es cierto. Hay gente que disfruta llevándote al límite, tocando donde más duele o simplemente haciéndote sentir mal. Que algunos no se dan cuenta o sólo están pasando una mala racha, es cierto. Pero otros simplemente son así y a mí me ha tocado en suerte cruzarme con varios. Se puede justificar y perdonar, pero no es tan recomendable el olvido. Olvidar puede llevarte a caer en los mismos errores. Mejor intentar asumir el pasado.

lunes, 22 de enero de 2018

11. El lavaplatos

Tenía yo unos diez años cuando empecé a ayudar a mi madre a poner y quitar el lavaplatos. Al principio recuerdo que me hacía ilusión y todos colaboraban más o menos. Al poco tiempo sólo mi madre y yo nos ocupábamos y después sólo yo. Con ocho de familia, llenar y vaciar el lavaplatos y poner y quitar la mesa; así como limpiarla y barrer no era poco trabajo. Pero yo lo hacía con gusto porque le libraba a mi madre de esa labor, que ya estaba bastante ocupada. Lo que ocurre es que con el tiempo pasó de ser un favor a una obligación y eso ya no tenía tanta gracia.

Desde los doce a los veintidós años, cuando me casé, ocuparse del lavaplatos y la mesa eran ya una labor inevitable para mí. Eso no me hubiera importado tanto si no fuera porque tenía cuatro hermanos, de los cuales tres no solían estar en casa mucho tiempo pero mi hermana sí. Y después de comer se sentaba tranquilamente a leer el periódico, cosa que por cierto le correspondía a mi padre, pero nadie se atrevía a decirle nada porque tenía mucho carácter. Así que yo me sentí durante muchos años como una hija de segunda categoría y eso me resultaba doloroso, aunque supiera que en el fondo la decisión era mía.

jueves, 18 de enero de 2018

10. Un poco más

Como decía Chelo que resumo mi vida en pocas líneas, voy a añadir un poquito, porque hay poco más que decir de mi vida hasta los veinte años. Yo seguía sin tener un grupo de amigos, sino alguna amistad de vez en cuando. Así que salía habitualmente con mis padres. Entre semana con mi madre de recados y a sacar el perro. Los fines de semana a mi padre le gustaba ir a algún parque o de excursión cerca de Madrid. También íbamos juntos al cine bastante a menudo o a visitar a algún pariente mayor.

Lo que pasa es que yo ya era una chica llena de complejos y salir con mis padres me agradaba pero al mismo tiempo me daba mucha vergüenza. No quería que me vieran las del colegio por ejemplo, que no tenía amigos con quien ir e iba con mis padres como una niña pequeña. De manera que esa contradicción hacía que no disfrutara mucho de las salidas, cosa que es un lástima. Ahora las echo de menos. Por los demás, es que realmente la década de los diez a los veinte años fue para mí tan monótona e insustancial como la anterior. La siguiente en cambio se me pasó volando.

Por cierto, he vuelto a la gimnasia.

miércoles, 17 de enero de 2018

9. La adolescencia y la juventud

A los quince años empecé el Bup y los dos primeros años me fueron bastante mal. El tercero mejoré porque ya iba por letras. El Cou me costó mucho pero lo aprobé y pasé la selectividad a la primera. En estos años también salía poco y tuve amistades sin compromiso. Después decidí estudiar secretariado en dos años y otro más en que estuve solamente estudiando idiomas: inglés, francés y alemán. Entonces fue cuando empecé a salir con mi marido. A continuación encontré un trabajo que sólo me duró seis meses porque se mudaron a Coslada .

Busqué y encontré otro trabajo cerca de casa, pero éste no me trajo más que malos recuerdos. Algo de bulling, que entonces no se identificaba ni se llamaba así. El caso es que lo dejé al año cuando me casé, pensando en buscar otra cosa preferiblemente de media jornada. A los veinticinco años me quedé embarazada y ya no quise separarme más de mi bebé, así que no volví a trabajar más. (Quién me lo iba a decir). A los dos años nació mi hija mayor y a los tres años la pequeña y yo ya cumplía treinta y uno.

martes, 16 de enero de 2018

8. Familia

Tengo cuatro hermanos, tres hombres y una mujer. Cuando era niña, era tan tímida y sensible que no me atrevía a hablar con los chicos. Me parecían tan grandes y el que menos me llevaba cinco años. Así que me escondía bajo la mesa del comedor. Con mi única hermana nunca tuve buena relación. Eramos como el agua y el aceite. Tengo la impresión de que ella me celaba por ser la pequeña, aunque no hubiera nada que envidiar en mi caso. Ella era la guapa, la simpática, la buena estudiante y yo todo lo contrario.

Afortunadamente a los quince años mi hermana se echó novio y desapareció de la escena por un tiempo dejándome a mí espacio libre y más posibilidades de relacionarme con mi madre, pues antes ella la tenía copada. Pero aquello fue un desastre para mis estudios, ahora que empezaba a remontar, pues prefería salir de paseo con mi madre y mi perro a hacer los deberes o estudiar. Los fines de semana se me hacían interminables sin nadie con quien salir, y el verano peor aún, pues sólo iba con suerte un par de semanas a Asturias a casa de unas tías ancianas.

lunes, 15 de enero de 2018

El tic nervioso

Hace ya cosa de un mes que empecé a mordisquearme la boca por dentro. Mi madre hacía algo parecido y fue su primer síntoma de parkinson. Así que fui al neurólogo y me mandó una resonancia magnética de la cabeza. Parece que no tengo parkinson de momento. Lo que sí tengo es temblor esencial, que da unos síntomas parecidos. Tomo una pastilla dos veces al día pero no he notado la diferencia. También he probado con tranquilizantes y relajantes musculares, pero sigo mordiéndome la boca desde que me levanto hasta que me acuesto.

He intentado ponerme cacao labial, pero me lo como. No pensar en ello o pensarlo todo el tiempo. Se supone que es un tic nervioso y debería ser capaz de pararlo, pero no puedo. Me pone nerviosa y me temo que vaya a seguir así ya para siempre. Me siento frustrada. Además pongo caras raras sin querer al mover la boca y tengo que tener cuidado de que la gente no me vea porque llama la atención. Así que estoy siempre un poco en tensión. Por si no tenía bastante con andar siempre con el pañuelo. Esto viene a demostrar que siempre se puede estar un poco peor. Mejor no quejarse demasiado.