martes, 18 de junio de 2019

33. Dar el brazo a torcer

Significa ceder aunque se suele utilizar en sentido negativo. Yo no suelo dar mi brazo a torcer porque soy bastante terca. Para que cambie de opinión en algo necesito que me lo demuestren de todas las maneras posibles. Hasta que no estoy personalmente convencida no cedo en absoluto. Claro que siempre hay excepciones porque con los hijos por ejemplo, a mí me enseñaron que cada cual debe cometer sus propios errores; así que aunque dé mi opinión siempre he dejado que elijan su camino. No soy una madre nada intrusiva y mi madre tampoco lo era. Tal vez nos hubiera ido mejor así.

Yo creo que ser firme de carácter es una cualidad de las que se apreciaban antiguamente, como el pundonor, la dignidad, honra, orgullo y decoro. Ahora se valora mucho más ser flexible y adaptarse a las circunstancias. El problema es que con tanta mutación acabes por no saber ni quien eres, ni lo que quieres, ni de dónde vienes o a dónde vas. Es un signo de nuestros tiempos. Y es que yo suelo decir que hay puertas que no se pueden abrir, ni una rendija, porque una vez que la abres ya no sabes si se volverá a cerrar. Pasó con el aborto, con la eutanasia y tantas otras cosas.


lunes, 17 de junio de 2019

32. Da igual ocho que ochenta

Este dicho tiene mucho fondo porque es cierto que, al pasar cierto límite, todo da igual. Por ejemplo, quien roba ocho veces, ya puede robar ochenta, o mentir, o incluso matar en una guerra, pasados los ocho primeros uno más o uno menos no cuenta. Eso lo hemos visto tristemente en España al derogar la doctrina Parot porque resulta que cuesta lo mismo un asesinato que varios, e igualmente una violación que varias, porque no se suman las condenas. Es uno de los casos de injusticia más evidente que se conocen en la historia moderna.

En temas más leves, después de engordar ocho kilos ya te da igual llegar a ochenta. Yo conocía a una mujer que lo hizo, claro que tenía un problema endocrino. Antes nos conformábamos con ir al pueblo a ocho kilómetros y ahora queremos ochenta o mejor ochocientos. Por no hablar de los que se empeñan en subir los ochomiles que son las montañas más altas del mundo, para luego acabar en un porcentaje muy alto sin conseguirlo porque mueren en el intento; y no les valía un monte cualquiera. Es que hemos perdido la proporción y la medida de las cosas.

domingo, 16 de junio de 2019

Historia de dos ciudades y Un drama en Livonia

Este mes pasado he leído los dos libros de Dickens y Verne respectivamente, con tan mala suerte, que al leerlos seguidos no he podido evitar ver que los argumentos son demasiado parecidos para ser casualidad. Digamos que uno pasa en París y otro en una república báltica. Ambos justo antes de la revolución francesa y la rusa, y muestran la pobreza e injusticia que existía en esos momentos, aunque luego fuera Peor el remedio que la enfermedad. Ambas las protagonizan padres viudos con una sola hija prometida a un joven inocente que está en prisión.

En historia de dos ciudades, acaban acusando también al padre falsamente y el hijo digamos que se libra por poco. En un drama en Livornia, la acusación posterior contra el padre acaba mal. Son dos novelas muy entretenidas, con un lenguaje similar y vistas por separado tienen más valor. Lo malo ha sido el leerlas una a continuación de la otra porque parecía leer lo mismo dos veces. Bueno, supongo que Verne se inspiró en Dickens tal vez sin intención. Dejemos El beneficio de la duda.

viernes, 14 de junio de 2019

31. Cuando seas padre comerás huevos

Ahora se consideraría un dicho machista, pero es que entonces sólo los hombres trabajaban y tenían que mantener familias numerosas con su esfuerzo. Normal, que las mejores proteínas se reservaran para ellos en épocas de hambruna. Luego el dicho derivó en las cosas que podrías hacer cuando fueras adulto, aunque la verdad es que mi padre siempre reivindicaba una plaza de hijo en la familia. Decía que nosotros sólo teníamos derechos sin obligaciones y que vivíamos mucho mejor que él; así que la visión de cada cual sigue siendo relativa.

Pero lo que siempre te hace ser padre es intolerante. Desde el momento en que tu hijo se quiere comer una jugosa porquería del suelo y tú le dices: no, caca, ya no hay manga ancha ni flower power que valgan. Claro está que siempre están los progenitores que se niegan a madurar y al final son sus hijos los que les llaman la atención por seguir enarbolando banderas que hace tiempo deberían estar en naztalina. Cuando te pones el uniforme de padre da igual lo que hayas hecho antes o dejado de hacer; entras en una nueva categoría de dignidad manifiesta.

jueves, 13 de junio de 2019

30. Cuando las ranas críen pelo

Éste es muy gracioso. Es tanto como decir nunca, pero cuando yo era pequeña no lo sabía y, siendo las ranas bichos tan raros, realmente pensaba que algún día llegarían a criar pelo. Así que lo tomaba como Algún día. Es un dicho un poco irónico y ya se sabe que a mí el lenguaje de doble sentido me encantan. Antes lo utilizaba mucho más porque era un poco sarcástica incluso. Ahora se me nota ya la edad. La verdad es que las madres a veces decimos nunca cuando queremos decir Ya veremos, y con el tiempo y los años esas negaciones se acaban haciendo positivas.

En eso tenemos mucha ventaja los hermanos pequeños, especialmente los de antes que éramos cinco o seis. Los primeros abrían camino y se llevaban todas las prohibiciones y, más tarde los padres iban claudicando; de manera que cuando yo llegué ya no se escandalizaban de nada. Por eso, ahora también mi hija mayor me dice que a la pequeña no le hago las advertencias que le hacía a ella, pero es que eso también tiene que ver con la personalidad de cada uno y, en este caso algunas no me han hecho ninguna falta, por estar los pequeños también más escarmentados en piel ajena.

miércoles, 12 de junio de 2019

29. Como si no hubiera un mañana

Eso es lo de vivir rápido, morir joven y dejar un bonito cadáver. Un absurdo. Se nota mucho en la carretera porque hay gente que conduce como si no hubiera un mañana, o por lo menos como si ellos no quisieran estar en él. Y no son unos pocos, yo diría que a ciertas horas son la mayoría. Pasa temprano cuando llegan al trabajo con la hora justa (no vayan a regalar dos minutos a la empresa), y pasa a la salida (por el mismo motivo) y porque supongo que no algunos no han comido todavía o tienen que recoger a los niños en el colegio. Vamos, que no saben organizarse mejor.

Eso no es vida, nunca mejor dicho, porque vivir estresado todos los días no compensa y además es malo para la salud. A veces da miedo literalmente salir a la calle porque te vienen los coches lanzados en tramos de cincuenta por hora a más de setenta, se salta los ceda el paso y se te pegan detrás. Y no te pasan por encima porque no pueden. Yo me pregunto cómo se puede ser tan irresponsable, porque en la carretera no hay sólo coches, que ya es bastante; también hay transeuntes y niños que salen del colegio y un incidente así sí que puede arruinarte la vida como si de verdad mejor no hubiera ya un mañana.

domingo, 9 de junio de 2019

28. Como quien no quiere la cosa

Es hacer algo con disimulo, como si no te importara demasiado, aunque sí lo haga. También sirve para influenciar a la gente sin que se note. Se trata de una actitud más bien femenina, ya que los hombres suelen ser más directos. Me temo también que lo utilizan también mucho las madres sin escrúpulos, como cuando dicen: cuidado con las chicas que son todos iguales, como quien no quiere la cosa. No digo que la intención no sea buena pero no está bien utilizar la coacción psicológica, especialmente si lo que quieres es conseguir un beneficio personal.

Me temo que una madre o un padre tiene una posición de poder que muchas veces no merecen o no saben manejar. Por eso en los pleitos de custodia tras una separación es tan complicado saber hasta qué punto los hijos no han sido influenciados por uno o por el otro. Esta manipulación se puede dar ya incluso desde la cuna porque hay mujeres que no dejan que sus parejas se acerquen a los niños. Es el conocido complejo de edipo y electra. Yo pienso que la homosexualidad es consecuencia directa de esta clase de situaciones, al menos en muchos de los casos.

jueves, 6 de junio de 2019

Rocket man, la película

Ayer estuve en el cine viendo esta película y me encantó. Pienso que Elton John es un músico impresionante, el Mozart del siglo veinte. Sin embargo hay cosas que no me gustan de su vida, así que fui a la película un poco preocupada sobre cómo se iba a afrontar su historia. Me gustó porque no hace en ningún momento una loa de la homosexualidad. Más bien al contrario, explica exactamente por qué se hizo gay Elton John, debido a un padre muy frío y una madre digamos demasiado alegre, e influído por las personas que conoció en ambientes nocturnos, que llegaron incluso a aprovecharse de él fingiendo sentimientos que no tenían.

Además, como esa clase de vida iba unida indisolublemente con el alcohol, las drogas y la promiscuidad, no le hacía en absoluto feliz, de manera que intentó suicidarse al menos un par de veces. El sólo deseaba ser normal y por eso incluso se casó con una mujer aunque ya no funcionó. Las canciones, qué voy a decir, son una maravilla y las puestas en escena. Al final se muestra a Elton John feliz con su nuevo marido y dos hijos; pero digamos que con tanto dinero y fama también otros como Briattore han encontrado quien les quiera. Aunque que conste que me alegro mucho por él. Se lo merece. Lo siento por los niños que necesitan una madre.

No os perdáis la película aunque sólo sea por la música.


martes, 4 de junio de 2019

27. Colgarle a alguien el Sambenito

Se ve que a San Benito le culparon de algo que no había hecho. Así que colgarle a alguien el Sambenito significa usarlo de muñeco de paja para culparle de algo falso. También puede ser darle una imagen distinta de la realidad. Por ejemplo, a alguien le pueden colgar el de beato, cuando en realidad es una persona poco religiosa. Depende de la imagen que dés a tu alrededor. A mí esa definición me la han aplicado varias veces, en cuanto difieres un poco de la ideología generalizada. También es muy típico decir de alguien que es extrema derecha, pero nunca se dice de extrema izquierda, como si lo último fuera positivo.

Realmente, creo que con los años lo del Sambenito empieza a darte un poco igual, qué remedio. Total, si alguien tiene ya esa imagen de ti la va a seguir teniendo hagas lo que hagas. Y si ya ha conseguido que los demás piensen lo mismo, entonces estás perdido porque el Sambenito es de por vida. Puede que lleves treinta años llevando una vida impecable pero alguien se empeñe en considerarte un irresponsable. Son la clase de personas que te colocan un letrero y no hay manera de que cambien de opinión. Claro que esa tipo de gente no vale la pena.


lunes, 3 de junio de 2019

26. Cargar con el mochuelo

No sé por qué salen tanto los mochuelos en los refranes. Cargar con el mochuelo es quedarse con la culpa de algo que no se ha hecho. Viene a ser como Ser el hombre de paja. En eso los padres y madres somos especialistas porque ya se sabe que los hijos acaban echándote la culpa de todos sus errores, como nosotros también hicimos con nuestros padres. Es curioso porque hagas lo que hagas y digas lo que digas, o aunque incluso no digas nada, acabarás cargando con el mochuelo. La responsabilidad siempre la tienes por acción o por omisión.

Por más que uno se esfuerce es imposible no hacer algo mal en la crianza de los niños, o falta de apego o demasiado apego, o falta de control o demasiado control, o ambas cosas sucesivamente. Incluso criando a tres hijos juntos e igual cada uno te reprochará algo diferente, y por supuesto cada uno tomará su propio camino distinto al de los demás. Naturalmente, hay que seguir intentando hacerlo bien pero sin obsesionarse, porque ya digo que es imposible acertar con todo. Afortunadamente siempre hay un madre o padre para cargar con el mochuelo.

sábado, 1 de junio de 2019

Evangelizar

"NO HAY QUE HACER AMIGOS, HAY QUE EVANGELIZAR
Por Alex Holgado Fernández
Una y mil veces me propongo callar, no responder. Pero no siempre lo consigo: algunos nos toman por imbéciles.
San Francisco de Sales decía que más se conseguía con una gota de miel que con un tonel de hiel. ¿Quién puede discutirlo? Es obvio que, para ganarse la confianza de alguien, un gesto de cariño es clave.
Pero no se trata de hacer amigos, sino de facilitar la conversión.
Y es que la nueva iglesia está difundiendo como mantra indiscutible que, si quieres evangelizar, debes sonreír. Tal cual. No se puede ser pepinillo ni tener cara de cementerio. Eso vende mal.
Eso estamos haciendo, por lo visto: vender. Márketing, empatía, mandando buenas vibras. Prohibido prohibir. Y así nos va.
¿Nos hemos vuelto tontos o qué nos pasa? ¿Acaso acercaba mal a Dios Juan el Bautista, con sus palabras amenazantes y expresiones terribles? ¿Se equivocaba de táctica San Pablo diciéndole a Agripa que no podía mantener esa relación con Berenice? ¿Era un desastre evangelizando San Vicente Ferrer, que citaba permanentemente el infierno en sus predicaciones multitudinarias? ¿Nos creeremos que San Juan María Vianney, el Cura de Ars, hizo mal en regañar a su feligresía, en ir a boicotear los bailes y cerrar las cantinas?
La lista es interminable y podríamos incluir en ella al Maestro, a Nuestro Señor Jesucristo, a quien sus apóstoles y discípulos tenían un temor reverencial. "¿Hasta cuándo tendré que soportaros?" (Mt 17,17), les espeta en una de esas regañinas.

¿De dónde sale entonces esta moderna consigna de la permanente sonrisa y el algodón de azúcar? Sin duda, del mundo, que en lugar de buscar y vivir en verdad, propone esa aparente alegría bobalicona, falsa y podrida.
Porque el mundo no quiere que le sermonees. Detesta que le digas que hay un camino bueno y otro malo. Odia a quien viene con la verdad -que es la mayor de las caridades- y abraza a quien empatiza.
A menudo, las verdaderas conversiones empiezan con un shock, con una sacudida de alguien que no nos dice o no hace lo esperable, que no busca ser aceptable. Porque la conversión -que es obra de Dios, no nuestra- nada tiene que ver con las categorías humanas, y mucho menos aún con los sentimientos.
Y ésta es la pregunta: ¿estamos los católicos para confraternizar o para ser testimonio de la verdad? La Iglesia no está para escuchar, sino para evangelizar, para convertir. No estamos para compartir sólo unas risas. Estamos para atravesar el alma con la espada de doble filo de la Palabra y para despertar con la Vida de un Crucificado, escándalo y necedad en nuestro tiempo.
Estamos para que el vértigo de reconocer a Dios nos remueva y duela hasta los tuétanos.
Las sonrisitas quedan para los tontos."

Con el hacha de Elías

viernes, 31 de mayo de 2019

25. Cantarle a alguien las cuarenta

Este dicho a quien me recuerda es a mi abuelo materno que vivía en casa y, cuando todavía estaba en condiciones, le gustaba mucho jugar a las cartas, especialmente al tute. Se cantaban las cuarenta cuando tenías las cartas del triunfo, si no recuerdo mal. Ahora siento no haber jugado más con él. Cantarle a alguien las cuarenta significa decirle Cuatro cosas, es decirle las verdades que has estado tiempo guardando para tí. No me gusta tener que llegar a ese extremo pero a veces no queda mas remedio que cantar las cuarenta.

Como digo mi casa era un nido de refranes y expresiones castizas. Recuerdo que mi madre decía mucho que Están cayendo chuzos de punta. Ahora me he enterado de que los chuzos eran unos bastones que llevaban los serenos, a los cuales yo llegué a conocer de pequeña. Naturalmente se refiere a que llueve mucho, A cántaros. Pero yo por entonces pensaba que mi madre se inventaba algunas de esas expresiones al ser tan graciosas, como No viene ni quisqui.. O a Troche y moche, que es de cualquier manera. O a Pies juntillas, que es literalmente. Yo las sigo utilizando cada día.

jueves, 30 de mayo de 2019

24. Caérsele a uno el mundo encima

De eso sé yo mucho. La depresión es así. Un día no quieres salir de la cama y nada de lo que te atraía te agrada. Es la enfermedad del vacío absoluto. A veces se quita, a veces se queda más bien agazapada esperando una debilidad. Yo llevo con el tratamiento ya más de diez años, así que se ha convertido en parte de mi vida. La verdad es que nunca fui una persona muy animosa, pero dadas las circunstancias lo llevaba bastante bien porque me encerraba en mi propio mundo de libros. Lo malo fue cuando tuve que salir de allí y enfrentarme a la realidad.

Se me ha caído el mundo encima varias veces pero me he hecho muy resistente. Tuve que hacerlo primero por mis hijos y luego por mí misma. De la pequeña inocente queda ya muy poco. Apenas la que se enternece viendo cachorrillos. Si me hubieran dicho lo que tendría que pasar, hubiera contestado: que paren el mundo que me bajo, que es otra expresión que me gusta mucho. Pero como nadie me advirtió aguanté hasta que no pude más y tuve que pedir ayuda a la química y la psicología. Y también a este blog que me ha servido de terapia muy efectiva.
Pero como también se dice Camarón que se duerme se lo lleva la corriente, así que hay que seguir adelante.

miércoles, 29 de mayo de 2019

23. Caerse del guindo

Se dice cuando alguien descubre algo por sorpresa, que era evidente para el resto. Yo de pequeña solía decir Del limbo, cosa que tenía su lógica ya que allí van los bebés inocentes según la religión. Sin embargo es del guindo, refiriéndose a que vas a buscar algo rico y sabroso y luego descubres que no es para tanto. Se aplica por ejemplo a quien descubre que su pareja le engaña o algún amigo está abusando de su confianza. También a los que creen en algo que resulta ser falso, cosa muy habitual. Chesterton dijo que el hombre que deja de creer en Dios, cree en cualquier cosa.

Cuando pasó lo del 15M yo dije que eran comunistas y ahora que está claro, algunos se han caído del guindo y otros siguen empeñados en agarrarse como sea.  Cuando dije que Operación Triunfo era una fábrica de cantantes en sobre, como la sopa, me dijeron que no y ahora muchos lo dicen. También recuerdo que una vez contaba cómo irse al otro lado del charco a un resort era lo mismo que Alicante pero con el doble de calor, humedad y bichos. Pero la gente sigue empeñada en ir. Supongo que cada cual tiene derecho a caerse de su propio guindo.

martes, 28 de mayo de 2019

22. Cada mochuelo a su olivo

También se dice Cada uno en su casa y Dios en la de todos. Viene a significar que cada uno se ocupe de sus propios asuntos, cosa que es un buen consejo. Pero luego hay asuntos comunes que es necesario tratar también. Es una expresión castiza. A mí me gusta también Cómprate un bosque y piérdete, aunque no es exactamente lo mismo. Es un hecho que cada uno tiene su propia forma de vivir su vida y tiene sus razones aunque no las entendamos. Por eso es recomendable dejar a cada cual que tome sus propias decisiones. Tambiën se usa para mandar a uno a su casa.

Pero una cosa es que se respeten las tradiciones de los demás y otra que hay situaciones que no deberían ser respetadas, como es el caso del maltrato familiar, que se da más en otras culturas, por cierto. O en el maltrato a los animales, que me temo que se da bastante en la nuestra. Actitudes como la mutilación del clítoris, o el comer perro, que son imperdonables al menos a nuestros ojos. Creo que no está mal emprender campañas contra esos temas incluso si entran en la vida personas y social de otros individuos.

lunes, 27 de mayo de 2019

21. Cada maestrillo tiene su librillo

Me encanta esta expresión. También se dice En todas partes cuecen habas. Se refiere a que Cada persona es un mundo, es decir que tiene su propia filosofía de vida y manera de hacer las cosas. Yo tengo tres hijos y de pequeños se llevaban estupendamente, y sin embargo ahora son totalmente diferentes. El mayor es de letras, juega al ajedrez y es más bien nocturno. La mediana es muy activa, le gusta viajar y es muy sociable. Y la pequeña es más reservada, muy estudiosa y sensible. Ambas son de ciencias. Tienen algunas cosas en común como la afición a la lectura y el amor a los animales.

Es natural porque sus padres también los compartimos. En casa somos los que elevamos las estadísticas de lectura en España. Muchos no leen y algunos leemos mucho. En cuanto a los bichos, somos literalmente incapaces de matar una mosca. No pisamos un insecto si lo podemos evitar y no tiramos una planta si no está completamente seca. En ese sentido somos un poco budistas. Así que supongo que en algo si hemos influído aunque no sea mucho. Al menos la meditación y el respeto suelen ser la norma en nuestra casa.

sábado, 25 de mayo de 2019

20.Cada loco con su tema

Se dice cuando alguien saca siempre el mismo tema de conversación, aunque estés hablando de otra cosa. Hay gente que va a lo suyo, como el famoso escritor que venía a hablar de su libro. Los hay que son muy recurrentes, como los comunistas con el asunto éste del capitalismo y la explotación del proletariado, los del cambio climático y sobretodo las feministas, que me tienen ya muy cansada. Lo del heteropatriarcado me pilla ya mayor y con mucha experiencia y No cuela. En mi promoción de Cou creo que fui la única chica que no hizo carrera y probablemente la única que dejó de trabajar.

Es decir, que hace ya más de treinta años que las mujeres somos autosuficientes, salvo alguna excepción. En cuanto a la brecha salarial, yo creo que no existe y si la hubiera se podría denunciar. Las madres tienen muchos más días de baja que antes, aunque menos que en Europa. Las mujeres son libres de estudiar lo que quieran, aunque elijan mayoritariamente carreras de letras. Pero la excepción la tengo yo en casa. Dos hijas de ciencias. Lo que no se puede pedir es que seamos iguales en todo, inclúido el deporte porque eso ya es pedir imposibles, aunque eso nunca les ha frenado.

viernes, 24 de mayo de 2019

El jardín secreto, la novela

Es una novela preciosa de Frances Hodgson Burnett, que trata sobre unos niños muy solitarios que se conocen y mejoran mucho sus vidas. El contacto con la naturaleza es la medicina que necesitan para recuperar la alegría de vivir. Es una novela un poco infantil pero muy agradable. A mí al principio me recordó mucho a mí misma, porque yo fui una niña muy solitaria hasta los diez años, que me pasaba el día jugando sola con lo que encontraba, ramitas o bichitos, y plantando legumbres en una terracita que nadie utilizaba en mi casa.

La verdad es que no sé cómo pude soportar ese aislamiento, estando además teóricamente rodeada de gente, pero mi perro y más tarde mis lecturas me ayudaron mucho también. Un niño que crece solo es algo antinatural. Como alguien dijo, para educar a un niño se necesita una tribu, pero por desgracia en nuestra sociedad hemos olvidado eso hace mucho tiempo. Sin embargo,  me preocupa todavía más la infancia actual que se cría tras una pantalla. Eso es peor todavía porque ni siquiera tienen el contacto con la naturaleza.

jueves, 23 de mayo de 2019

19. Buscarle a uno las vueltas

Aunque soy una persona tranquila se me puede Sacar de quicio si alguien se empeña en discutir conmigo sin escuchar mis razonamientos. Buscarle a uno las vueltas es descubrir la manera de molestarte o de irritarte y aprovecharla. De pequeña debía ser muy previsible porque era fácil Sacarme de mis casillas. Siempre fui muy independiente y con ideas propias y no he sido fácil de manipular aunque Para todo hay una primera vez. Ahora sé más por vieja que por diablo, pero la verdad es que creo que nací con el Manual de instrucciones.

Sin embargo, no es nada envidiable. Como ya he dicho alguna vez preferiría no saber nada. Cuánto me gustaría dejarme llevar por lo que lleva a todo el mundo. Emocionarme con los concursos fáciles, con los programas de cocina de corte militar, con los realities de talentos dudosos. Ser uno más de la masa. Creo que cuando me meto con esas personas, en el fondo tengo envidia. Por eso ando buscándole las vueltas a todo y analizando cada detalle. Tal vez lo que busco es la fórmula para ser normal. Pero me temo que ya es muy tarde para eso.